Campus Ciencia

Universitaria estudiará las primeras proteínas que interactuaron con el RNA en etapas tempranas de la vida

Michel Alejandra Olguín Lacunza
Carolina Sánchez Rocha estudió biología en la Facultad de Ciencias y gracias a su camino por la UNAM, hoy estudia en Praga.

Cuando cursaba la maestría Carolina Sánchez Rocha recibió comentarios negativos de algunas personas: “Para qué estudias si te vas a casar, tener hijos y cuidarlos”. La universitaria los ignoró  y siguió con sus estudios. Hoy se encuentra en Praga, República Checa realizando un doctorado en Ciencias. 

“Cuando alguien les haga esos comentarios, por favor nunca dejen sus sueños, aunque sea doloroso sigan adelante, ustedes pueden hacer con sus vidas lo que quieran”, acotó.

“Siempre supe que quería estudiar un doctorado en el extranjero porque así tendría más oportunidad de encontrar trabajo al regresar a México, además de ser competitiva, adquirir conocimientos y obtener nuevas técnicas de investigación”.

Hoy su sueño se hizo realidad y estudia con Klara Hlouchova, investigadora a cargo del Laboratorio de Sintética de la Facultad de Ciencias de Praga, en República Checa. Estudiará las primeras proteínas que interactuaron con el RNA en etapas tempranas de la vida.

Desordenada igual que su investigación

Para lograr su meta estudió su maestría en el Laboratorio de origen de la Vida, con Arturo Becerra, quien la apoyó “muchísimo”, al igual que Antonio Lazcano. Con ellos descubrió un mundo de conocimiento: “las secuencias simples que son mutaciones de proteomas en todos los seres vivos están relacionadas con las proteínas intrínsecamente desordenadas”.

“En realidad es muy chistoso porque yo me identifico con ellas, si le preguntas a cualquier persona del Laboratorio de Origen de la Vida te dirán que soy un desorden”.

Carolina se describe como “escondida”, al igual que estas proteínas,  que estuvieron inaccesibles o han sido poco estudiadas. De hecho, varios investigadores no sabían que existían.

El tema le emocionó tanto que decidió presentarlo en la comunidad internacional en un congreso en Suiza. Dar a conocer su investigación fue un poco difícil, porque algunas personas del propio laboratorio de Origen de la Vida no creían en este concepto. Aunque como ella lo dice: “no pasa nada, en algunos momentos entre científicos siempre existen diferencias y todos seguimos siendo amigos”. En ese congreso conoció a su tutora Klara Hlouchova.

¿Cómo empezó?

Cuando Alma Carolina estudiaba en el Colegio de Ciencias y Humanidades en el plantel de Azcapotzalco, un profesor le dejó leer el libro “Origen de la Vida” de Antonio Lazcano. En cada capítulo ella estaba fascinada y a sus 16 años nada la había emocionado tanto como ese tema. Decidió encaminarse a la ciencia y estudiar Biología.

Cuando cursaba en la Facultad un día caminaba por el pasillo y escuchó que alguien dijo: “Toño”. Ella volteó y vio nada menos que a Antonio Lazcano, su héroe científico. Ella no lo podía creer y sintió muchísima emoción, pero era muy tímida y sólo lo vio pasar.

Después de estudiar la clase Origen de la Vida decidió vencer todos sus miedos y tocar la puerta del laboratorio dirigido por Lazcano para pedirle que la dejara trabajar con él. “Él como todo el caballero que es y tan sencillo me aceptó”. Alma Carolina cumplió su sueño: trabajar con su héroe de la adolescencia.

En la UNAM

La carrera de Biología en la UNAM fue la mejor experiencia que ha tenido, conoció muchos ecosistemas, lugares y clases increíbles, prácticas de campo y profesores maravillosos. “La UNAM siempre ha sido mi eje”, concluyó.

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