Poco después de la derrota de Maximiliano, en 1867, Ignacio Manuel Altamirano escribe lo siguiente en Revistas Literarias de México, en 1868: “Es la ocasión, pues, de hacer de la bella literatura un arma de defensa”.
Y para él, el género literario con el que se debía defender a la Patria es el de la novela, quizá con el que se puede llegar públicos más amplios en países analfabetas como el nuestro.

Antonia apareció como una novela folletinesca que el autor de Navidad en la montañas, 1871, publicó por entregas semanales. Los trece capítulos aparecieron del 2 de julio al 25 de agosto de 1872 en El Domingo, semanario de literatura, ciencias y mejoras materiales, que apareció de 1871 a 1873.
Después de su primera publicación, Antonia no volvió a publicarse por sus méritos propios de novela corta porque en más de una ocasión apareció mutilada o en un libro de cuentos. Pero también se pierde dentro de la narrativa de Altamirano.
La trama de Antonia gira alrededor del enamoramiento de un alumno inexperto, Jorge, y su joven maestra de quince años, Antonia. Pero aunque sólo es dos años mayor que él, un campesino humilde, la joven maestra es muy experimentada en los “asuntos del corazón”.
Aunque le hace creer que él es el único, en cuanto conoce a un guapo militar se fuga con él a la Ciudad de México.
La evocación de Jorge enmarca el romance idílico y el recuerdo doloroso. A la vuelta de los años y con el corazón torturado, Jorge se complace en recordar los “tiempos desgraciados” de sus aventuras con Antonia. Huyendo de su pueblo, llega a la ciudad para estudiar pero también para olvidar a Antonia.
Las virtudes narrativas de Antonia continúan vigentes como modelo de novela corta y un texto divertido con gratas sorpresas. Algunos lectores encontrarán en sus páginas un manual para amantes inexpertos.
Antonia apareció en la colección Novelas en Tránsito del Instituto de Investigaciones Filológicas.
