En días pasados, la NASA anunció que el asteroide 2024-YR4 tiene una probabilidad de menos del 4 % de estrellarse con la Luna. De hecho, objetos estelares con un tamaño de entre 50 y 60 metros colisionan aproximadamente una vez cada mil años, tanto con la Tierra como con su satélite.
Apenas hace un par de meses se había anunciado la posibilidad de que este se estrellara con la Tierra, pero con observaciones adicionales esta predicción cambió por completo, dijo en entrevista Mauricio Reyes Ruiz, investigador del Instituto de Astronomía de la UNAM, en la sede de Ensenada.
Al usar el telescopio espacial James Webb (JWST), dotado con cámaras infrarrojas, se observó de manera más precisa el tamaño del objeto y sus propiedades. Incluso se refinó aún más la órbita del asteroide, obteniendo los resultados más recientes.
“De ocurrir, estaríamos hablando de una colisión con la Luna para el próximo 22 de diciembre del año 2032, para ser más precisos”. Sin embargo, a partir de estos días, el 2024 YR4 dejará de ser visible desde la Tierra, ni siquiera con los telescopios más grandes.
Se podrá ver nuevamente con el JWST en mayo de 2025 y, a partir de ahí, continuar con el proceso de refinamiento de la órbita, para ajustar la trayectoria más probable y confirmar o descartar el impacto, añadió el académico universitario.
¿Qué pasaría si chocara con la Luna?
Aunque se trata de un asteroide de unos 60 metros de diámetro y que impactaría con una velocidad de aproximadamente 17 kilómetros por segundo (equivalente a aproximadamente 61 200 kilómetros por hora), su impacto en la Luna no representaría un peligro para los terrícolas, explicó el astrónomo investigador de la UNAM.
De hecho, la colisión tendría efectos limitados a la superficie lunar. Sin embargo, representa una oportunidad para los científicos de analizar este tipo de fenómenos.
La Luna no tiene atmósfera, lo que significa que todos los objetos que chocan con su superficie, aunque sean muy pequeños, pueden hacerlo sin impedimentos.
De esta forma, liberan toda su energía, lo que genera un destello de luz que podría verse a simple vista, dependiendo del objeto. Después, dejan un cráter en el lugar donde cayeron.
Actualmente, añadió Mauricio Reyes, existen varios proyectos alrededor del mundo que monitorean continuamente la Luna para ver si pueden observar la colisión de algún objeto con el satélite.
Cada año se detectan decenas de este tipo de eventos, e incluso algunos llegan a ser visibles a simple vista. Sin embargo, todos son de asteroides pequeños.
Una colisión de 2024 YR4 dejaría un cráter de entre 500 y 1500 metros de diámetro, lo que está en el límite para ser observado con un telescopio pequeño, como los que usan los astrónomos aficionados, destacó el astrónomo universitario.
“Seguramente será uno de los eventos más brillantes que se hayan observado desde que se empezaron a monitorear los impactos con la Luna hace aproximadamente 25 años”.
En la Luna
Sobre la Luna hay cráteres que llegan a medir unos 2,000 kilómetros. “Sabemos que ha habido impactos de cuerpos mucho más grandes que el asteroide 2024-YR4”.
Hace 12 años, se logró observar el destello resultante del impacto de un asteroide de aproximadamente 1m con la Luna.
Generó una explosión visible que liberó una energía equivalente a varias toneladas de TNT. Sin embargo, fue un evento bastante pequeño comparado con otros grandes impactos históricos. La detección permitió estudiar cómo afectan los asteroides de tamaño pequeño a la superficie de la Luna.
¿Por qué estudiar estos impactos?
Lo primero es que, gracias a estos estudios, se puede entender mejor el proceso mediante el cual se forman los cráteres. Es importante comprender que, aunque la Luna es diferente a la Tierra debido a la falta de atmósfera, también tiene elementos en común que podrían usarse para refinar modelos de impacto aplicables al tercer planeta del Sistema Solar.
También se puede conocer cómo es el suelo lunar a partir del cráter que se forme y las eyecciones que puedan surgir, destacó el entrevistado.
Entre la Tierra y la Luna
Los científicos han descubierto que algunos meteoritos que llegan a la Tierra provienen de la Luna, debido a su composición, que es muy similar a las rocas traídas por las misiones Apolo y diferente a la de otros asteroides llegados del cinturón principal.
Se trata de una contaminación continua entre la Tierra y la Luna, pero en el caso del asteroide 2024-YR4, seguramente no ocurrirá, debido a su tamaño, ya que se requiere mucha más energía para que un objeto eyectado en el impacto escape de la gravedad de la Luna.
¿Qué sigue?
Continuar con las observaciones al asteroide para tratar de determinar aún mejor su órbita, expresó Mauricio Reyes. Esto permitirá, así como se descartó la posibilidad de su impacto en la Tierra, conocer mejor la probabilidad de una colisión contra la Luna y, en caso dado, estar preparados para observarla, concluyó el académico universitario.