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Leishmaniasis: riesgo al alza en México

Aunque su prevalencia es menor en comparación con el chikungunya, el dengue o el mal de Chagas, la leishmaniasis es uno de los padecimientos que pone en alerta a la salud pública mundial. De acuerdo con datos de la OMS, en el mundo hay al menos 12 millones de personas infectadas con esta enfermedad. Cada año se presentan entre 700 mil y un millón de casos nuevos repartidos en al menos 99 países, siendo México uno de ellos, y se registran entre 20 mil y 30 mil decesos anualmente.

Expansión y distribución global

Antes, la leishmaniasis afectaba frecuentemente solo a cinco regiones (América, África Oriental, África del Norte, Asia Occidental y Asia Sudoriental), pero en los últimos años su presencia ha aumentado en Europa: los casos, que se limitaban a España, ahora se reportan en Portugal, Italia, Grecia, Chipre y en algunos países de la península balcánica.

¿Qué provocó su expansión? ¿Esta enfermedad parasitaria puede ser mortal? ¿Cómo prevenirla o combatirla? ¿Cuál es el panorama actual en México? En este artículo, el Dr. José Luis Alfredo Mora Guevara, profesor de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Zaragoza de la UNAM, resuelve estas y otras dudas.

“Hay muchas cosas que sabemos de la leishmaniasis. Sabemos que es una enfermedad por un flebótomo [mosquito del género Phlebotomus], de un pequeño tamaño, que cuenta con más de 20 especies diferentes, las cuales pueden infectar tanto a humanos como a animales. Tiene tres variantes: la cutánea, la visceral, que es muy grave, y la mucocutánea. En 89 países, incluido México, la leishmaniasis que se presenta de forma más frecuente es la cutánea”, explicó Mora Guevara.

Efectos de los tres tipos de leishmaniasis

Detectar la leishmaniasis en etapas tempranas es complejo, ya que la picadura del mosquito que nos infecta, un flebótomo hembra, es indolora. Posteriormente, la enfermedad evoluciona de diferente manera de acuerdo con su variante.

Si la leishmaniasis es cutánea, la piel será afectada con lesiones de tipo cráter. Cuando el mosquito flebótomo pica a una persona, causa una mácula que se va convirtiendo en un abultamiento redondo, indoloro, que crece y se ulcera. Después se forma una costra, la cual cae y deja al descubierto una úlcera de color rosado, de tejido granuloso e indolora. En esta última etapa será necesario tener mucho cuidado, ya que esas lesiones pueden infectarse por agentes microbianos.

La leishmaniasis mucocutánea es un problema más grave porque ataca nariz y boca con cráteres uniformes, e incluso puede extenderse al paladar y/o la faringe. “Si se da en la nariz, se puede presentar obstrucción, sangrado, secreción nasal y la aparición de costras y heridas. El compromiso de la laringe y la faringe puede ocasionar dolor, ronquera y disfagia. En la mayoría de los casos, a largo plazo pueden deformarse los labios, la nariz o la boca”, explicó el experto de la FES Zaragoza.

En cuanto a la leishmaniasis visceral, diremos que es la forma más agresiva en que se presenta esta enfermedad. Provoca cuadros febriles irregulares de más de 40°C y la inflamación del bazo y el hígado, además de un signo o síntoma secundario: dolor articular, muscular y en huesos. “Si el paciente no es tratado a tiempo, en el 95 por ciento de los casos fallece, y, si sobrevive, sus órganos quedan severamente afectados”.

Tratamiento

Ya sea visceral, cutánea o mucocutánea, la leishmaniasis puede ser controlada si se trata a tiempo. Los medicamentos que se utilizan para este fin son antimoniales pentavalentes, antimoniales de meglumina, anfotericina B y paromomicina, entre otros. Cada uno tiene indicaciones especiales, y, por tanto, Mora Guevara pidió evitar la automedicación y asistir cuanto antes a una consulta con un profesional.

Factores de riesgo y población vulnerable

A continuación, enlistamos los principales factores de riesgo de contagio de leishmaniasis:

  • Tener malas condiciones de alojamiento.
  • Insalubridad en zonas de vivienda.
  • Vivir en hogares donde estén alojadas muchas personas.
  • Dormir en el suelo o a la intemperie.
  • Malnutrición.

