Campus

Planificar es necesario para un buen desarrollo territorial

Gaceta UNAM
Foto: www.investigacionesgeograficas.unam.mx/

Nota original: Gaceta UNAM
Autor de la nota: María Guadalupe Lugo García
Fecha de publicación: 29 de septiembre de 2022
https://www.gaceta.unam.mx/planificar-es-necesario-para-un-buen-desarrollo-territorial/

  • Debería impulsarse una estrategia de ordenamiento que considere lo ambiental como elemento transversal básico

La planificación territorial es un instrumento necesario para comprender la organización del territorio, pero se requiere considerar a éste como el “sujeto” del desarrollo; es decir, lo que importa son las personas, y lo que proponemos es llevarlas a mejores condiciones a partir del suelo y de la implementación de políticas públicas para ello, indicó Javier Delgadillo Macías, académico del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias.

Al participar en el coloquio Ordenamiento territorial como instrumento de gestión integral de riesgos socioambientales, comentó que son múltiples los enfoques relacionados con la forma de percibir y atender el problema de los riesgos y vulnerabilidad, dos de ellos están en la discusión entre grupos de investigación de América Latina: un reconocimiento, incluso por parte de Naciones Unidas, asociado al concepto de riesgos y de desastres, y la gestión de una visión socioambiental de ellos, lo que representa la gestión integral del riesgo de desastres (GIRD).

En el foro universitario organizado por el Seminario Universitario de Riesgos Socioambientales y el Instituto de Geografía, dijo que para hacer frente a los riesgos y desastres que ocurren a diario no deben considerarse por separado las crisis ambientales y sociales, sino desde la perspectiva socioambiental; es decir, desde la GIRD. Debería impulsarse una estrategia nacional, regional y local de ordenamiento territorial que considere lo ambiental como elemento transversal básico y no seguir en el discurso y, en ocasiones, en la pelea, entre ordenamientos.

Alejandra López García, del Centro Universitario para la Prevención de Desastres Regionales de la Benemérita Universidad de Puebla, señaló que cuando se hace referencia a la gestión integral del riesgo, debe reconocerse que ésta amerita una articulación de disciplinas científicas y técnicas diversas, pero también de políticas públicas. “Debemos mirar desde los distintos lentes de la ciencia y de las formas de concebir el riesgo (desde la percepción cotidiana de las personas), que experimentamos la incertidumbre del riesgo y que desconocemos su gestión”.

Mencionó que es necesario reconocer que la incidencia de los riesgos es desigual, es decir, muchas veces los fenómenos naturales afectan demasiado a los más vulnerables. Entonces, debemos pensar un poco en temas de justicia socioambiental, no podemos hacer referencia a los riesgos como si no tuviera nada que ver con desarrollo y reparto desigual de oportunidades, por ejemplo. “Así que en la gestión de riesgos está contenido un anhelo y una necesidad imperiosa de justicia socioambiental”, apuntó.

En tanto Daniela Reséndiz García, de la Coordinación General de Gestión Integral de Riesgo a Desastres de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), dijo que México presenta una situación de riesgo por fenómenos geofísicos y climáticos, estos últimos han aumentado la incertidumbre de los efectos, incluso el incremento de vulnerabilidad que no se percibía en su magnitud con anterioridad; sin embargo, los que más nos han impactado son los sismos, pues no sólo provocan pérdidas humanas, también daños y afectación en el desarrollo de las comunidades, sobre todo de las más vulnerables.

Hoy, el cambio climático empieza a vincular ambos fenómenos, por lo que es necesario visibilizar estos efectos para una mejor orientación de las políticas públicas. “La visión del gobierno de México en términos de gestión integral de riesgo a desastres parte del Plan Nacional de Desarrollo, en el eje transversal tres, que se refiere al territorio y desarrollo sostenible, que va más allá de la cuestión integral de riesgos”.

Es decir, añadió, tener una comprensión adecuada del territorio y del desarrollo sostenible, para comprender los efectos desproporcionados de los fenómenos naturales y antropogénicos en los poblados y regiones marginadas para dar un mayor bienestar a las generaciones no sólo actuales, sino futuras; brindarles un hábitat asequible, resiliente y sostenible que no únicamente abarca la atención por fenómenos naturales, sino que se abre a fenómenos antropogénicos, no sólo con intervenciones de reconstrucción sino también de resiliencia.

En su oportunidad, Jorge Hugo Ibarra Cárdenas, docente de la Facultad de Derecho (FD), resaltó la evolución jurídica de la gestión integral de desastres y del ordenamiento territorial. Sin embargo, continúan los problemas en la aplicación de esas directrices al momento de generar políticas públicas.

La norma como está planteada no se concentra en un solo eje, sino que se dispersa en diferentes instrumentos y normatividades, realmente se encuentra atendiendo las necesidades actuales, por lo que ha quedado desplazada y permite que se realicen ciertas modificaciones en forma indiscriminada, de manera tolerada o irregular. “El ideal, a partir de nuestras leyes, es que el desarrollo urbano y territorial sean de forma congruente y sistemática”.

Todo el gramaje estatal federal, de un estado, municipio o alcaldía, en el caso de Ciudad de México deben ir bajo una misma línea, y en ello trabaja la Sedatu y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales; es decir, en la elaboración de planes nacionales que nos van a permitir ejercer estos derechos, y estamos en ese proceso de corrección, finalizó.

Deja tu comentario

Comentarios