Cumplamos la voluntad de la tierra
Con la voz dulce que la caracteriza, Ruperta Bautista lee en tsotsil, su lengua:
Mantsanoetike kitsbilik jutuk
Te sjalichanil sin’ ts’iletel machit…
Así suenan los versos de Federico García Lorca en la Feria Internacional del Libro de La Habana, la mañana del 15 de febrero de 2025. Es un sábado soleado y muchísima gente camina por las antiguas calzadas de piedra del Parque Histórico Militar Morro-Cabaña. Muchas y muchos jóvenes, muchas risas y conversaciones en un ambiente festivo y familiar. Dos días antes el gobierno declaró estado de emergencia energética, por lo que se suspendieron todas las actividades no esenciales: no abrió la Universidad, no hubo escuelas, ni cines, ni restaurantes, ni mercados. Nos preocupaba la realización de la Feria. Pero, afortunadamente, siguió adelante, y aquí estamos, escuchando a la poeta que ganara en 2024 el Premio de Literaturas Indígenas de América. Los versos del granadino forman parte de ese largo y desgarrado poema que es Grito hacia Roma, en el que interpela con indignación al Vaticano por permanecer indiferente ante el horror de la época.


“Es un grito contra el autoritarismo en nombre de la dignidad humana. Y la palabra que se obtiene del poema es amor, amor, amor”, dijo el poeta Luis García Montero en la presentación que se hizo del libro en Guadalajara, en diciembre pasado. Hoy nos estremecemos con la lectura que hace Ruperta de su propia traducción. El tsotsil es una de las 27 lenguas indígenas, de México y del resto de América Latina, en las que aparece traducido en el excepcional libro que publicaran conjuntamente la UNAM (a través de la Dirección General de Publicaciones y Fomento Editorial) y el Instituto Cervantes.
Ruperta Bautista -nacida en San Cristóbal de Las Casas, comprometida con las luchas de los pueblos indígenas, antropóloga, cercana al zapatismo- con su lectura suave y firme a la vez, une mundos y lenguas, preocupaciones y rebeldías; une en un abrazo de palabras a quienes, desolados, vemos hoy cómo avanzan las fuerzas oscuras, tal como lo veía Lorca en los años 30 del siglo pasado.
La vigencia del poema resulta atroz y su lectura en este momento, en este contexto global y con la autenticidad con que lo lee Bautista, renueva el grito, el reclamo, la indignación. Y al hacerlo reivindica la tradición de resistencia de nuestros pueblos originarios.
Como escribe el Rector Leonardo Lomelí, a propósito de estas traducciones, en la introducción del libro: “Gracias a que ahora puede enunciarse en otras lenguas, la palabra en español se enriquece con la multiplicidad lingüística y los valores compartidos entre las distintas tradiciones y visiones del mundo”.
Junto a Ruperta Bautista, en el presídium, están los otros dos colegas que vinieron invitados por UNAM Cuba a participar en la Feria: Carlos Maza, editor de la Revista UNAM Internacional, y Román Cortázar, autor del libro Eduardo Galeano. Las orillas del silencio (UNAM, Siglo XXI Editores, 2024). Ambos presentan sus publicaciones, y hablamos también del conmovedor Cartas a Ricardo, de Rosario Castellanos (UNAM, 2024), a propósito del centenario del nacimiento de la querida escritora chiapaneca.
Frente a ellos, en la primera fila, están nuestro Embajador, Miguel Díaz Reynoso, y la Rectora de la Universidad de La Habana, Miriam Nicado García, a quienes invitamos a inaugurar juntos la jornada. Ambos representan los dos espacios de pertenencia y cobijo de la sede de la UNAM en Cuba.
Como todo encuentro en torno a los libros, esta Feria es una fiesta de las palabras, que clama con Ruperta y con los jóvenes que la escuchan, aquello que escribiera Lorca como final de su poema:
porque queremos el pan nuestro de cada día,
flor de aliso y perenne ternura desgranada,
porque queremos que se cumpla la voluntad de la Tierra
que da sus frutos para todos.
La misma frase con la que cierra García Montero su texto de presentación del libro, son las que musita Ruperta en lengua Bats’i k’op: “K’otuk ku’untik te pasel smantal ch’ul balamil”. “Cumplamos la voluntad de la tierra. Que así sea”.
Que así sea, pensamos quienes la escuchamos.