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¿Se te están acabando las ideas?

Cultura en Directo.UNAM / Anylú Ayala

● David Lynch, cineasta y escritor, habla sobre cómo enfrentar la falta de creatividad.
● El confinamiento nos puede generar estrés y ansiedad, incluso mermar nuestra creatividad e imaginación.

Todos tenemos decenas, cientos o miles de ideas en nuestra mente todo el tiempo, están ahí revoloteando en momentos de silencio, cuando vemos la televisión, al consumir alimentos e incluso mientras tomamos una ducha. Nuestra mente genera tantas ideas que a veces ya no creemos que las tenemos y ahora que estamos resguardados debido a la emergencia sanitaria mundial, pareciera también que las ideas se aletargan.

Si has pasado (o estás pasando) por uno de esos momentos en que las ideas no fluyen o no sabes cómo concretarlas, no te preocupes, no todo está perdido, en realidad no podemos estar ni vivir sin pensamientos –como aseveró el filósofo George Steiner–, y tu potencial creativo está ahí, intacto y listo para ser explotado, sólo necesitas un poco de entrenamiento. Al respecto, el cineasta y multifacético artista David Lynch compartió algunas propuestas en la video-charla “Pescar grandes ideas”, disponible en el sitio de videos culturales bajo demanda Cultura en Directo.UNAM .

Lo primero es la conciencia. El cineasta sostiene que debemos estar conscientes de que somos creativos, que siempre tenemos ideas y queremos desarrollarlas; se trata de darse cuenta, primeramente, no de lo que queremos hacer sino de querer hacer algo.

La mente es un océano. Lynch señala que cuando estamos realizando alguna actividad hay un océano de conciencia pura en nuestra mente, donde hay miles de ideas nadando y esperando ocurrir; tener en cuenta que esas ideas están ahí es un gran paso.

Paciencia ante el océano. Bueno, ya sabemos que tenemos ideas por montones pero ¿y luego?, ¿qué hacemos con todo eso? El creador de Twin Peaks dice que “no nos enamoramos de todas las ideas que llegan a nuestra mente pero una vez que eso sucede, llegan otras ideas relacionadas y crean, a su vez, una gran idea, que es el origen de un guión, de una pintura, de alguna invención”. ¿Te ha pasado? Tienes una serie de ideas rondando tu cabeza algún tiempo (poco o mucho) y un día simplemente todo se torna más fluido y lúcido.

La escritura como apoyo. Anotar todas las ideas para luego releerlas o reformarlas es la sugerencia de Lynch, pues ello ayuda a tener presentes los pensamientos y darles forma, un destino.

 

No todo es felicidad. Las ideas no siempre son sobre felicidad o que todo es positivo pues la vida misma no es así. David Lynch pone de ejemplo a Van Gogh, que tuvo una vida tormentosa y aún así su creatividad dejó un gran legado. ¿Por qué? Por que era feliz pintando, y aunque expresa dolor o pesar en su obra, pintar le gustaba y ahí su mente no tenía riendas.

 

 

No todo es original. Y no tenemos que preocuparnos por esto, pues lo interesante de concebir ideas es que son nuestra visión del mundo. Lynch explica que las ideas son las mismas historias que se han contado desde el principio de los tiempos, pero lo que las hace valiosas son sus interpretaciones.

En su libro Atrapa el pez dorado (2006), Lynch ahonda más en estos procesos creativos personales, teniendo como punto de partida la meditación trascendental, una práctica que desde hace años desarrolla y la cual recomienda no solo para explotar la creatividad, sino para disminuir las consecuencias del estrés al que estamos sometidos los humanos por la violencia en todas sus vertientes.

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