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Premio Nobel de Economía 2024 para Daron Acemoglu, Simon Johnson y James A. Robinson

La Real Academia Sueca de Ciencias ha concedido el Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en Memoria de Alfred Nobel 2024 a los destacados economistas Daron Acemoglu, Simon Johnson y James A. Robinson, por su investigación sobre “cómo se forman las instituciones y afectan la prosperidad”. Afiliados al Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y la Universidad de Chicago, estos académicos han demostrado cómo la estructura institucional de una sociedad determina su desarrollo económico, proporcionando nuevas herramientas para comprender las disparidades entre naciones.

Daron Acemoglu, Simon Johnson and James Robinson. 
Ill. Niklas Elmehed. Divulgación Premio Nobel

Este premio subraya la relevancia de sus estudios en un contexto global donde la desigualdad y la falta de crecimiento económico afectan a muchas naciones, tanto en vías de desarrollo como desarrolladas. La investigación de los laureados ofrece una visión integral sobre cómo las instituciones inclusivas promueven el crecimiento sostenido, mientras que las instituciones extractivas obstaculizan el desarrollo y perpetúan la pobreza. Su trabajo ha sido crucial para redefinir las políticas públicas y las estrategias económicas, tanto en países emergentes como en aquellos con economías avanzadas.

El impacto de las instituciones en la prosperidad global

El trabajo de Acemoglu, Johnson y Robinson parte de una premisa fundamental: las instituciones, es decir, las reglas y normas que rigen las interacciones económicas y políticas de una sociedad, son clave para explicar por qué algunos países han prosperado, mientras que otros han permanecido en la pobreza. A través de su enfoque histórico-institucional, los investigadores han analizado cómo diferentes tipos de instituciones —inclusivas o extractivas— determinan el éxito o el fracaso económico a largo plazo.

Las instituciones inclusivas, según sus investigaciones, son aquellas que fomentan la participación de amplios sectores de la sociedad en la vida económica y política. Estas instituciones garantizan derechos de propiedad, fomentan la innovación y permiten que los individuos y las empresas prosperen. En cambio, las instituciones extractivas están diseñadas para concentrar el poder y la riqueza en manos de unas pocas élites, a menudo a expensas del bienestar general de la población.

Uno de los casos más representativos que los laureados han investigado es el impacto de la colonización europea en las economías de los países colonizados. Cuando las potencias europeas colonizaron gran parte del mundo, impusieron diversas instituciones en las regiones que conquistaron. En algunas zonas, las instituciones fueron diseñadas para extraer recursos naturales y explotar a la población local, con el fin de maximizar los beneficios para los colonizadores. Este tipo de instituciones extractivas generó estructuras económicas y políticas que, en muchos casos, han perdurado hasta la actualidad, dificultando el desarrollo económico de estas regiones.

Por otro lado, en otras partes del mundo, como en algunas colonias de migrantes europeos, se establecieron instituciones inclusivas, en las cuales los colonos crearon sistemas políticos y económicos que les beneficiaran en el largo plazo. Estas instituciones sentaron las bases para un crecimiento económico sostenido que permitió que estas naciones emergieran como economías prósperas.

Un ejemplo destacado de su investigación es el análisis comparativo entre países que recibieron instituciones inclusivas y aquellos que heredaron sistemas extractivos. Los primeros, aunque en su momento eran relativamente pobres, lograron una transformación económica y social significativa. Por el contrario, países que eran ricos antes de la colonización, pero que se vieron atrapados en sistemas extractivos, hoy enfrentan grandes desafíos para alcanzar niveles de desarrollo comparables.

El reto de transformar instituciones extractivas en inclusivas

Uno de los principales aportes de la investigación de Acemoglu, Johnson y Robinson es la identificación del ciclo vicioso en el que se ven atrapadas muchas naciones con instituciones extractivas. Estos países, al estar controlados por élites que se benefician de mantener el statu quo, se enfrentan a enormes obstáculos para implementar reformas que promuevan el crecimiento inclusivo. Las élites, que obtienen ganancias a corto plazo de las instituciones extractivas, no están incentivadas a realizar cambios que podrían beneficiar a la sociedad en su conjunto a largo plazo, ya que temen perder su control y privilegios.

Este fenómeno perpetúa la pobreza y el bajo crecimiento económico en estas naciones. Además, el sistema político en muchas de estas sociedades garantiza que las élites permanezcan en el poder, lo que erosiona la confianza en las promesas de reforma. La falta de credibilidad de estas élites para llevar a cabo cambios positivos en la economía genera desconfianza en la población, lo que a su vez refuerza las estructuras extractivas.

No obstante, los laureados también explican que, en ciertos contextos, esta incapacidad para hacer promesas creíbles de cambio puede llevar a procesos de democratización. Cuando las élites enfrentan amenazas de levantamientos o revoluciones, a menudo se ven forzadas a ceder poder y democratizar las instituciones para evitar perderlo todo. Este es uno de los mecanismos por los cuales los países pueden comenzar un proceso de transformación institucional hacia sistemas más inclusivos.

Implicaciones para las políticas públicas globales

La investigación de Daron Acemoglu, Simon Johnson y James A. Robinson no solo ofrece un análisis histórico sobre el desarrollo económico, sino que también tiene importantes implicaciones para las políticas públicas contemporáneas. Su trabajo ha demostrado que para reducir la desigualdad global y fomentar el crecimiento económico, es necesario fortalecer las instituciones inclusivas que permitan una distribución equitativa de las oportunidades y el poder.

Jakob Svensson, presidente del Comité del Premio en Ciencias Económicas, destacó la relevancia del trabajo de los galardonados: “Reducir las vastas diferencias de ingresos entre países es uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo. Los laureados han demostrado que las instituciones juegan un papel fundamental en la creación de sociedades más prósperas y equitativas”.

El estudio de los tres economistas galardonados subraya la necesidad de repensar las estrategias de desarrollo económico en muchas partes del mundo. Al centrarse en la importancia de las instituciones, Acemoglu, Johnson y Robinson han aportado una valiosa herramienta para comprender cómo las naciones pueden superar ciclos de pobreza y establecer un camino hacia la prosperidad inclusiva.

Un legado institucional para el futuro

La investigación de Daron Acemoglu, Simon Johnson y James A. Robinson ha transformado la manera en que entendemos el desarrollo económico y el papel crucial de las instituciones. Al evidenciar cómo las estructuras inclusivas fomentan la prosperidad y cómo las instituciones extractivas perpetúan la desigualdad, los laureados han sentado las bases para nuevas políticas económicas que prioricen el bienestar general por encima de los intereses de las élites. Este Premio Nobel de Economía no solo reconoce su rigor académico, sino también la relevancia de su trabajo para enfrentar los desafíos económicos más urgentes de nuestra era.

En un mundo donde las brechas de desarrollo entre naciones siguen siendo enormes, el llamado a fortalecer las instituciones inclusivas resuena más que nunca. El legado de estos economistas es una invitación a repensar las estrategias de desarrollo y a fomentar sociedades más equitativas, donde la prosperidad sea alcanzable para todos, independientemente de su origen.

Con información del Nobel Prize