Son más vulnerables a padecer esta enfermedad los niños menores de cinco años y los adultos mayores de cincuenta años, así como toda persona con comorbilidades o condiciones de inmunosupresión como VIH/sida.

Leishmaniasis y crisis climática

Se ha comprobado que el cambio climático está influyendo en la propagación de la leishmaniasis, ya que el aumento en las temperaturas altera la distribución geográfica y el tamaño de las poblaciones de flebótomos, haciendo que lleguen a áreas en las cuales su presencia era nula o que aumente su presencia en zonas donde ya habían sido observados.

Por ejemplo, de acuerdo con un trabajo realizado por la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) bajo el título Influencia del cambio climático sobre la transmisión de leishmaniasis en Latinoamérica y el estatus de la investigación en México, en Brasil y Colombia se ha detectado un aumento tanto en las poblaciones de flebótomos como en los casos de leishmaniasis.

Asimismo, investigadores indican que en España podría aumentar el número anual de generaciones de flebótomos, puesto que “al aumentar las temperaturas disminuye el tiempo que tardan en realizar el ciclo larvario y, por lo tanto, les daría tiempo a desarrollar más ciclos de cría”.

Leishmaniasis en México

En nuestro país se han registrado tres especies de parásitos del género Leishmania que causan la leishmaniasis: Leishmania mexicana, que provoca la enfermedad en su forma visceral; Leishmania infantum, que mayoritariamente produce leishmaniasis cutánea, pero también puede causar la visceral; y Leishmania braziliensis. La especie Leishmania braziliensis ocasiona la variante mucocutánea de la enfermedad, que afecta la piel, la nariz y la boca. Todos estos parásitos son transmitidos a las personas por medio de la picadura de mosquitos flebótomos hembra.

En los últimos 10 años, se han reportado más de 7 mil casos a nivel nacional, de acuerdo con los boletines epidemiológicos que emite el Gobierno de México. Los picos más altos de casos se registraron en 2019 (1,238 casos) y en 2023 (1,138 casos); mientras que en 2020 solo se reportaron 307 casos.

En lo que va de 2024, de acuerdo con el Boletín Epidemiológico emitido en la semana del 4 al 10 de agosto, se reportaron 225 casos, todos de leishmaniasis cutánea.

La Guía para la atención médica de la leishmaniasis en México, documento elaborado por la Secretaría de Salud y el Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades (CENAPRECE), informa que de 2012 a 2020 se reportaron casos de leishmaniasis en los estados de Jalisco, Nayarit, Oaxaca, Sinaloa, Tabasco, Veracruz, Quintana Roo, Campeche, Chiapas y Yucatán. Los picos más altos se registraron en Tabasco y Quintana Roo, con 450 y 600 casos, respectivamente.

Mora Guevara indicó que los mosquitos flebótomos portadores del parásito que causa la leishmaniasis se pueden encontrar en distintos puntos de las costas de nuestro país.

Medidas de prevención

El experto de la FES Zaragoza recordó que la difusión de información sobre una enfermedad es un factor muy importante para evitar su propagación. Por tanto, más allá de las campañas de divulgación que pueden y deben realizar los gobiernos, compartió, para quienes viven en zonas donde se reportan casos de leishmaniasis, las medidas preventivas básicas que se deben tomar en casa o en el lugar de trabajo:

  • Evitar la acumulación de agua de lluvia en llantas o cubetas.
  • Poner mallas en las ventanas o huecos que existan en la casa.
  • Si se trabaja en el campo, usar ropa de manga larga y protegerse la cara.
  • Usar repelentes de insectos.

Ideas destacadas:

  • La leishmaniasis es una enfermedad que afecta a millones de personas en todo el mundo y tiene tres variantes: cutánea, visceral y mucocutánea.
  • La leishmaniasis visceral es la más agresiva y puede ser mortal si no se trata a tiempo.
  • El cambio climático está influyendo en la propagación de la leishmaniasis al alterar la distribución de los flebótomos.
  • En México, se han registrado casos en varias regiones.
  • Las medidas preventivas incluyen evitar la acumulación de agua, usar mallas, ropa de manga larga y repelentes de insectos.