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Historia del boicot de la política a los Juegos Olímpicos

Roberto Gutiérrez Alcalá
La cancelación por guerras, el racismo, las desavenencias entre naciones e incluso dos actos terroristas han empañado estas competencias deportivas 

Aunque el ideal de Pierre de Coubertin, el fundador de los Juegos Olímpicos de la era moderna, fue congregar en una sola sede, y bajo el signo de la paz, la unión y la hermandad, a deportistas de todo el mundo con el único objetivo de que compitieran en sus respectivas especialidades para buscar la gloria, los conflictos políticos han hecho acto de presencia en no pocas ediciones de estas competencias deportivas.

Así, por ejemplo, se tenía previsto que los VI Juegos Olímpicos se celebraran en Berlín, Alemania, en 1916; sin embargo, tuvieron que ser suspendidos por la Primera Guerra Mundial.

Dos décadas después, en 1936, esa misma ciudad alemana fue sede de los XI Juegos Olímpicos. Entonces, el régimen nazi, encabezado por Adolf Hitler, aprovechó la oportunidad para promover su ideología fascista y mostrar la supuesta superioridad aria. No obstante, la espectacular actuación de deportistas como el afroestadounidense Jesse Owens, quien obtuvo cuatro medallas de oro en atletismo, le arruinó la fiesta al entonces mandatario Alemán.

Los XII y los XIII Juegos Olímpicos, que debían llevarse a cabo en 1940 y 1944 en Helsinki, Finlandia, y en Londres, Reino Unido, respectivamente, también fueron cancelados, esta vez por la Segunda Guerra Mundial.

En 1956, debido a que el Comité Olímpico Internacional (COI) se negó a sancionar a los atletas británicos y franceses, luego de que Reino Unido, Francia e Israel atacaron a Egipto en la guerra del Sinaí por haber nacionalizado el canal de Suez, Egipto, Líbano e Irak no asistieron a los XVI Juegos Olímpicos, que habrían de celebrarse en Melbourne, Australia.

Asimismo, debido a que el COI se negó a expulsar a los atletas soviéticos, luego de que la Unión Soviética invadió Hungría para sofocar la llamada revolución húngara, España, Países Bajos y Suiza abandonaron las competencias.

Finalmente, la República Popular China (comunista) también decidió irse de los Juegos Olímpicos de Melbourne, porque a la República de China (nacionalista) se le permitió participar en ellos.

En 1968, durante los XIX Juegos Olímpicos, celebrados en la Ciudad de México, los atletas estadounidenses Tommie Smith y John Carlos, primer y tercer lugar en 200 metros, hicieron el saludo del Poder Negro (black power) en el podio de premiación. A raíz de este hecho, el Comité Olímpico Estadounidense, presionado por el COI, tomó la determinación de regresarlos a casa.

En 1972, durante los XX Juegos Olímpicos, celebrados en Múnich, Alemania, ocho integrantes del grupo palestino Septiembre Negro secuestraron en la Villa Olímpica a 11 miembros de la delegación israelí para exigir la excarcelación de más de 230 palestinos presos en cárceles israelíes. En el ataque inicial los palestinos asesinaron a dos atletas israelíes y, después de un intento fallido de liberación, mataron al resto de ellos(un oficial de la policía alemana y cinco palestinos también murieron). A pesar de esta tragedia, las competencias se reanudaron al cabo de un día y medio.

Antes de los XXI Juegos Olímpicos, que se celebrarían en Montreal, Canadá, en 1976, 28 países africanos, Algeria, Benín, Camerún, la entonces República Central Africana, Chad, Congo, Etiopía, Gabón, Gambia, Ghana, Kenya, Lesoto, Madagascar, Malawi, Mali, Marruecos, Níger, Nigeria, Somalia, Sudán, Suazilandia, Tanzania, Togo, Túnez, Uganda, Zaire, Zambia, y la República de Upper Volta, pidieron al COI que excluyera a Nueva Zelanda por haber disputado un juego de rugby con un equipo de Sudáfrica, país que había sido expulsado del movimiento olímpico por su política de segregación racial (apartheid). Como el COI rechazó esta petición, dichos países, a los que se les sumaron Guyana e Irak, resolvieron no participar en las competencias.

La República Popular China y la República de China tampoco asistieron a Montreal por las diferencias políticas que mantenían entre sí.

En 1980, como respuesta a la invasión soviética de Afganistán, 65 países, entre ellos Estados Unidos, Canadá, Alemania Occidental y China, boicotearon los XXII Juegos Olímpicos, celebrados en Moscú, Unión Soviética al no asistir a la justa.

Cuatro años después, la Unión Soviética y 14 de sus aliados del bloque de Este, a excepción de Rumania, adujeron una “histeria antisoviética” para no asistir a los XXIII Juegos Olímpicos, celebrados en Los Ángeles, Estados Unidos, y en agosto de ese mismo año realizaron los llamados Juegos de la Amistad en Moscú, Praga, Berlín Oriental, Budapest, Varsovia, Sofía, Ulan Bator, Pionyang y La Habana.

Antes de los XXIV Juegos Olímpicos, que se celebrarían en Seúl, Corea del Sur, en 1988, Corea del Norte propuso al COI llevar a cabo una edición conjunta con Corea del Sur. El COI respondió con una contrapropuesta: Corea del Norte podría ser sede de algunas pruebas, pero sólo si aceptaba algunas condiciones, como abrir las fronteras entre ambos países. Corea del Norte no aceptó y llamó a boicotear las competencias, pero únicamente recibió el apoyo de Cuba, Nicaragua, Albania y Etiopía.

Y durante los XXVI Juegos Olímpicos, celebrados en Atlanta, Estados Unidos, en 1996, un estadounidense llamado Erick Rudolph detonó una bomba en el Centennial Olympic Park. El resultado de este acto terrorista fue dos personas muertas y 111 heridas.

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