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El ingeniero por la UNAM consideró que ir a la Olimpiada es lo mejor que le ha pasado en la vida

Omar Hernández

Sólo 125 atletas tuvieron la oportunidad de representar a México, un país con más de 120 millones de habitantes, en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Uno de ellos fue el voleibolista Daniel Vargas Osorio, ingeniero y con estudios de maestría en la UNAM, quien está orgulloso de la institución que lo formó en lo académico y en lo deportivo.

“Me siento muy contento por haber estado en Río, por mi institución, por mis padres… Lo que sentí en ese momento es lo mejor que me ha pasado en la vida”, reconoció Vargas Osorio.

“Es como una experiencia sensorial. Llegar a la Villa Olímpica y ver los aros en la entrada hace la diferencia de cualquier evento en el que he estado. Sientes escalofrío en la inauguración, en los partidos, que era lo que más disfrutaba; la presión de la gente me hacía hervir por dentro”, describió el ingeniero, quien jugó voleibol profesional.

Entre sus anécdotas destaca la oportunidad de codearse con atletas como Novak Djokovic, Juan Martín del Potro o David Ferrer; además de comer junto a Michael Phelps. Daniel Vargas consideró como la cúspide en su carrera deportiva el haber estado entre los mejores del mundo en su disciplina.

“Es un logro. A pesar de no ser medallista, para muchos atletas es un triunfo alcanzar unos Juegos Olímpicos. Leí muchas críticas en redes sociales hacia nosotros y no me parece justo. Uno espera recibir algo más constructivo”, dijo el universitario.

Ahora le gustaría ejercer su carrera y compartir el conocimiento que ha adquirido, acercarse a los jóvenes y retribuir lo que ha vivido en el voleibol, aseveró.

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