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UNAM España rinde homenaje a Pitol y Del Paso

Casa de América / Instituto Cervantes / UNAM España
Juan Villoro, Jorge Herralde y Mercedes Monmamy recordaron a Sergio Pitol como lector, traductor, viajero y diplomático

Sergio Pitol y Fernando del Paso,  galardonados con el Premio Miguel de Cervantes, fueron recordados en Madrid a través de dos homenajes póstumos celebrados en el mes en que se entrega el máximo reconocimiento a las letras en lengua española.

A un año de su muerte, Casa de América acogió el homenaje dedicado a Sergio Pitol en el que se le recordó como lector, traductor, viajero y diplomático. En el encuentro participaron algunas de las personas que mejor le conocieron como Juan Villoro, Jorge Herralde y Mercedes Monmany. El homenaje fue presentado por Jorge F. Hernández, escritor y director del Instituto de México en España.

“Fue un autor que cambió mi vida como maestro y como amigo”, aseguró Villoro quien señaló que la enfermedad jugó un papel fundamental en la obra de Pitol y como lector “una larga enfermedad lo llevó a aliviarse de la soledad gracias a los libros”.

Para Villoro, el escritor de Vals de Mefisto fue el viajero de la “errancia sin fin” del que dijo que “el viaje más arriesgado que podía tener era al fondo de sí mismo, explorándose como si se desconociera”. Y es que la memoria propia es también un elemento fundamental en su obra, resaltó Villoro, que “esta capacidad de entender su propio pasado como una zona abierta a la escritura, creo que es una de las mayores contribuciones a la lengua hispanoamericana”.

Por su parte, Mercedes Monmany aseguró que Pitol fue muy querido y leído en Madrid y Barcelona. Recordó que tuvo contacto con él al final de la década de 1990 cuando, dentro de la colección La rama dorada que dirige en la editorial Huerga y Fierro, se publicó Pasión por la trama, obra en la que se muestra esa devoción que Pitol tuvo con la novela como género. Según Monmany la narración sería para él un “fascinante puzzle, un género proteico, generoso y con un entramado de ideas inagotable”.

Jorge Herralde recordó la entrañable amistad que entabló con Sergio Pitol, en la que aseguró que siempre estuvieron presentes las risas. Encomió la calidez humana del que fuera galardonado con el Premio Cervantes en 2005. Aseguró que cuando Pitol ganó en 1984 el Premio Anagrama por la obra El desfile del amor, se inició el reconocimiento del autor en México.

Además, dijo que con la publicación de la Trilogía de la memoria se inauguró un nuevo género literario híbrido del que, junto con el autor italiano Claudio Magris, se convierte en pionero.

Homenaje a Fernando del Paso

El segundo homenaje fue acogido por el Instituto Cervantes y organizado en colaboración con la UNAM España. En el acto intervinieron el escritor y periodista, Juan Villoro y la filóloga y coordinadora de UNAM Alemania, Adriana Haro. A ellos se unieron el director de la UNAM España, Andrés Ordóñez y el del Instituto Cervantes, Luis García Montero.

“Fernando del Paso tiene la máxima consideración y es un clásico de la cultura en nuestra lengua”, aseguró Luis García Montero, quien además destacó que la literatura delpasiana es “muy ambiciosa, ya que convertía cada obra en una celebración del relato”. Recalcó que la investigación fue muy importante en el proceso creativo del escritor visible en el manejo del lenguaje y en el relato histórico.

Por su parte, Juan Villoro subrayó la versatilidad de Del Paso como escritor ya que se adentró en diferentes géneros literarios, incluso, publicó junto con su esposa un libro de cocina.

Villoro aseguró que el autor de Palinuro de México creaba genealogías de cada tema que tocaba en su escritura, con ello mostró su “capacidad enciclopédica” para entender el mundo.

Para Adriana Haro “el planisferio de las literaturas del mundo se consolidan y encuentran el crisol ideal en la obra de Fernando del Paso”.  Como germanista, Haro señaló que el autor acudió a escritores como Karl May y Franz Werfel para la construcción de Noticias del Imperio, obra de la que “hay un discurso histórico bien integrado con la narrativa literaria”.

Finalmente, Andrés Ordoñez recordó la gran calidez humana de Del Paso. Además, acotó que desde la publicación de su primera obra Sonetos de lo diario, se hacía evidente la cercanía que cultivó con la tradición literaria española, de la que fue un gran conocedor.

 

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