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Inquietante repunte de tos ferina

La tos ferina es una enfermedad respiratoria altamente contagiosa causada por la bacteria Bordetella pertussis. Afecta principalmente a niños pequeños, aunque también puede presentarse en adolescentes y adultos mayores. Se transmite de persona a persona a través de la tos y los estornudos, y se puede prevenir mediante la vacunación.

Mientras tanto, del otro lado del Atlántico también se comenzaron a identificar casos de tos ferina, principalmente en Brasil, Perú, Estados Unidos y México; en lo que va de 2024, de acuerdo con el Boletín Epidemiológico del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica correspondiente a la semana 30, en nuestro país se han reportado 209 casos (el triple en comparación con el mismo lapso en 2023). En Asia se registraron casos en China, Australia y Filipinas.

Aunque la situación actual es de cuidado y no se debe tomar a la ligera, el Dr. Víctor Gómez Bocanegra, epidemiólogo y profesor de la Facultad de Medicina de la UNAM, descartó que los brotes actuales de tos ferina puedan derivar en una pandemia, ya que hasta cierto punto es una enfermedad clásica, con brotes epidémicos cíclicos cada 3 o 5 años.

“La tos ferina es una infección de las vías respiratorias sumamente contagiosa, que se transmite de persona a persona por medio de la tos y los estornudos. La bacteria que provoca esta enfermedad se conoce como Bordetella pertussis y afecta principalmente a niños pequeños, aunque también a adolescentes y adultos mayores. Se puede prevenir por medio de la vacunación”, comentó.

Para Gómez Bocanegra, los brotes actuales de tos ferina se deben a diversas causas. Una de ellas es la disminución significativa en la cobertura de vacunación contra esta enfermedad, la difteria y el tétanos. Aunque la Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha indicado que en 2023 ha habido una recuperación en este ámbito, “existe un déficit que ha costado un poco de trabajo retomar”.

Otra de las causas es la llamada “deuda inmunológica”, un concepto médico que se refiere a una baja exposición a bacterias: “De vez en cuando, es necesario que nuestro sistema inmune combata agentes externos para que se vaya haciendo de una resistencia y no pierda la forma”, explicó Gómez Bocanegra.

“Cuando estuvimos distanciados por la pandemia de Covid, nos aislamos y tuvimos una baja exposición a bacterias; lamentablemente, eso jugó en contra de los más pequeños, puesto que se hicieron susceptibles a infectarse de virus contra los que no se habrían podido inmunizar, como la tos ferina o la bronquiolitis”, continuó.

Síntomas

Aunque el índice de mortalidad de la tos ferina va del 0.2 al 1 por ciento por cada mil habitantes, el experto de la Facultad de Medicina hizo hincapié en que no es una enfermedad que se debe tomar a la ligera, ya que puede derivar en distintas complicaciones.

La sintomatología de la tos ferina se divide en dos etapas. En la primera, que suele comenzar de 7 a 10 días después del contagio, generalmente se presenta moqueo, congestión nasal, ojos llorosos, fiebre y tos.

En la segunda etapa, que empieza alrededor de dos semanas después del contagio, los síntomas se vuelven más severos: la mucosidad bloquea las vías respiratorias causando una tos incontrolable, y los ataques de tos ocasionan vómitos, fatiga extrema y a veces un sonido silbante-chillón al inhalar aire. Es aquí cuando pueden surgir complicaciones como neumonía, infección del oído medio, pérdida del apetito, alteraciones del sueño, desmayos, deshidratación, convulsiones, encefalopatía (cualquier trastorno en la función cerebral) y episodios de apnea (pausa o cese momentáneo de la respiración).

Cuando se llega a la segunda etapa, en ciertos casos es necesaria la hospitalización del afectado.

Tratamiento

Para combatir la tos ferina se utilizan medicamentos de primera y segunda línea. Los de primera línea son los macrólidos, que son antibióticos principalmente bacteriostáticos, como la eritromicina, la azitroicina y la claritromicina. Como medicamentos de segunda línea, se usa la combinación de otros dos antibióticos bacteriostáticos: el trimetoprim y el sulfametoxazol.

En el tratamiento también deberán incluirse fármacos para controlar la fiebre y la congestión nasal.

Prevención

El mejor método para prevenir la tos ferina es la vacunación. Las mujeres embarazadas pueden proteger a su bebés de esta enfermedad aplicándose la vacuna Tdap, en una dosis, entre las semanas 27 y 36 de gestación.

En caso de que la madre no se haya vacunado durante el embarazo, el bebé deberá recibir la vacuna DTaP, que se aplica únicamente en niños menores de 7 años. Usualmente, se recomiendan cinco dosis de DTaP distribuidas de la siguiente manera: a los 2, 4 y 6 meses de edad, al año