Históricamente, los trabajos de investigación sobre los insectos han señalado que no pueden sentir dolor, lo que llevó a que se les excluyera de las discusiones sobre la ética y el bienestar animal.
Sin embargo, después de casi un siglo de experimentos en los que los autores concluían que era improbable que sintieran dolor debido a que su sistema nervioso central era diferente al de los vertebrados y que seguían patrones de comportamiento en gran parte programados, un estudio reciente encontró que los insectos tienen la capacidad de experimentar dolor, hambre y miedo.
En 2021, el gobierno británico presentó una ley que protegía solo a los vertebrados –animales con columna vertebral–, pero la comunidad científica protestó porque el 99 % de los animales son invertebrados.
Como respuesta, las autoridades británicas pidieron al filósofo Jonathan Birch, de la London School of Economics and Political Science, dirigir una investigación para encontrar cuáles animales podrían ser considerados seres sintientes.
Para estudiar si tienen un sistema nervioso complejo y si su comportamiento indica que experimentan dolor u otras sensaciones, los investigadores desarrollaron ocho criterios para evaluar la sintiencia o capacidad de sentir (principalmente sentir dolor, ansiedad y sufrimiento) en especies como pulpos, calamares, cangrejos, langostas y camarones.
Finalmente, convencieron al gobierno de la sintiencia en pulpos y calamares (moluscos cefalópodos), así como en cangrejos y langostas.
Pero incluso después de que el gobierno aprobara el Acta del Bienestar Animal, los investigadores observaron que en esa ley no se menciona a los insectos, que representan alrededor del 40 % de las especies en el mundo.
En el artículo “Can insects feel pain? A review of the neural and behavioural evidence”, que se publicó en Advances in Insect Physiology, los investigadores encontraron evidencia muy importante de dolor en moscas adultas, mosquitos, cucarachas y termitas, especies que cumplieron con seis de los ocho criterios desarrollados en el Acta Sintiente.
Otros insectos, como las abejas y las mariposas, cumplieron con tres y cuatro criterios, principalmente relacionados con el dolor.
“Creo que contar con evidencias sobre si los insectos de verdad sienten como los seres humanos nos llevaría a tomar decisiones muy diferentes relacionadas con ellos”, considera Angélica Mendoza Estrada, profesora de Biología de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala. “Sin embargo, desde mi punto de vista, no necesitaríamos tener evidencias para proteger a los insectos, que nos proveen infinidad de cosas y nos ayudan en otras tantas”.
“Nosotros invadimos sus espacios, por lo que tendríamos que adecuarnos a ellos, no ellos a nosotros”, agrega. El comportamiento de los insectos llega a ser muy complejo; por ejemplo, es difícil saber cómo se organizan las abejas, las avispas o las hormigas.
“Desde el punto de vista de la ética, no es necesario que se compruebe que un insecto siente para estar convencida de que son parte de la naturaleza, porque, aunque yo no tenga una prueba científica de que sienten, no voy a maltratarlos, cortarles la cabeza, hacer con ellos lo que me dé la gana. No necesito una evidencia científica para tratarlos bien”, expresa la académica.
“Algunos científicos nos dirán que no es lo mismo el dolor en un humano que en un insecto, y la evidencia neurológica los respaldaría, porque no es lo mismo el cerebro humano que el cerebro de un insecto. Y no lo estoy demeritando, porque tienen infinidad de cosas que nosotros aún no podemos resolver”, explica Mendoza Estrada.
En un experimento en un grupo de biología de secundaria o de preparatoria, al abrir una cucaracha quizá pensemos que no sienten. “No sienten como un humano, no van a gritar ‘duele’, porque su sistema nervioso es diferente al nuestro; sin embargo, sabemos que responden a estímulos y que pueden comunicarse con el exterior. Dada la infinidad de estructuras que tienen en prácticamente todo el cuerpo, pueden responder a estímulos nocivos, decidir qué alimento comer o no, o si es tóxico. Eso puede significar que sienten”.
Divulgar la información a los niños
“Debemos puntualizar que la divulgación de la información es muy importante desde edades tempranas, y durante toda la vida, porque el hecho de no conocer, de ignorar lo importantes que son para los ecosistemas, no nos da derecho a hacer lo que queramos con ellos”, dice la académica.

Desde los primeros años de vida, se les debe enseñar a los niños el papel fundamental de los insectos en la naturaleza, mostrándoles, por ejemplo, la polinización de las abejas y su beneficio en los cultivos y en productos como la miel y el polen.
Por otro lado, es verdad que en algunas circunstancias los insectos se vuelven una plaga y pueden ser perjudiciales de alguna forma; sin embargo, es importante saber que podemos evitarlo.
Si nuestra casa está llena de cucarachas, recordemos que pueden estar en todos lados porque sus características les permiten adaptarse a cualquier ambiente. Pero en ocasiones esto se debe a que dejamos alimentos sin cubrir, el bote de la basura está abierto o no tapamos las coladeras. Si evitamos todo lo anterior en nuestro hogar, no tendríamos una plaga de cucarachas.
Beneficios de los insectos
Hemos estado en contacto con los insectos y los hemos utilizado desde que aparecimos en el planeta.
Gracias a los escarabajos peloteros, que empujan una bolita de excremento en la que depositan sus huevecillos para que sus larvas se alimenten, el ambiente no está lleno de excrementos. Otros escarabajos se alimentan de animales muertos.
Las moscas y otros insectos son muy útiles en la investigación forense. Aunque quizá en México esta área aún no está muy desarrollada, cada vez hay más investigaciones sobre la entomología forense, porque los datos que los insectos nos pueden dar son muy certeros, tanto en las investigaciones de animales como de personas.
“Se afirma que, si dejaran de existir los insectos, también dejaríamos de existir nosotros. Y yo no lo dudo”, concluyó Mendoza Estrada.

Ideas destacadas
- Un estudio reciente encontró que los insectos pueden experimentar dolor, hambre y miedo.
- La legislación británica reconoce la sintiencia en cefalópodos y crustáceos, pero aún no en insectos.
- La divulgación científica es clave para fomentar el respeto hacia los insectos desde la infancia.
- Los insectos desempeñan un papel crucial en la naturaleza y en áreas como la entomología forense.