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La ciencia tiene la respuesta a los problemas económicos: Mario Molina

El Colegio Nacional/Karina Ruth Canseco Rincón
Conferencia organizada por el Colegio Nacional el 18 de mayo de 2020

Para el doctor Mario Molina, Premio Nobel de Química 1995, atender y proponer soluciones para resolver el problema del cambio climático es urgente porque representa un enorme riesgo para la población y sus actividades esenciales. Subraya que en tiempos de emergencia sanitaria por COVID-19, los jefes de Estado deben hacerle caso a la ciencia y alcanzar un acuerdo universal.

La acción humana ha tenido graves implicaciones sobre la Tierra, a partir de la Revolución Industrial el hombre empezó a usar combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas natural), por lo que se dispararon las emisiones de gases contaminantes (metano, óxido nitroso y bióxido de carbono) a la atmósfera. “La probabilidad de que el cambio que se observa actualmente en el clima se deba principalmente a las actividades humanas es de 95 por ciento”, aseguró el Nobel mexicano en conferencia organizada por el Colegio Nacional el 18 de mayo de 2020.

La atmósfera, “que es tan delgada como la cáscara de una manzana”, está compuesta por nitrógeno, oxígeno, argón, vapor de agua y una cantidad de gases que absorben la radiación infrarroja (y que actúan de forma similar a los vidrios de un invernadero), de ahí que se les llame Gases de Efecto Invernadero (GEI). La importancia de la delgada capa que rodea a la Tierra reside en que nos protege de la radiación de alta energía o ultravioleta (UV) que viene del Sol y regula las temperaturas que han permitido la evolución de la vida.

El cambio climático es real

La temperatura de la Tierra está determinada por la energía que llega del Sol, principalmente en forma de luz visible, una parte de ella es absorbida por la tierra y los océanos y otra parte se refleja de nuevo al espacio por las nubes y las superficies, sin que el planeta almacene nada. La atmósfera permite que la temperatura promedio sea de +15 grados centígrados, explica el científico universitario.

Los GEI se mueven por el mundo a través de las corrientes de aire y están cambiando el balance térmico del planeta. El aumento en la temperatura de la capa superior del océano, el calentamiento ambiental, el deshielo del Ártico y el aumento del nivel del mar son pruebas que han aportado los expertos del clima, quienes admiten la realidad del problema.

Inundaciones a consecuencia de lluvias torrenciales, huracanes, ondas de calor en Groenlandia, incendios forestales y las sequías son eventos extremos que ya padecemos en la actualidad.

Existen soluciones

Molina propuso el uso de formas alternas de generar energía sustentable para disminuir las emisiones contaminantes: las celdas solares, las energías eólica, geotérmica, por fusión y la nuclear, sobre la última dice que “funciona bien, es relativamente barata y su uso es más seguro que el del carbón, porque no emite bióxido ni GEI”. Existe ya de cuarta generación y los residuos nucleares se pueden enterrar a una profundidad adecuada para que no causen impacto negativo, Suecia y Francia son países que ya lo hicieron.

Asimismo, expresa que es posible llegar a convenios internacionales de negociación frente al cambio climático, como el Acuerdo de París en 2015, realizado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), o el Protocolo de Montreal, donde los países se comprometieron a reducir y eliminar la producción, consumo y comercialización de sustancias que dañan la capa de ozono.

El papel de Estados Unidos

El gobierno de Donald Trump dejó el Acuerdo de París, a pesar de que Estados Unidos es líder en emisión de gases contaminantes. Con esta acción, Trump demuestra su falta de responsabilidad y ética, pues ha politizado el problema al negar la existencia del cambio climático.

A futuro ciencia y acción colectiva

Sobre México dice que el país está comprometido, trabaja sobre el adecuado uso del agua en las comunidades agrícolas y en la exploración de los usos que puede darle al carbono azul.

Es muy importante que los científicos sepan transmitir el mensaje a los políticos que toman las decisiones, hacerles entender que la ciencia tiene la respuesta a los problemas económicos, concluyó el químico mexicano.

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