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Tablas nutricionales y etiquetado de productos: ¿cómo decidir?

Rafael Paz / Myriam Nuñez
“La sugerencia es que al elegir los productos, si no hay una variedad natural del producto que quiero adquirir… procurar que sea el que tiene menos sellos”: Mariana Isabel Valdés Moreno, jefa de la carrera de Nutriología en la FES Zaragoza

 

Elegir los mejores productos para nuestra salud y bienestar puede ser una experiencia abrumadora. Largas listas de ingredientes, tablas llenas de conversiones, sellos e indicaciones confusas sólo hacen más difícil la experiencia. ¿Cuál es la forma correcta de acercarse a estas tablas nutricionales para elegir adecuadamente?

Para Valdés Moreno lo primero es “volvernos críticos a partir de la práctica de leer las etiquetas (…) a lo mejor me topo con la etiqueta de un producto que afirma que tiene diez veces menos energía que otro en el mismo supermercado con un etiquetado más desarrollado, etcétera”.

“La sugerencia es que al elegir un producto, si no hay una variedad natural del que quiero adquirir –mi primera opción, idealmente, sería esa: el que no esté procesado o el que esté mínimamente procesado–, procurar que sea el que tiene menos sellos. Después de la revisión de los sellos, indagar un poco más el contenido del producto y elegir el que tenga el menor número de ingredientes”.

Tablas nutrimentales

La especialista de la FES Zaragoza explicó que al analizar un producto debemos poner atención en cuál es el primero que aparece en la lista de ingredientes, ya que ése es el de mayor presencia.

“Las tablas nutrimentales, en general, tienen información sobre los ingredientes, los aditivos y los conservadores de los productos industrializados; también pueden incluir tablas con el valor nutrimental en términos de los principales nutrimentos –como los hidratos de carbono, lípidos o grasas–, las proteínas o la cantidad de sodio”.

“Otras también incluyen información sobre el contenido de algunas vitaminas y minerales, en ocasiones, esta información se compara con los valores diarios recomendados o con el consumo diario recomendado de estos nutrimentos”, añadió.

Una complicación que se presenta a los consumidores está relacionada con la cantidad de porciones de dichas tablas, ya que la información no siempre está calculada para la totalidad del producto. Ésta fue una de las principales razones por las que se creó el nuevo sistema de etiquetado, de acuerdo con Valdés Moreno:

“Falta claridad en la información de las etiquetas, en términos de si se refiere a una porción de cien gramos, treinta gramos o el empaque total. Algunas etiquetas tienen los valores para la porción, pero a veces un solo paquete contiene dos porciones, tres, diez, en fin, un número determinado de porciones y se expresa de manera tal que no queda claro si los datos que se presentan son para una porción o para el paquete”.

“Por ejemplo, si tengo un paquete con diez porciones y solo me muestran el valor nutrimental del contenido por porción, quizá no me dé cuenta que estoy ingiriendo diez veces más si como todo el paquete. Tengo que multiplicar por diez eso que está señalado para una sola porción”.

La investigadora agregó que “a veces encontramos listas kilométricas, lo que implica que contiene una mayor cantidad de aditivos, conservadores y otras sustancias que no son propias del alimento, sino que vienen en esta categoría de los ultraprocesados, etcétera, entonces, cuanto menos ingredientes, mejor”.
Tablas nutricionales y etiquetado de productos: ¿cómo decidir?

Sellos frontales

“El propósito de los sellos es simplificar la toma de decisiones de los consumidores por la lectura de las etiquetas con detalle, de las tablas y los cálculos que implica”, afirmó la académica. “En un primer vistazo, observando el producto de frente –porque hay manuales para quien comercializa los productos de cómo y dónde deben estar ubicados–, se pueda identificar de entrada el número de sellos que tiene”.

“Aquí también aplicaría esta sugerencia: cuantos menos sellos, mejor; si incluye la leyenda ‘este producto no tiene sellos’, ésa sería la mejor opción dentro de un grupo de productos del mismo tipo. Si tiene sellos el producto que yo quiero comprar, tendría que identificar qué tiene en exceso, puede ser exceso de energía, de calorías, de azúcares, de grasas saturadas, de grasas trans o sodio; como decía, en general, busquemos el que tenga el menor número de sellos posible o que no tenga sellos”, aconsejó.

Esto es muy importante, considera la especialista, en el caso de los consumidores con enfermedades crónicas:

“Si soy una persona con hipertensión, me fijaría en los productos que dicen exceso de sodio pues son los que debería evitar. Si se trata de seleccionar en función de una menor ingestión de kilocalorías o de energía, entonces se deben evitar los que dicen exceso de calorías. Lo mismo con el exceso de azúcares. En el caso de una persona con diabetes, este sello es una advertencia muy importante de que este producto quizá no sea ideal para mí. Respecto de las grasas, si no tiene sellos de grasas saturadas, sería lo mejor, porque en el contexto de las enfermedades cardiovasculares cobran una mayor relevancia”.

“En realidad todos tenemos que cuidarnos, estos sellos son importantes para todas las personas en general, independientemente de su perfil o de su estado de salud, pero hay condiciones de salud en las que se debe prestar más atención”, alertó.

Tablas nutricionales y etiquetado de productos: ¿cómo decidir?
¿Y las opciones orgá
nicas?

Mercados alternativos ofrecen productos que se anuncian como orgánicos o como opciones menos procesadas que los disponibles en un supermercado. Sin embargo, anotó la investigadora universitaria, el proceso de éstos podría no ser el ideal y su falta de etiquetado hace complicado saber a ciencia cierta qué tan benéficos podrían ser para la salud.

“Respecto de los productos orgánicos, primero debemos poner en duda la calidad del producto, incluso más allá del valor nutrimental o las condiciones de higiene o salubridad en las que fueron procesados. Porque, por legislación, las Normas Oficiales Mexicanas señalan ciertos mecanismos y condiciones que deben cubrir los productores y envasadoras de estos alimentos. De entrada, es una alerta de en qué condiciones fue manejado o envasado este producto. En segundo término, dudar del valor nutrimental que pudiera tener porque en ocasiones hay errores en el etiquetado”.

Y concluyó: “Lo primero es preferir los no procesados o mínimamente procesados; luego, si no se cuenta con esta opción, elegir los que tienen menos sellos”.

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También te recomendamos este video de TV UNAM que aborda el tema de que a nivel mundial, México ocupa el primer lugar en obesidad infantil. Problema que prevalece hasta la etapa adulta, afectando a más del 70 % de los mexicanos. Se  analizan los hábitos de alimentación de la población mexicana, la disminución y perdida del consumo de productos que han sido parte de la cultura gastronómica de nuestro país, así como los retos que enfrentan las políticas públicas en materia de salud y nutrición

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Así como este video de UNAM Global que plantea la importancia de la nutrición en tiempos de COVID-19

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