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Cacomixtle: adaptaciones del bosque a la Ciudad de México

En medio de la vida urbana de la Ciudad de México habita un pequeño mamífero que, aunque es visto de vez en cuando, especialmente por las noches, es un misterio para muchos: el cacomixtle. Este animal, que parece una mezcla entre un mapache y un gato, es originario de zonas boscosas, pero ha encontrado su lugar en las calles de la capital, adaptándose a su entorno.

Claudia Noemí Moreno Arzate, académica del Instituto de Ecología de la UNAM, en el laboratorio de Ecología y Conservación de Vertebrados Terrestres dirigido por Rodrigo Medellín, explica que el cacomixtle se distribuye por Estados Unidos y México. En la Ciudad de México, los especímenes que viven en áreas urbanas presentan diferencias notables con los de la vida silvestre.

Por ejemplo, aunque se pensaba que el cacomixtle es un animal solitario que solo se encuentra con otros en la época de apareamiento y crianza, los estudios han detectado que en la ciudad se agrupan en zonas donde hay abundancia de comida o basura. Esto sugiere que, en la ciudad, estos animales se mueven menos que en su hábitat natural, pues los recursos alimenticios están más concentrados y cerca.

Aunque en la vida silvestre el cacomixtle es un animal nocturno, los investigadores de la UNAM han observado que, en las zonas urbanas, algunos de estos animales también se han visto más temprano, entre las 4 y las 5 de la tarde.

Además, mientras en su hábitat natural su temporada de apareamiento ocurre en primavera, en la ciudad también se ha registrado en el mes de octubre. Estas características las han descubierto gracias a las observaciones de la ciudadanía.

Su papel en la cadena ecológica

El cacomixtle es un omnívoro, lo que significa que consume carne, semillas, insectos, frutas e incluso residuos humanos.

Hasta la fecha, se han registrado más de 2,500 avistamientos en las 16 alcaldías de la Ciudad de México, y su número sigue aumentando. Algunos avistamientos han sido tan sorprendentes como en el Templo Mayor o en la reserva ecológica de la UNAM.

De hecho, el número de registros aumentó considerablemente desde el inicio de la pandemia, cuando las personas tuvieron más tiempo para observar la fauna urbana.

También se han visto en la reserva ecológica de la UNAM, donde se han realizado algunos estudios. El proyecto comenzó en 2019, y en febrero de 2020 se incrementaron considerablemente los registros de avistamientos, quizás debido a que todos estaban encerrados y tenían más tiempo para observarlos.

Al ser omnívoros, los cacomixtles dispersan las semillas en el bosque, añadió la académica universitaria. Además, son controladores de poblaciones de algunas especies que potencialmente pueden ser plagas, como ratas y cucarachas.

Durante el día suelen descansar en “los huequitos” que quedan entre dos edificios, lo cual no es tan diferente de su biología, ya que también habitan en zonas áridas, zonas boscosas y en agujeros en los árboles, enfatizó Claudia Moreno.

¿Qué hacer cuando encontremos uno?

Si una persona los ve, lo recomendable es dejarlos pasar y disfrutar el momento. “Algunas personas nos han llamado porque vieron uno en Circuito Interior, donde hay muchos carros y sienten miedo de que los atropellen, y quieren que lo llevemos a una zona bonita”.

Sin embargo, “no se sabe si es un animal que tenía cachorros, y si lo llevamos al bosque no tendrá la comida a la que estaba acostumbrado a comer en la ciudad. No es necesario cambiarlos”.

En vida silvestre también tienen peligros, ya sea que los ataque un puma o que se los coma algún otro animal. “Por eso, van cambiando sus estrategias para regular la población, que es parte de todos nosotros”.

Solo se mueven de sitio cuando causan mucho daño. Por ejemplo, tenemos registros de algunos que mastican los cables de los motores de los carros, debido a que están cubiertos de soya, lo cual es atractivo para los cacomixtles. Por eso, hay que asustarlos, golpear el cofre o mover el carro con frecuencia.

Si el animal está herido, hay que recogerlo con cuidado y con guantes para que no muerda, y llamar a una brigada de vigilancia animal o a la PROFEPA, ya que ellos están capacitados para ayudarlos.

Otro problema para los cacomixtles son los perros. Cuando las personas los sacan a pasear y ven uno de estos “animalitos”, los perros enloquecen. En estos casos, es necesario controlar a los caninos, pues podrían lastimar a esta especie.

En el caso de los gatos, lo mejor es tenerlos dentro de la casa, porque múltiples estudios han revelado que afectan de forma muy rotunda las poblaciones de la fauna silvestre donde se encuentran (desde colibríes, abejas, lagartijas, aves, hasta los cacomixtles).

Además de la Ciudad de México, se han visto en Puebla, Querétaro, San Luis Potosí, Baja California, Nuevo León y Monterrey. Por eso, el cacomixtle es “plástico”, es decir, que se adapta muy bien a distintos lugares.

Si una persona ve uno, lo mejor es no darles de comer. Ellos están acostumbrados a comer cucarachas, ratas, e incluso hasta pizzas, frutas y dulces, concluyó la académica universitaria.

Ideas destacadas

  • El cacomixtle es un mamífero adaptable que habita tanto en zonas boscosas como urbanas.
  • Académicos de la UNAM han detectado que en la ciudad se agrupan cerca de fuentes de alimento.
  • En zonas urbanas, los cacomixtles pueden alterar su horario de actividad y época de apareamiento.
  • Su presencia contribuye a la dispersión de semillas y al control de plagas.
  • Ante avistamientos, se recomienda no intervenir ni alimentarlos; solo observarlos y disfrutar el momento.
  • Los perros y gatos representan una amenaza significativa para la especie en entornos urbanos.
  • Los avistamientos aumentaron durante la pandemia, destacando la importancia de la observación ciudadana.