Cultura

Puede haber arte cercano a la gente y lejano de lo oficial

Omar Páramo/Francisco Medina

¿Dónde está el arte? ¿Pertenece a las galerías o tiene permitido salir a la calle? ¿Se manifiesta en una escultura o en lo que pensamos de ella? ¿Responde a agendas políticas? ¿Se puede tasar en monedas o trasciende el capitalismo? ¿Es posible hacerlo de manera diferente a lo que desde siempre se ha dicho? ¿Se liga a objetos materiales o puede darse en algo tan intangible como el vínculo con tus vecinos?, todas estas son preguntas que alguna vez se hizo Leticia Gutiérrez y que serán abordadas en el ciclo de charlas Espacios Culturales de Participación Ciudadana, organizadas por el Museo del Chopo.

Para explorar estos y otros asuntos, la curadora y escritora invitó a integrantes de espacios autogestivos de Perú, Argentina, México, Cuba, Brasil y Chile a fin de platicar sobre algunas de sus estrategias para concretar proyectos, retar al sistema imperante, quebrar la lógica de cómo y dónde se hace el arte y, sobre todo, para que compartan cómo proyectos transgresores como los suyos pueden sobrevivir sin transitar por los canales culturales oficiales.

“A mí siempre me han interesado los modelos de autogestión y como, a diferencia de los recintos tradicionales que primero se generan un canon y a partir de ahí convocan a cierto tipo de visitantes, ellos han sabido crearse un canon propio y de la mano de su público”, apunta Leticia Gutiérrez, quien encuentra útil hablar de estos sitios en estos momentos en que la realidad se ha visto alterada a causa de un virus.

Pensemos en los museos, sugiere, que para funcionar dependen de la presencia física de muchas personas paseándose por pasillos estrechos en un recinto cerrado (justo algunos de los aspectos más desaconsejados hoy). Atravesamos un momento de transformación donde se requiere escuchar y voltear hacia la historia de ciertos espacios para imaginar qué podemos hacer, como trabajadores culturales en un escenario así de frágil, y a dónde movernos a futuro.

“Las charlas a realizarse vía Zoom nos permitirán ver cómo muchos de estos proyectos autogestivos respondieron a momentos políticos diferentes y muy puntuales, como la Galería Metropolitana, de Chile, que lidió con la mano dura de Pinochet y la censura de Estado, y como por ello optó por incrustarse en su barrio, trabajar con sus vecinos y, desde ahí, formular sus críticas al gobierno”.

Todos los casos a examinar surgen de un instante preciso que, aunque suene paradójico —indica Leticia Gutiérrez—, nos hablan de cierta forma de lo que vivimos hoy, pues cada uno respondió a momentos históricos particulares y, si bien no es lo mismo crear arte durante una dictadura que en tiempos en los que no podemos ni siquiera estar físicamente juntos, el haber podido crear incluso bajo ambientes tan represivos nos muestra que al arte sabe salir adelante.

“Hoy, cuando la prioridad parecería ser mantener la vida, la idea de estas pláticas es pensar juntos sobre qué cambios deben suceder y qué mundos podemos imaginar a través del arte y su gestión”.

La participación ciudadana

Todos los centros elegidos por Leticia Gutiérrez comparten un aspecto en común: son latinoamericanos, trabajan con los artistas, con la comunidad que los rodea y establecen alianzas con sus vecinos, lo cual hace que su oferta se vaya creando no sólo pensando en quien está en derredor, sino junto con la comunidad, tras dialogar con ella a fin de saber cuáles son sus inclinaciones y necesidades.

“Un ejemplo en México sería el Museo del Chopo, que en vez de ser un lugar de exposiciones tradicional ha sabido integrarse a su colonia, la Santa María la Ribera, y a su vida cotidiana; lo mismo que la Galería Metropolitana, de Chile, o La Verdi en buenos Aires, y todo ello porque a diferencia de los espacios convencionales, aquí se trabaja bajo la idea de que es posible crear arte al lado de la gente, y de que sólo es posible generar conocimiento juntos”.

Para la educadora de arte, en eso consiste la participación ciudadana, algo que, ante la crisis sanitaria actual podría dibujar nuevos escenarios. “De pronto nos hallamos en un mundo donde, ante la imposibilidad de salir a la calle, nos estamos conectando en línea y tendiendo puentes mucho más allá de nuestra geografía. Ahora gente de todo el planeta puede coincidir sin tener que estar físicamente junta en el mismo cuarto. ¿Qué posibilidades abre eso?”.

El ciclo de charlas Espacios Culturales de Participación Ciudadana tendrá lugar todos los jueves a las seis de la tarde, del 27 de agosto al 10 de septiembre, y en su primera sesión la plática será con Luis Alarcón y Ana María Saavedra, de Galería Metropolitana (Chile), y Ana Gallardo, fundadora de La Verdi (Argentina).

En la segunda, Andrés Garcés, de Ciudad Abierta (Chile) charlará con Maxim Holland, director de Hawapi (Perú), sobre cómo sus respectivos proyectos le apostaron a las residencias móviles para abarcar a aún más gente y no limitarse a un territorio.

 En la última, Sandra Ceballos, de Espacio Aglutinador, hablará de su experiencia en La Habana, probablemente en una intervención grabada o, de ser posible, en vivo y lo que dure (pues se teme que la censura o el mal internet cubano interrumpan la transmisión), mientras que Camilla Rocha Campos, de Capacete, ahondará sobre lo que implica llevar un proyecto autogestivo en una ciudad de marcadísimos contrastes sociales, como Río de Janeiro.

Las sesiones pueden seguirse en los sitios virtuales del Museo del Chopo y, para participar activamente e interpelar a los participantes, basta con inscribirse a alguna de las reuniones de Zoom.

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