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Hay contradicción en la política migratoria mexicana

Magali Espinosa / Monica Nariio

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a través del Seminario Universitario de Estudios sobre Desplazamiento Interno, Migración, Exilio y Repatriación (SUDIMER), participó en la Misión de Observación de Derechos Humanos de la Crisis de Refugiados y Humanitaria en el Sureste de México, la cual estuvo a cargo de organizaciones civiles de México, Centroamérica y Estados Unidos.

En ese contexto, el SUDIMER presenta una investigación profunda acerca del fenómeno de las caravanas migratorias y el efecto que éstas tienen en la sociedad mexicana. Al respecto, la doctora Luciana Gandini, coordinadora del SUDIMER, expresó que las caravanas representan estrategias implementadas por los migrantes con la finalidad de evitar los riesgos de cruzar la frontera con destino a los Estados Unidos.

“Lo que está pasando en la frontera sur no es sorpresa, lo novedoso de las caravanas es que empezaron a llegar grupos grandes de cientos y miles de personas, y eso adquirió mucha visibilidad, de hecho, la estrategia de las caravanas es una estrategia para defenderse de situaciones de mucho riesgo, de un conjunto de violaciones a derechos humanos”.

Por su parte, Juan Carlos Narváez Gutiérrez, integrante del SUDIMER, expresó que el cambio de trayectorias y comportamiento de las personas migrantes no es una novedad, pues de acuerdo con la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR), el número de solicitudes de refugiados ha aumentado exponencialmente desde el 2015, año en que nuestro país registró 3 mil 400 solicitudes y para 2017 ascendió significativamente a 14 mil.

“Lo que sí sabemos es que México no ha tenido como tal una política real de integración, podemos decir que México es un país de ‘brazos abiertos’ y que recibimos de manera gustosa a todas las personas, sin embargo, cuando tenemos la oportunidad de vivir esta experiencia de la diversidad, nos cuesta trabajo porque no sabemos cómo hacerlo, no tenemos una cultura de integración.”, resaltó Narváez Gutiérrez.

Sin embargo, el problema va mucho más allá de una falta de cultura de integración. De acuerdo con Alethia Fernández de la Reguera, investigadora del Instituto de Investigaciones Jurídicas, existen contradicciones en la forma en la que se lleva a cabo el manejo del problema migratorio en México. Comentó que el gobierno tiene una política con una visión de respeto a los derechos humanos en la que se tenga una migración ordenada, segura y regular, y por otra parte, se realizan detenciones y deportaciones sin apego a los protocolos y la ley.

“El problema más grande es la desinformación. Encontramos que la gente no sabe que en México tienen derecho a solicitar refugio, son detenidos y no les explican ni por qué son detenidos, ni cuál es el proceso de la detención en México y cuáles son sus alternativas para no ser deportados”.

Finalmente,  Gandini acotó que “hay que pensar en una política migratoria que claramente se dirija hacia el mediano y largo plazo, pero también hay que pensar qué hacemos en el corto plazo. ¿Qué hacemos ahorita con la situación en la frontera? Estrategia de atención e integración de migrantes”.

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