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El MUAC presenta la primera revisión artística de Mariana Castillo Deball en México

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Amarantus reúne un amplio cuerpo de obra, producido durante los últimos 20 años. La producción de Castillo Deball devela una amplia gama de intereses, como la arqueología, la ciencia y la literatura. También se presentan algunas colaboraciones de la artista, como la realizada con la investigadora Tatiana Falcón, o aquella con el colectivo Cooperación Comunitaria en Guerrero
A lo largo de los últimos 20 años, Mariana Castillo Deball (Ciudad de México, 1975) ha conformado un vasto cuerpo de trabajo que se inserta en los intersticios entre ciencia, narración, ficción, artes visuales y su relación con las maneras en que la historia precolonial mexicana ha sido apropiada e investigada. La artista ha abordado la forma en que el conocimiento y la cultura son producidos, representados e interpretados. A través de una aproximación caleidoscópica de intereses, Castillo Deball ha colaborado con museos e instituciones ajenas al ámbito del arte contemporáneo.
Amarantus es la primera revisión en México del trabajo de Castillo Deball. La muestra se presentará en el Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC) a partir del 16 de octubre. El proyecto fue desarrollado en colaboración con el Museumfür Gegenwartskunst Siegen y con Artium, Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo.
Persistencia de los objetos
La palabra de origen griego amarantus, que da nombre a la exposición, designa a una flor que nunca muere —como la del amaranto, que nunca se marchita—. Las semillas de esta planta aún se utilizan para elaborar ixiptlahuan, figuras antropo y zoomorfas que se consumen de manera ritual por algunos pueblos indígenas en México. La flor del amaranto representa la persistencia de esos “objetos incómodos” que Castillo Deball hace evidentes en sus recorridos y aproximaciones históricas y que nos siguen hablando en el presente.
Los trabajos reunidos, comenta la curadora Catalina Lozano, corresponden a cuerpos amplios de obra que se relacionan entre sí a través de intereses comunes que permean la producción de la artista. “La noción de ciencias diagonales de Roger Caillois, el concepto nahua de ixiptla, la producción y el consumo de los llamados ‘objetos culturales’ y las diferentes formas de articulación del espacio-tiempo son algunos de los ejes que permiten estructurar una visión integral de su quehacer. Si bien estos nodos temáticos no estructuran la exposición, ofrecen pistas para abordar los contenidos y las síntesis formales de cada uno de sus proyectos”, señala la curadora.
Como parte de la exposición se presentan colaboraciones importantes de la artista, como el Jardín de plantas y minerales (2021), realizado con la investigadora Tatiana Falcón, que reúne las materias primas utilizadas por los antiguos pintores prehispánicos, tal y como se registró en el Códice Florentino. También se reconstruyó una versión del mural de baldosas de tierra cruda basado en una reinterpretación del Códice Humboldt Fragmento 1, Códice Azoyú Reverso 2, documento fragmentado cuyas partes actualmente se encuentran resguardadas      en Alemania y en México. El códice registra los tributos del Reino de Tlachinollan, en la provincia de Tlapa, Guerrero, al Imperio mexica entre 1461 y 1521. Este proyecto fue realizado por la artista en colaboración con la organización Cooperación Comunitaria, de la comunidad de La Montaña de Guerrero.
El papel del azar
Desde sus obras tempranas, la artista ha explorado cómo el azar determina en gran medida la forma en que describimos el mundo y los relatos que elaboramos sobre él. Este interés la ha impulsado a investigar la historia de determinados artefactos, sus devenires, reproducciones, apropiaciones y desapariciones.
Algunas de sus estrategias formales suelen reflejar una inclinación hacia las metodologías empleadas por arqueólogos para “atrapar” sus hallazgos. Estos objetos, o imágenes, se aproximan conceptualmente a la antigua noción nahua de ixiptla, que puede interpretarse como una representación, imagen, sustituto, pero también se puede entender como “piel”. Este concepto resulta indispensable para abordar muchos de los proyectos de Castillo Deball en la última década.
Diversas escalas de observación
“A través de la relación con múltiples formas de conocimiento, la obra de Castillo Deball aborda preocupaciones que abarcan diversas escalas de observación, incluso dentro de un mismo proyecto”, menciona Catalina Lozano. La manera en que su práctica cobra forma, agrega, evoluciona en sintonía con los relatos que encuentra en sus objetos de estudio. De esta manera, la artista ha conformado un cuerpo de obra a partir de una materialidad específica y coherente.
“Las metodologías con las que trabaja son cruciales para comprender sus proyectos, puesto que estructuran la emergencia de las formas y su manera de entretejerse con los discursos. Amarantus recoge maneras de hacer y pensar, de ver y no entender, para poner en evidencia cómo se articulan las dimensiones espaciotemporales en cuerpos de trabajo, relevantes en la manera de mirar al pasado desde el presente”, concluye la curadora.
Del 16 de octubre, 2021 al 1 de mayo, 2022
Salas: 4, 5 y 6

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