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¿Por qué las mujeres aguantan la violencia?

Michel Olguín Lacunza

En una relación amorosa la violencia tiene muchas facetas que surgen de situaciones personales, interpersonales y familiares. Al final, entran las características de cada persona y del noviazgo en sí mismo, dijo Sofía Rivera Aragón, secretaria general de la Facultad de Psicología de la UNAM.

Hay varios tipos de violencia. Una es cualquier acción o conducta que tenga la intención de menoscabar o dañar de forma física, emocional o sexual a la pareja e incluso llegar hasta la muerte por parte del compañero.

Otra forma de violencia es la que surge en la relación de pareja con la intención de dañar, herir o controlar a la persona a través del vínculo íntimo.

Además, tiene efectos acumulativos: empieza por cosas muy simples, como discusiones o peleas que al final se cumulan en un hoyo de presión y son irreversibles en la salud física, mental, sexual, reproductiva, y repercute en la vida integral de la persona.

Así, en una relación amorosa la violencia se da por muchas situaciones, como escenarios vinculados al maltrato o abuso físico, psicológico, sexual, económico e incluso patrimonial que llevan a estados muy específicos.

¿Qué factores influyen?

Para que una relación sea violenta debe haber varios factores, entre los cuales están las normas y los estereotipos que seguimos dentro de la cultura. Por ejemplo, el hombre debe ser violento y conflictivo, es decir, todo un macho. En cambio, la mujer tiene que aguantar, ser amorosa, cariñosa, tolerante y hacer todo lo que diga el hombre.

Otro problema son las legislaciones actuales que se basan en estos estereotipos de género, a lo que se suma una ausencia de instituciones educativas, de salud, e incluso afecta a mujeres que se desenvuelven en un vecindario violento.

De hecho, si una persona vive en un escenario violento aprenderá que en esas circunstancias se pueden resolver los problemas. Sin embargo, si alguien es testigo o receptor de violencia no necesariamente será violento.

También hay ciertas características de la personalidad de cada persona que la hacen violenta, como las formas de resolver los conflictos. “En lugar de negociar o comunicarse, algunas personas creen que es más fácil utilizar la violencia”. En este aspecto influyen el nivel socioeconómico y el educativo.

relación violenta
¿Por qué se quedan en una relación violenta?

Hay varios factores que lo explican. Por ejemplo, muchas veces en su propia familia les dicen: “tu elegiste a ese hombre, pues ahora aguántate”.

También les faltan medios de apoyo, ya sean sociales o económicos. De hecho, algunas mujeres en situaciones violentas no pueden abandonar esa relación porque no tienen un empleo y no quieren abandonar a sus hijos con el agresor, e incluso tienen miedo de perder la custodia.

Otro factor es la estigmatización social que sufre la víctima. En ocasiones, las personas que la rodean la juzgan: “No aguantó, no pudo con el marido ni con su casa, qué cobarde”.

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Pégame, pero no me dejes

En esta relación de pareja hay algo llamado ciclo de la violencia, en el que todo empieza con una explosión agresiva, luego se llega a la culpabilidad, la reconciliación, la acumulación de tensión y convencen a la afectada que no volverá a ocurrir.

Así, la víctima piensa que el agresor va a cambiar y muchas veces eso se confunde con amor, como dice el dicho mexicano: “pégame, pero no me dejes”.

Hay una gran confusión con la idea del amor romántico, en la que se dañan las relaciones por creer que “te va a salvar un príncipe y tienes que ser protegida”. La persona violentada piensa que la pareja va a cambiar debido a este ciclo de violencia.


Consecuencias

No es fácil salir de una relación violenta, porque las personas afectadas no son conscientes de que están en una relación violenta. En muchas ocasiones se dan cuenta  hasta que están en terapia y se les pregunta ¿te ha insultado?, ¿te ha criticado?, ¿te ha humillado?, ¿te ha manipulado? Y responden ¿eso es violencia? Yo no lo habían detectado.

Vivir una relación así puede traer consecuencias en la salud física, como dolores de estómago y de cabeza, y en la salud mental, como ansiedad, depresión y enojo; incluso se refleja en una salud sexual complicada, porque algunas veces las mujeres son obligadas a llevar a cabo este acto.

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¿Cómo salir de esta situación? Lo primero es acudir por ayuda a alguna instancia u organización no gubernamental, y asistir a terapia. También se recomienda acudir con familiares, amigos, compañeros de trabajo o de escuela quienes de alguna manera pueden fortalecer a la afectada.

En la Facultad de psicología está el Centro de Atención Guillermo Dávila, especializado en atender a mujeres en dicha situación. Si necesita más información, llame al número 55 5025-0855 o visite el link  https://www.facebook.com/Centro-de-Servicios-Psicológicos-Dr-Guillermo-Dávila-CSPGD-102936245349030/

 

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