Cultura

Universitarios rapean y hip hopean en tiempos del coronavirus

Omar Páramo / Francisco Medina

En 2015, la rapera Ximbo lanzaba el álbum One Luv Fam, con el tema “Influenza”, el cual habla sobre cómo se altera la vida cuando una epidemia obliga a la gente a hacer de sus hogares un claustro. “Cerraron la escuela, prohibieron las fiestas,/ ¡ni modo que encerrado en casa tú te diviertas!;/ que no te dejan ni salir por el pan/ y tu novio está pensando en sexo por webcam”, dice la femcee en aquella pieza de hace cinco años (aunque escrita hace 10) que, sin quererlo, se volvió un retrato bastante fiel de la crisis actual por el coronavirus, con todo y su prohibición de congregarse y sus citas por Zoom.

Hoy, cuando miles de universitarios están impedidos para hacer su vida normal, salir a la calle (al menos sin guantes y cubrebocas), bailar o ir a conciertos, el Museo del Chopo los está invitando a participar en el concurso de rap y hip hop Al Filo de la Lengua que, en su edición especial intramuros, tendrá como jueza a Ximbo.

“Quedarse en casa no es sinónimo de no hacer nada. Deseamos que los jóvenes dediquen esta pausa a algo creativo. De ahí que, en vez de cancelar, optáramos por seguir con este certamen que antes se celebraba cada seis meses en el Foro del Dinosaurio, sólo que ahora, debido a la tan necesaria política de distanciamiento, todo es virtual”, señala Gabriel Yépez, coordinador de Artes Vivas del recinto.

Los únicos requisitos para participar son estar inscrito en algunas de las facultades de la  UNAM (sea FES o en CU) y mandar un video de máximo seis minutos) al correo alfilodelalengua.chopo@gmail.com. La pieza debe ser una composición propia e interpretada ante cámara tal y como se haría frente a una gran audiencia. El límite para hacer llegar el material es el domingo 8 de noviembre, a las 22 horas.

Para Yépez, detrás del concurso está la intencion de mostrar que para el hip hop y el rap no necesitan temáticas gangsta o misóginas, y la misma Ximbo es ejemplo de ello, pues su obra no sólo habla de feminismo y problemas sociales, sino de que desmonta el mito de que para ser rapero o hip hopero se precisa ser varón rudo de barrio bajo, pues ella nació en una familia fresa (así lo dice en entrevistas), fue educada en colegios privados y creció una de las colonia menos populares de la Ciudad de México: Las Águilas.

Sobre qué tanto ha afectado a este tipo de proyectos el confinamiento y la imposibilidad de reabrir el Chopo, Gabriel Yépez se confiesa sorprendido de las posibilidades planteadas por lo virtual, pues pese a todo pronóstico, en la edición de Al Filo de la Lengua lanzada para alumnos de bachillerato la participación se triplicó en relación a cuando este concurso se hacía de forma presencial, y en esta ocasión esperan algo parecido.

“Queremos fomentar la creatividad en estos días de guardarnos e impulsar a nuevos artistas, por eso el premio para los ganadores será equipo de la marca Steinberg, el cual les ayudará conseguir grabaciones aún más profesionales y material extra, dependiendo de si se trata del primero, segundo o tercer lugar”.

Las artes vivas a la luz del Covid-19

Abro la puerta, calles desiertas,/ miro en el periódico noticias inciertas/, que si sí, que si no, que si no sé qué/, que el DF empieza enloquecer”, dice Ximbo en otro fragmento de su canción, el cual hace reflexionar a Gabriel Yépez sobre cómo el aislamiento nos obliga a repensar muchos asuntos, como el de las artes vivas, es decir, aquellas consagradas a la presencia, al cuerpo y al presente.

“Estar encerrados en casa no es lo ideal para este tipo de creaciones, pero tampoco podemos seguir como antes, cerrar los ojos y pretender que no pasa nada”, explica. Por ello, desde que inició la crisis sanitaria, el Chopo ha ensayado diversas estrategias para mantenerse activo bajo la lógica de: si la gente no va al museo, entonces el museo debe ir a la gente.

“Como institución pública debemos ofrecer a quienes se dedican a las artes vivas una estrategia laboral para desarrollar proyectos en formato virtual y, a los jóvenes —en el caso del concurso—, una oferta cultural que los implique, que los atraiga y que los entusiasme para que ocupen esta pausa tan alargada en algo imaginativo”.

Gabriel Yépez se dice consciente de que vivimos en tiempos de miedo, quizá muy parecidos a los que describía Ximbo mientras rapeaba: “¡Al suelo todos si se escucha un estornudo!,/ nada debajo ni arena en El Borrego Viudo,/ por si las moscas de lejitos te saludo,/ parece que el hombre es alérgico al mundo”.

No obstante, más que temer, él prefiere poner sus miras en el 2021, cuando él calcula que se flexibilizarán las cuarentenas y el museo se pondrá en marcha en cuanto a lo físico, porque en lo virtual jamás se han detenido.

“Jamás creímos que la crisis sanitaria y su semáforo duraran tanto. En algún momento pensamos en que para junio estaríamos de vuelta pero pasan los meses y reabrir puertas se antoja aún lejano. Esperemos a ver qué nos dice enero y veamos si entonces podemos abandonar, poco a poco, esta virtualidad forzada para regresar a los escenarios; eso le devolvería su sentido original a las artes vivas”.

La fecha límite para enviar material en video al certamen Al Filo de la Lengua es el domingo 8 de noviembre de 2020. La gran final será el 21 de noviembre y podrá seguirse a través del Facebook Live y el canal de YouTube del museo.

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