Cultura

Ilusiones para cuestionar la convención teatral

CulturaUNAM Nota: Ricardo Hernández.
La artista visual Macarena Recuerda Shepherd participó en TransDrama 2021, sexta edición del encuentro de experimentación dramatúrgica y creación escénica

Transformar lo que se ve en el escenario mediante el juego de luces, vestuarios, coreografías, montajes, collages con cuerpos y otros artificios ha sido el empeño de la artista visual Macarena Recuerda Shepherd.

Así lo dio afirmó durante la clase magistral El ilusionismo performático, organizada dentro de TransDrama 2021, Sexto Encuentro Internacional de Experimentación Dramatúrgica y Creación Escénica, y transmitida por Teatro UNAM, donde habló de su trayectoria y sus obras, en las que la percepción y las imágenes evocadoras ofrecen al espectador la posibilidad de que construya y se imagine su propia historia.

El ilusionismo, recordó la artista escénica, se potenció en el teatro con la llegada de la luz eléctrica, a través de la cual se pudo experimentar de diversas formas para hacer aparecer, ocultar o deformar objetos y personas. Sobre esta idea ha trabajado Macarena Recuerda Shepherd, nombre artístico de Lidia Zoilo González.

La primera vez que la también bailarina montó una escena regida por este concepto fue en 2011, cuando formaba parte del Colectivo 96°. El título de aquella obra, Fingir, fue presentada en Barcelona, España.

-Esta pieza va sobre dos actores… bueno, en realidad, va sobre la representación, sobre la mentira, sobre la propia convención teatral, de cuando llega un espectador al teatro, se sienta y se cree todo lo que los actores dicen o hacen, o mejor: juegan a que se creen todo lo que dicen y hacen-, dice el primer diálogo.

Esta obra, donde lo único que se ven son las marcas en el suelo que indican las posiciones en donde deben estar los actores, se construye a partir de la idea de evocar imágenes para que el espectador fabule más allá de lo que se ve en escena, dijo la artista durante la clase magistral.

Macarena Recuerda Shepherd ha trabajado la idea y ha incorporado elementos como el stop motion y el collage. Antes de montar una obra, emprende un proceso de documentación y realiza un taller para explorar ideas.

“El collage en sí resignifica: tomas unos materiales que provienen de varios lugares, con otro pasado, con otra ficción, haces una nueva composición y creas una nueva historia, una nueva ficción. Es algo que me interesa mucho, el proceso en el que la imagen se transforma en otra cosa a través de la palabra, del trazo o de algún otro elemento del que está compuesto el collage”, justificó en la clase, en la que fue presentada por Silvia Ortega Vettoretti, de TransDrama.

Fue tal su afición al collage que siguió experimentando, ahora con cuerpos humanos, lo que la llevó a realizar la pieza ¡AY! ¡YA!. “Es una ilusión que nos lleva a percibir la realidad de diferentes formas sugeridas por la imaginación o causadas por el engaño del sentido de la vista. Un efecto que pone de manifiesto que nuestros ojos no son cámaras de vídeo que graban todo lo que ocurre, sino que nuestro cerebro interpreta y reelabora la información que nos proporcionan nuestros sentidos.

¡AY! ¡YA! es un ejercicio sobre la mirada. Esa ilusión que se produce cuando la imagen que tenemos ante nosotros se transforma en otra, se multiplica o toma formas imposibles. Cuerpos con varias extremidades, incompletos, transformables y moldeables. Una pieza de danza performativa pensada para todos los públicos”, se lee en la sinopsis.

Por último, habló sobre su más reciente obra, The Watching Machine. “La máquina de mirar”, explicó, era el nombre que recibían aquellos objetos del siglo XIX que a través de espejos y obturadores creaban ilusiones.

En la obra, “la máquina” es la propia caja escénica, con la que se juega con luces, sombras y reflejos para experimentar qué es ilusión, qué es representación y qué es convención teatral: una pieza compuesta de pequeñas instalaciones donde “se ficciona la luz y las sombras a través de ilusiones ópticas”.

 

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