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Todo sobre la técnicas de reproducción asistida

Patricia López

Las mujeres hoy en día postergan su embarazo hasta más allá de los 40 años porque le dan prioridad a su desarrollo personal, profesional y laboral, el cual no se logra a los 20 años, edad biológicamente idónea para embarazarse, afirmó Ana Paola Sánchez Serrano, egresada de la Facultad de Medicina (FM) y socia fundadora del Centro de Reproducción Procrea.

Pero gracias al avance de la ciencia en este campo, actualmente se aplican con éxito varias técnicas de reproducción asistida para ayudar a las parejas que naturalmente no pueden tener hijos, ya sea por su edad o por diversos padecimientos.

Sobre esas técnicas, la especialista en biología de la reproducción dictó una conferencia, organizada para recibir a los alumnos de nuevo ingreso de la UNAM en esta área del conocimiento.

Infertilidad, problema de salud pública

Sánchez Serrano explicó que la infertilidad es un problema de salud pública que atañe a muchísimas parejas, varias de las cuales buscan a toda costa concebir un bebé. “La posibilidad de quedar embarazada en el humano es relativamente baja, de un 20 a 25 por ciento en las parejas sanas, aunque esto se asocia totalmente a la edad. Entre más joven es la pareja mayor es la posibilidad de quedar embarazada”.

Entre sus causas se encuentran de 50 a 60 por ciento de casos asociados a problemas de la mujer, entre 40 y 50 por ciento del hombre, y entre un cinco y 10 por ciento es por causa desconocida, detalló.

La incidencia del uso de la reproducción asistida ha aumentado por el matrimonio a edad más avanzada, la postergación de la maternidad, el menor número de hijos, mayor tiempo de anticoncepción y mayor tiempo de exposición a sustancias tóxicas como el tabaco y a enfermedades de transmisión sexual.

Diversas opciones

La reproducción asistida es una rama de la biología de la reproducción, que a su vez es una subespecialidad de la ginecología y obstetricia en medicina, dijo la experta en esa área, quien explicó varias técnicas actualmente en uso en la práctica médica.

Entre las técnicas más comunes y modernas destacan el coito programado con inducción de ovulación, que busca optimizar el periodo de ovulación con el propósito de prefijar las relaciones sexuales y conseguir un embarazo. Se usa principalmente en parejas jóvenes con problemas de infertilidad leves o que buscan una opción a las técnicas de reproducción asistida tradicionales.

Otra, es la inseminación artificial o intrauterina, la cual consiste en inyectar directamente en el útero una muestra de semen previamente procesado para facilitar la llegada de los espermas al óvulo con el objetivo de aumentar las probabilidades de fecundidad. Es usado frecuentemente cuando el esperma o moco cervical tienen baja calidad, lo que impide el correcto desplazamiento de los espermatozoides.

Se trata de una práctica muy sencilla en la que el semen es sometido a un lavado en donde se escogen los espermas con mayor salud para elevar la tasa de éxito. No se requiere anestesia, es rápido y seguro. Para la utilización de este método el médico tiene que determinar que al menos una de las trompas sea permeable, es decir, que permita el paso de los espermatozoides de forma sencilla.

La fertilización in vitro es el tratamiento en el que la fecundación del óvulo no se da dentro del útero materno, se hace en el laboratorio por medio de diferentes técnicas. Se puede llevar a cabo cuando hay diferentes problemas, como cuando en las trompas de Falopio se impide el paso del esperma al óvulo, cuando hay pocos óvulos disponibles, si la ovulación ocurre en periodos muy prolongados, por algunos padecimientos que afectan la función ovárica o de trompas; o en casos en los que los que hay poca presencia de esperma en el semen y su calidad no es la requerida para conseguir la fecundación de forma natural.

Requiere una previa estimulación ovárica con medicamentos para promover el desarrollo de los folículos, para así conseguir más y mejores óvulos.

Sánchez Serrano concluyó que, antes de seleccionar la técnica, se debe estudiar cada caso y de forma individual, haciendo un diagnóstico correcto que indique el método más adecuado para cada pareja.

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