Cultura

La víctima en la narrativa negra siempre es mujer: Rivera Garza

CulturaUNAM Nota: Ricardo Hernández.
La autora participó en el ciclo de conferencias Vindictas Mujeres de Negro

La víctima siempre resulta ser mujer, gramaticalmente -porque no existe “el víctima”- pero también socialmente. Y esto se puede constatar en la narrativa negra, donde la investigación del crimen suele girar en torno al terrible asesinato de una mujer, convalidando así la violencia de género, reparó la escritora Cristina Rivera Garza.

 

Como parte del seminario y ciclo de conferencias Vindictas Mujeres de Negro: narrativa policial y criminal escrita por mujeres, Libros UNAM invitó a la catedrática en el Colegio de Artes Liberales y Ciencias Sociales de la Universidad de Houston para que desentrañase la violencia de género que subyace en la literatura policíaca y sus derivados.

 

En la charla titulada El feminicidio y la violencia contras las mujeres en la narrativa negra contemporánea, Rivera Garza advirtió desde el inicio que sus planteamientos iban a generalizar y que ello no implicaba que hubiera excepciones que trataran el tema con el debido cuidado teórico y ético.

 

El cuerpo del delito en el género negro, reclamó, casi siembre es el de una mujer joven, el cual ha sido vejado de formas indignantes.

 

“Existe este cuerpo que ha sido violentado, sobre todo en el campo de lo sexual, que de alguna manera ha ido produciendo con mucha fuerza, con mucha complejidad, este específico cuerpo de escritura: libros fundamentales del género, series que podemos ver en Netflix, pero también libros de la así llamada alta literatura, recurren con una frecuencia pasmosa a la violencia de género sin llamarla como tal, muchas veces sin el cuidado teórico y menos el cuidado ético que este tipo de libros requieren”, expuso la escritora tamaulipeca.

 

Asimismo, llamó a evitar la glorificación de la violencia: “Me parece que, cuando queremos hablar de la violencia, hay que estar muy alertas de estos peligros de glorificarla, de la porno-violencia, de volver baladí todo lo que rodea la violencia, de percibir a las víctimas como si fueran pasivas y, sobre todo, de no auscultar con el debido proceso el contexto en el cual este tipo de violencias toma lugar”.

 

También criticó que los asesinatos de mujeres en este género encuentren justificación en los mal llamados “crímenes pasionales”, que a lo largo de la historia no han servido para otra cosa más que para “culpar a las víctimas y exonerar a los perpetradores”.

 

“Esto es un término que se utilizó y se ha utilizado en el lenguaje popular por muchos años y también se han usado en juicios”, reclamó Rivera Garza, autora de El invencible verano de Liliana, libro sobre el feminicidio -aún impune- de su hermana.

 

Además, sumó, los asesinatos de mujeres en la literatura negra han servido más para evidenciar problemas con la burocracia, de corrupción, y no tanto de asuntos relacionados con cuestiones específicas de género.

 

Tampoco se mostró conforme con la glorificación de la figura del detective, del hombre hosco que no sabe expresar sus sentimientos.

 

En la charla virtual, disponible en el perfil de YouTube de Libros UNAM, estuvieron presentes Socorro Venegas, directora general de Publicaciones y Fomento Editorial de la UNAM, e Iris García Cuevas, coordinadora del seminario.

 

 

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