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El Estado mexicano y la censura al cine, ciclo integrado por seis míticas producciones

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Se presenta en las Salas Julio Bracho y José Revueltas del Centro Cultural Universitario. Del 10 al 14 de noviembre, entrada gratuita.
A lo largo de la historia el cine mexicano ha sufrido una serie de restricciones debido a diversas cuestiones morales, políticas, sociales y religiosas. En muchos casos, el estado mexicano impedía los permisos de exhibición de las películas que dañaban la imagen de las instituciones de gobierno, la Iglesia y el Ejército, o aquellas que consideraba que eran impropias y no aptas para el público, según el criterio de las autoridades en turno. También fueron censuradas las películas que criticaban a instituciones como los partidos políticos o la industria petrolera, como es el caso de Rosa blanca (1961) de Roberto Gavaldón, que se exhibió a finales de los años ochenta e inicios de los noventa, tras el cambio de gobierno.
Para reflexionar sobre este tema en el cine mexicano, la Dirección General de Actividades Cinematográficas de la Universidad Nacional Autónoma de México, Filmoteca de la UNAM,  presenta el ciclo: El Estado mexicano y la censura al cinedel 10 al 14 de noviembre en las Salas Julio Bracho y José Revueltas del Centro Cultural Universitario, con todas las medidas de seguridad establecidas por las autoridades sanitarias. La entrada será gratuita, solicitar su boleto en taquilla.
El Estado mexicano y la censura al cine, lo integran seis largometrajes:
La mancha de sangre (1937), dirigida por Adolfo Best Maugard, que sigue el apasionado romance de una sexo servidora y un joven provinciano recién llegado a la ciudad, que se convierte en uno de los integrantes de una banda de asaltantes. Esta película fue secuestrada por el gobierno mexicano cuando pretendió exhibirse en 1937 y devuelta a sus dueños siete años después, mutilada. Se cortaron escenas que, según los censores, eran impropias y no aptas para el público. Así, vejada, se exhibió con poco éxito. El tiempo y la tijera habían hecho su trabajo y “La mancha” fue diluyéndose en la memoria. Actualmente la película y su restauración han traspasado las fronteras de nuestro país, presentándose en distintos recintos como en el Film Museum de Munich, Alemania y en otros países europeos.
El grito (1968), de Leobardo López Arretche, sobre el movimiento estudiantil de 1968 desde el mes de julio hasta la masacre del 2 de octubre en Tlatelolco. Las imágenes recopiladas, desde el interior del Movimiento, sumaron un total de ocho horas de filmación, material que fue editado bajo la dirección de Leobardo López Arretche para dar como resultado uno de los testimonios más importantes de este evento histórico. Ambas películas se presentarán en la Sala Julio Bracho.
Mientras que en la sala José Revueltas se exhibirán las películas Rosa blanca (1961), dirigida por Roberto Gavaldón, que relata las vicisitudes de un campesino veracruzano, quien es asediado por diversas compañías petroleras estadounidenses para apoderarse de los terrenos de su rancho a cualquier costo. La cinta está basada en la obra literaria de B. Traven y su exhibición fue prohibida por el gobierno mexicano durante más de 10 años.
El impostor (1956) de Emilio Fernández, es la historia de un profesor universitario despedido por reprochar a la nueva rectoría, quien vuelve a su pueblo natal donde empiezan las campañas con un solo partido. Basada en El gesticulador, la obra maestra de Rodolfo Usigli,
¡Vámonos con Pancho Villa! (1936), dirigida por Fernando de Fuentes. Tercer trabajo de la llamada “Trilogía de la Revolución”, el guion escrito por Fernando de Fuentes en colaboración con el poeta Xavier Villaurrutia, presenta una visión crítica del movimiento armado, donde se proyectó la figura del Centauro del Norte como un ser cruel e indiferente. Esta es, probablemente, la obra de ficción más importante de la filmografía mexicana dedicada al más trascendente hecho social y político de nuestra historia reciente y es propiedad de la UNAM. Como los daños físicos que padecía la copia ya no podían eliminarse mediante una duplicación fotoquímica, la restauración sólo pudo ser digital.
El ciclo: El Estado mexicano y la censura al cine concluye con la película Espaldas mojadas (1955) de Alejandro Galindo, acerca de un trabajador mexicano que emigra a los Estados Unidos de América y enfrenta explotación y discriminación laboral.

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