Humanidades

¿Por qué no ahorramos los mexicanos?

Luisa González / Damián Mendoza
El mejor momento para aprender a ahorrar es en la infancia, explicando a los pequeños la importancia del dinero, como el “domingo”

Nuestro primer acercamiento con el dinero cuando somos niños es con el “domingo”, una moneda o billete de baja denominación que se da a los pequeños para gastar, generalmente en dulces. Cuando se es más grande, los padres otorgan una cantidad mayor para transporte y/o gastos escolares llamado “semana” o “mesada”. ¿Alguien ahorró algo de ese dinero para comprarse algo diferente, además de golosinas?

Ahorrar es guardar una cantidad fija o determinada de nuestros ingresos para utilizarla en el futuro. Ahorrar no es lo que nos sobra, y si se fija una meta a corto, mediano y largo plazo, ese ahorro nos puede llevar de viaje, comprarnos una computadora, adquirir un auto, o contar con un capital para invertir o para enfrentar imprevistos como enfermedades, accidentes, reparación de electrodomésticos (como cuando se descompone el refrigerador) o incluso el desempleo.

Pareciera que los ahorros son la solución a muchos problemas, entonces, ¿por qué los mexicanos no tenemos el hábito? La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Bancarios, Condusef, considera que existen varios factores, el más frecuente es el bajo ingreso, sin embargo, si analizamos nuestra manera de gastar y elaborar un presupuesto, podríamos detectar los “gastos hormiga” o “gustitos” como el café de cafetería, boleada de zapatos, dulces, agua embotellada, comida fuera de casa, etc., y cambiarlos por café y comida hechos en casa, por ejemplo, y destinar una cantidad al ahorro.

El mejor momento para aprender a ahorrar es en la infancia, explicando a los pequeños la importancia del dinero, como el “domingo”, motivándolos a ahorrar una parte para comprarse algo que necesiten o deseen: un videojuego, un gadget, una bicicleta, etc., propiciando en ellos la iniciativa de destinar una parte al ahorro en función de alguna meta.  Inclusive, existen cuentas bancarias para niños, lo cual los acerca al Sistema Financiero Mexicano.

¿Y si no fuimos niños ahorradores?, lo mejor es empezar ya para tener un retiro digno y tranquilo porque las “nuevas generaciones de jubilados”, por decirlo de alguna forma, no tendrán la misma jubilación que sus antecesoras, esto, de acuerdo a la Condusef, porque para las generaciones actuales (generación de la Ley de 1997), su pensión será calculada con base en el saldo acumulado en su cuenta individual, es decir, si se acumula una cantidad menor, el monto de la pensión también será menor. “El monto que acumulen, les permitirá, al momento del retiro, adquirir una pensión a través de un esquema de Renta Vitalicia, Retiro Programado o una Pensión Mínima Garantizada. En el esquema anterior (Ley 1973), la pensión se calculaba con base en el salario promedio de las últimas 250 semanas (5 años aproximadamente), por lo tanto, el saldo acumulado en su cuenta individual, no tenía un peso tan importante como para los trabajadores actuales”, advierte la institución.

 Por último, si eres aún estudiante, puedes comenzar a ahorrar en cinco pasos sencillos:

 1.    Conocer cuáles son tus fuentes de ingresos

 2.    Reconocer los gastos fijos o aquellos esenciales para la escuela: pasajes o gasolina, alimentación, fotocopias o gastos para proyectos escolares3.    Detectar los “gastos variables” como las idas al cine o las reuniones con los amigos.

 4.    Identificar los gastos que se podrían reducir sin afectar las actividades de cotidianas.

 5.    Destinar una cantidad fija al ahorro, no aquello que nos sobra.

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