Cultura

Las guerras del periodista Jon Lee Anderson

Daniel Francisco/Damián Mendoza

“¡Anderson! Carajo, te he estado buscando por todas partes durante años; ¿dónde te habías escondido?” Es la voz de Gabriel García Márquez al teléfono.

Y la broma del Nobel es certera porque Jon Lee Anderson es un trotamundos. Persigue la nota, es un cazador de conflictos. Lo mismo una protesta en Bolivia, la guerra en Irak o los vestigios de la batalla contra el narcotráfico en Colombia.

Aunque su agenda esté llena no cancela compromisos, hace unas semanas lo vimos participar en un foro de periodismo desde Kenia en un vehículo en movimiento. La videocharla con Jon Lee Anderson es desde Londres y nos centramos en una de sus principales preocupaciones: la democracia en América Latina.

El autor de “Los años de la espiral. Crónicas de América Latina” es tajante: “se está desmoronando el modelo democrático y la otra opción que conoce Latinoamérica es la dictadura. Es la comodidad. Es el bicho conocido”.

La gente le preguntaba: ¿por qué el apego a Hugo Chávez por parte de la sociedad venezolana?, ¿por qué su discurso tan ideológico? Y les decía: no sólo Chávez, “vas de país en país en América Latina y ves qué ha dado la democracia desde mediados de los 80, qué les daba a los países de América Latina. A México ya sabemos: NAFTA, la cultura del consumo. Con todas sus secuelas, el aumento del narcotráfico, como una economía paralela, absorbente, eso arrasó con todo el Istmo, toda la cuenca del Caribe y casi terminó por tragar a Colombia. Ha arrasado con el hemisferio”.

La cultura del consumo suplantó las necesidades primarias de mucha gente que vivía en la pobreza y de la opción guerrillera optaron por la opción pandillera: Lee Anderson

 

Agrega que la cultura del consumo suplantó aparentemente las necesidades primarias de mucha gente que vivía en la pobreza y de la opción guerrillera optaron por la opción pandillera. La corrupción se consolidó. Hay cultura cívica en las democracias latinoamericanas pero no la acompaña el Estado de Derecho y sin Estado de Derecho no se tiene nada.

Jon Lee Anderson revisa en su libro a los personajes fundamentales de los últimos 15 años en América Latina: Chávez, Dilma Rousseff, Lula, Bolsonaro, López Obrador. Opina que la opción caudillista no se fue del todo, representó un modelo de nostalgia para cierta generación. “Fidel Castro traspasó las generaciones, siguió predicando y tuvo sus emuladores y en países que nunca tuvieron una cultura democrática de verdad, siempre añoraron eso. Lo escuchamos cuando oímos a Bolsonaro. La gente a veces añora la mano firme, es un cliché, pero es cierto. Ojalá fuese con un Obama, un Lincoln, pero mira los patanes que han buscado ahora. A mi me preocupa mucho ver a un Nayib Bukele en El Salvador, que es todo Armani. Llega al poder y emula a Trump. Decreta por twitter, desoye a la Corte Suprema, desoye a la Asamblea Legislativa y da órdenes a las fuerzas de seguridad de su país por twitter y lo obedecen y tiene 90 por ciento de popularidad. Él me preocupa mucho porque El Salvador es uno de los países más golpeados de todo el hemisferio, tuvo un final de guerra con absoluta impunidad”.

Platicamos sobre la crisis de los medios y cómo se ven afectadas las investigaciones. “Soy privilegiado, tengo un medio detrás de mí. Me dedico meses a un solo tópico y voy detrás de él y trato de hacerlo con rigor. La mayoría de los medios no disponen de esos recursos para que sus periodistas investiguen de esa forma. Muchos están obligados en hacer las cosas más rápidas, más a la ligera”.

Y en medio de esa tormenta económica y del asedio de los poderes fácticos hay medios que siguen con su tarea. Le pregunto sobre el medio digital salvadoreño “El Faro”. Los admira y señala que “los esfuerzos de El Faro con sus investigaciones sobre migración, prostitución, trata de personas, el sicariato, el narco, en toda la región de México y Centroamérica es loable y quizás el mejor ejemplo de lo que se puede hacer con periodismo verdaderamente independiente. Han ganado el respeto de sus colegas en otros países y se han vuelto los interlocutores de El Salvador y la región ante el mundo. Son ellos los invitados a conferencias internacionales”.

Hay cultura cívica en las democracias latinoamericanas pero no la acompaña el Estado de Derecho y sin Estado de Derecho no se tiene nada.

Lee Anderson dice que su libro es un clavo que se tenía que sacar. En su libro aparece, por ejemplo, esta reflexión del escritor Leonardo Padura: “Cada vez que termino una novela me digo: ‘Ésta si no van a permitir que se publique”. O su recorrido por la vieja cárcel donde estuvo recluido el narcotraficante Pablo Escobar: “El camino a La Catedral es sinuoso y empinado, lleno de zigzagueos y puentes angostos que cuelgan sobre arroyos de montaña. La mañana en que fui de visita, las nubes oscurecían el valle y todo estaba húmedo. La Catedral, en la cúspide, es ahora una casa de beneficencia para ancianos, dirigida por abate benedictino, Elkin Ramiro Vélez García.

Jon Lee Anderson sabe que en la vísperas de una guerra hay que estar listos para todo. Lo mismo para proteger a una colega italiana del acoso de los ciudadanos iraquíes que para aprender el uso de una máscara antigás, como lo relata en su libro “La Caída de Bagdad”: “La revista The New Yorker me envió un traje de protección contra la guerra química y biológica, una máscara antigás, ampollas de atropina y jeringuillas, así como un casco a prueba de balas y un chaleco con refuerzo blindado por delante y por detrás contra los francotiradores”.

“Soy privilegiado, tengo un medio detrás de mí. Me dedico meses a un solo tópico y voy detrás de él y trato de hacerlo con rigor

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