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La OFUNAM abre sus puertas al público

Daniel Francisco / Diana Rojas
Concierto en memoria de las víctimas de la pandemia

El programa de este concierto memorial abre con el Canticum sacrum de la compositora mexicana Ana Lara, una pieza para cuerdas adaptada de su Réquiem. La oscura Sinfonía de cámara Op. 110a de Dmitri Shostakovich está dedicada a las víctimas del fascismo y la guerra, pero también es un lamento profundamente personal. El concierto cierra con Appalachian Spring, un ballet de Aaron Copland que ofrece una esperanza de primavera.

“Regresar a la Sala Nezahualcóyotl me hace feliz, a todos nos ha hecho muchísima falta el poder escuchar música en vivo, sobre todo a los músicos que hemos sido muy castigados en esta pandemia”, señaló Ana Lara.

Para la compositora es muy importante y muy conmovedor que hayan elegido Canticum sacrum, una pieza para cuerdas adaptada de su Réquiem, para iniciar justamente las actividades presenciales de la OFUNAM.

En entrevista afirmó que esta obra es un canto religioso, “es un homenaje a todas estas personas que se nos adelantaron y es relevante porque la han elegido para conmemorar a toda la gente que falleció durante la pandemia. No solamente la que murió de Covid-19, sino todas las otras personas que no pudieron ser atendidas porque estábamos en esta terrible crisis sanitaria”.

Ana Lara contó que en 1997, el Festival Cervantino le encargó escribir una obra para el coro de Horacio Franco, la Cappella cervantina, y después en el año 2000 decidió tomar algunos extractos de esta pieza y hacer una versión para orquesta de cuerdas. “Sentía que la manera como había yo trabajado la polifonía en las voces se adaptaba perfectamente al universo de las cuerdas y sinceramente creo que sí, es una pieza que está inspirada en la misa de difuntos del canto gregoriano, por eso tenemos estas melodías diatónicas muy transparentes. Lo que me imaginaba es como cuando uno reza, cuando tú vas a la iglesia y rezas, aunque todo mundo está diciendo la misma oración cada quien lo dice de una manera un poco distinta y se crea esta micropolifonía, es una especie de canto comunitario que se hace todos juntos pero al mismo tiempo es algo muy personal, individual. Esta obra está pensada justamente como una conmemoración para los difuntos”.

Agregó que una de las cosas que aprendimos todos en esta pandemia es el significado del contacto humano, que no puede ser sustituido por la tecnología. “Yo creo que sobre todo el arte exige la presencia de la gente y principalmente las artes escénicas y la música, porque es el medio en el que nos expresamos. Es importante que nos demos cuenta que el escuchar música en vivo es también una ceremonia, es un compartir. Creo que eso nos ha quedado muy claro a todos, que la tecnología es absolutamente maravillosa, pero no puede sustituir el contacto humano y por supuesto la música en vivo”.

La Temporada Otoño 2021 continuará hasta el 5 de diciembre. Los conciertos serán en los horarios acostumbrados, sábados a las 20 horas y domingos a mediodía. El aforo será limitado a 30 por ciento de la sala debido a las condiciones sanitarias y los boletos están a la venta en la taquilla de la Sala Nezahualcóyotl y en línea en boletoscultura.unam.mx. Las presentaciones se transmiten en vivo en la página de Música UNAM (musica.unam.mx) y la de los domingos también por Radio y TV UNAM.

 

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