En las comunidades mayas de Yucatán y Guatemala, los aluxes son protagonistas de relatos que han trascendido generaciones. “Son considerados seres sagrados”, explicó Francisca Amelia Zalaquett Rock, investigadora del Centro de Estudios Mayas en el Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM.

La palabra alux o arux proviene del idioma maya y, aunque no tiene una traducción literal, su significado se asocia con el término “duende” o “pequeño ser”, que habita en la península de Yucatán. La pronunciación de la palabra varía según la región.
Un alux es demasiado pequeño como para ser considerado enano, ya que mide entre 20 y 30 centímetros de altura, con rasgos humanos. Es fabricado por personas conocidas como Ah men, especialistas rituales en Yucatán.
Cómo crear tu alux
Cuando alguien desea un alux, hace una petición especial a un Ah men, quien inicia el trabajo siete semanas antes del Viernes Santo, para que esté listo en esa fecha. Cada viernes, el ritualista reza mientras crea pequeñas partes de la figurita, que generalmente es de barro. Al mismo tiempo, ofrenda un poco de su sangre y energía vital para otorgarle vida y cualidades.
Para que los aluxes sean lo más naturales posible, es imprescindible utilizar barro virgen, extraído de lugares específicos. Este se mezcla con otros ingredientes para formar la figura de un hombre o una mujer.
Generalmente, se les coloca un sombrerito de campesino, una cantimplora para el agua, un machete y un rifle, y se ubica dentro de la milpa del solicitante. En algunas regiones, se les añaden objetos diferentes, según la función que van a desempeñar.
También es común agregarles plumas de aves para dotarlos de velocidad, colmillos de jaguar para mejorar sus habilidades de caza, o instrumentos para imitar sonidos de animales.
A las aluxes femeninas, por lo general, se les fabrica con fines malignos, y se les dota de artículos que les permitirán cumplir su propósito.
Una vez finalizada la pieza, se realiza un ritual que consiste en cortar la palma de la mano del dueño para donar su sangre al alux, estableciendo así un lazo entre ellos.
Tú serás el guardián del territorio
La tradición dicta que el alux sea el guardián de una milpa o cenote, aunque su función puede variar según la región.
En algunos casos, se les coloca dentro de una cueva natural o en una casita construida en el terreno que cuidarán. Estas casas suelen ser pequeñas y están hechas al estilo campesino maya, con techos de palma. Una vez ubicado, se le reza y se establece su rol como guardián del territorio.
Sin embargo, algunos aluxes exigen más cosas. Por ello, antes de la siembra se les hace una ofrenda a cambio de su protección. Como muestra de agradecimiento, la primera cosecha se ofrece al alux antes de que cualquier persona coma de ese maíz.
Las ofrendas deben ser constantes y suelen consistir en alimentos sagrados, como el sacab, una bebida fermentada a base de maíz y miel. Si las ofrendas se olvidan, el alux podría volverse en contra del dueño, llegando incluso a castigarlo o matarlo.
“El alux no es un ser tranquilo o ‘santito’; es un ser que fue creado para cumplir una función, y quien lo pide debe retribuirle”, enfatizó la académica universitaria.

Hasta en los sueños
Los aluxes suelen aparecerse en los sueños de sus dueños para pedir más cosas. En algunos casos, incluso pueden descarriarse, añadió Zalaquett Rock. En estas situaciones, deben ser eliminados, lo que es un proceso muy complejo. Se requiere colocar una trampa, como una piedra colgada sobre su cueva o casita, explicó la académica.
Para eliminarlos, se realizan ritos y rezos especiales. La trampa debe activarse cuando el alux esté dentro o salga de su refugio, haciendo que la roca caiga y lo mate. Sin embargo, esto implica un gran riesgo para los ritualistas, ya que podría costarles la vida.
“Es una lucha intensa porque son seres que se vuelven muy poderosos”, destacó Zalaquett Rock. “Hay que tener mucho cuidado con ellos”.
Algunos viven en sitios arqueológicos
En la actualidad, los aluxes también están asociados con sitios prehispánicos. Los campesinos mayas, al trabajar en sus milpas, suelen encontrar sitios arqueológicos donde descubren figurillas que, según sus creencias, podrían ser antiguos aluxes.
En algunas ocasiones, fragmentan estas figuras para evitar posibles daños. Sin embargo, también las utilizan como protección para sus tierras.
Los mayas contemporáneos creen que muchos aluxes quedaron libres tras las muertes ocurridas en la época prehispánica, al no haber completado su ciclo ritual. Estos aluxes libres suelen proteger ciertos lugares, silbando de manera especial para cuidar animales o evitar que los cazadores los capturen. Además, pueden jugar o tender trampas a quienes ingresan en su territorio.
Deshacerse de ellos es muy difícil, ya que, al no tener dueño, permanecen vagando en ciertas zonas y están estrechamente ligados a los ancestros. Por ello, se les respeta y cuida con esmero.
Los aluxes de la época prehispánica
No se puede afirmar con certeza que los aluxes existieran en la época prehispánica, ya que no todas las figurillas halladas pertenecen a ese periodo. Sin embargo, durante la Colonia, se censuraron las figurillas utilizadas en rituales mayas, que eran más diversas y complejas, y se empleaban para múltiples propósitos, concluyó Zalaquett Rock.
Ideas destacadas
- Los aluxes son figuras sagradas para las comunidades mayas, considerados guardianes de territorios como milpas y cenotes.
- Se fabrican con barro virgen y diversos materiales, siguiendo rituales específicos realizados por los Ah men.
- Aunque protegen, pueden volverse peligrosos si no se les retribuye adecuadamente con ofrendas.
- Los aluxes están asociados con sitios arqueológicos y creencias ancestrales, manteniendo un vínculo cultural importante con los mayas contemporáneos.