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¿Por qué invertir en el espacio cuando hay prioridades en la Tierra?

Michel Olguín Lacunza/Diana Rojas

En la década de 1960, durante la carrera espacial, hubo algunas protestas de ciudadanos estadounidenses que estaban contra el gasto excesivo del gobierno para llegar a la Luna. 

Muchas personas pensaban que esta tecnología no se utilizaría en la vida cotidiana, y que por lo tanto no beneficiaría a nadie. Sin embargo, esta investigación ayudó a mejorar la calidad de vida de las personas en varios aspectos.

En relación con este tema, Julieta Fierro Gossman dijo para UNAM Global que gracias a los viajes espaciales se ha producido mucha tecnología, y si ésta se transfiere a la industria se crean productos de innovación. 

Un ejemplo son los actuales sistemas de comunicación, como los teléfonos celulares y las computadoras que hoy cuentan con mejores sistemas de navegación. 

Las memorias USB fueron creadas para llevarse a la Estación Espacial Internacional porque se necesitaba un objeto muy ligero que guardara mucha información. 

Otro ejemplo son los pañales desechables que solidifican la orina, que fueron creados para que los astronautas los usaran durante las caminatas espaciales.

Las camisetas de los astronautas llevan hilos de plata que tienen efectos bactericidas. Actualmente, en algunos hospitales se utilizan sábanas con esa tecnología para no levantar al paciente al cambiarlo cada día. 

Un caso más son los paquetes de “papitas” que tienen una “cunita” llamada abre fácil. En las primeras exploraciones espaciales, los astronautas llevaban su comida en bolsas comprimidas y no las podían abrir. Así que, en vez de llevar navajas, se inventó esa “cunita” que les permite destapar con facilidad la bolsa con sus alimentos. 

El GPS (Global Positioning System) surgió en la Unión Soviética tras el lanzamiento del Sputnik, el primer satélite artificial. Con esta tecnología lograron identificar con exactitud dónde estaba este objeto. “Actualmente todos usamos esta tecnología disponible en nuestros celulares que nos facilita la vida”. 

Incluso los tenis, que son muy flexibles, resistentes y cómodos, fueron creados para los astronautas. 

La vida “con” y “sin” tecnología 

Cuando Julieta Fierro era joven visitó la Unión Soviética y recuerda que en ese entonces ya habían enviado las primeras sondas a explorar la superficie de Venus (las únicas que han ido). 

El esfuerzo de los soviéticos para esas grandes exploraciones fue inmenso, pero no se transfería la tecnología a la industria. Es decir, la población nunca se benefició de esa investigación. “Cuando fui a la tienda, las empleadas seguían haciendo las sumas con ábacos”.

En esa misma época, Julieta tuvo la oportunidad de viajar a Estados Unidos y observó que la tecnología estaba en todas partes. “Ahí sí se transferían los resultados de las investigaciones a la población”.

“No utilizar los recursos de un país para un gran proyecto evita que se produzca nueva tecnología y productos de innovación que nos benefician a todos”, añadió la investigadora universitaria.

Cuando los hermanos Wright volaron por primera vez en su avión planearon menos de 50 metros de longitud, y pocas personas creyeron que lo lograrían. Hoy, cada día vuela un millón de personas y es el método más seguro para viajar. 

“No sabemos, pero quizá en algunos años nuestros nietos o bisnietos viajen al espacio como nosotros volamos en aviones. Entonces ¿vale la pena invertir en grandes proyectos?”, concluyó la académica universitaria. 

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