Academia

La ola ómicron, cuando el miedo también se contagia…

Omar Páramo

Ante el rápido avance de ómicron, la gente comenzó a sentirse nerviosa, reacción que –a decir de la profesora Melisa Chávez Guerrero, de la Facultad de Psicología– es normal y comprensible, pues “frente a cualquier situación extraña o de amenaza a nuestra salud, es inevitable experimentar miedo”.

La covid-19 ha impactado no sólo en el bienestar físico de los individuos, sino también en el emocional, como demuestra el notable aumento de padecimientos relacionados con la ansiedad y la depresión registrados de 2020 a la fecha, algo que en gran parte se debe a una gestión inadecuada de nuestros miedos, apunta la profesora Chávez Guerrero.

¿Y cómo no estar así si a cada segundo nos llueven noticias del número de contagios o si hoy sabemos que son más de cinco millones y medio los muertos por la covid-19 en el mundo y que mañana la cifra aumentará? Ante esto, la psicóloga recomienda distanciarnos, aunque sea un poco, de este alud informativo. Y no se trata de cancelar nuestra suscripción al periódico o de no sintonizar ya más el telediario, sino de no pensar siempre en lo mismo, en todo lugar y de manera recurrente.

“El riesgo es que nuestra atención se focalice únicamente en la pandemia y en la amenaza que nos representa. Si nos colocamos en ese escenario es muy probable que sucumbamos al miedo y soslayemos el entorno. Ese fenómeno es conocido como “visión de túnel” e implica una tendencia a ver sólo lo que tenemos enfrente y volvernos ciegos a lo demás”, refiere la coordinadora de proyectos especiales en la Facultad de Psicología.

El que a diario aparezcan fake news sobre el coronavirus aviva el desasosiego.

Consejos

¿Qué podemos hacer para que disminuya el impacto de ómicron en la salud emocional?, Chávez Guerrero aconseja tratar de conservar la calma, limitar el estar escuchando noticias todo el tiempo acerca del virus, acerca del número de personas contagiadas.

La académica sugiere darnos un respiro y realizar otras actividades como ver en la televisión algo que nos relaje, armar rompecabezas, convivir con la familia y retomar ciertos hábitos que la pandemia nos hizo olvidar, como los de pasárnosla bien y reír.

“Eso no implica que desestimemos la severidad de la covid-19 o que consideremos que, porque nos dijeron que ómicron es más leve, dejemos de preocuparnos. Es preciso seguir en esta ruta de cuidarnos, y el cuidado propio incluye atender tanto lo físico como lo mental.”

Para Rocío Tirado Mendoza, de la Facultad de Medicina, la aparición súbita de una nueva variante que, en cosa de semanas, desplazó a delta del radar epidemiológico nos cambió las reglas del juego.

“La aparición de ómicron fue intempestiva y de ahí que resulte tan desconcertante. ¿En qué sentido?, en que empezó a distribuirse muy rápido y en tiempos mucho más cortos”, algo que ha ocasionado que en apenas días todos sepamos de cada vez más conocidos infectados o bajo sospecha de tener Covid-19, generándonos una sensación de círculo que se estrecha.

Al respecto, la profesora Tirado señala que la situación actual está generando demasiado estrés entre la población, y el que a diario aparezcan fake news sobre el coronavirus aviva el desasosiego, pues recibir información confusa nos hace perder brújula e incrementa nuestros temores.

Por ello, sugiere no tomar por cierto todo lo que nos llegue sin antes contrastarlo con lo que dicen los expertos, ni siquiera aquellas publicaciones compartidas vía redes o WhatsApp por nuestros familiares o amigos de más confianza. “La ciencia nos dice que los virus de ARN tienden a mutar y de seguro aparecerán más variantes, es lo esperable, pero asegurar que circula por ahí un nuevo virus con lo peor de delta y la alta transmisibilidad de ómicron no sólo genera miedo, sino también desinforma”.

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