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Construcción del puente Periférico Sur-Oriente sería un desatino urbano muy grande

Radio UNAM/Farrah de la Cruz
De seguir con la destrucción de la naturaleza nos conduciría a problemas ambientales que derivarían en la propagación de enfermedades

De acuerdo con Luis Zambrano González, investigador del Instituto de Biología (IB) de la UNAM, el problema de movilidad que presenta la Ciudad de México no se soluciona con proyectos viales que pronostiquen el aumento de la velocidad promedio de los automóviles.

Obras como la Supervía y los segundos pisos, lejos de contrarrestar el caos vial, evitan tomar en cuenta alternativas de movilidad eficaces y amables con el medio ambiente, y en el caso del puente Periférico Sur-Oriente, de construirse, se destruiría uno de los humedales aún existentes en la ciudad: Xochimilco.

Antes de esas construcciones “la velocidad promedio en la Ciudad de México era de 20-25 kilómetros por hora; después de toda esa infraestructura estamos en 10-12 kilómetros por hora. Con esto se puede constar que no solamente no sirve esta infraestructura, sino que pretende estar justamente encima del humedal”.

Xochimilco ha sido declarada área natural protegida a nivel federal y local. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) la consideró Patrimonio Cultural de la Humanidad en 1987. Está inscrita en la Convención de Ramsar como uno de los humedales más importantes del planeta, por lo que visibilizarle como un terreno baldío de uso público propicio para la construcción del puente, “sería un desatino urbano muy grande” que afectaría al medio ambiente.

Según el investigador universitario, el paso del tiempo hace evidente la importancia de la naturaleza en zonas urbanas. De seguir con su destrucción nos conduciría a problemas ambientales que derivarían en la propagación de enfermedades, entre otros padecimientos.

“Manteniendo humedales y zonas verdes se reducen las posibilidades de las pandemias como las que estamos sufriendo, además, este humedal en particular es pieza fundamental para evitar inundaciones en las zonas bajas de la ciudad, porque muchas veces funcionan de lagunas de regulación”.

Xochimilco representa el dos por ciento del lago que había en la Ciudad de México hace 300 años. En él se encuentran todas nuestras aves, un ejemplo de cultura de producción agrícola y la relación que podemos tener con la naturaleza.

La reciente decisión judicial de reanudar la construcción del puente obedece a que vecinos del lugar no pudieron demostrar la afectación que provocó el inicio de la obra en los humedales. Sin embargo, subrayó en entrevista para Primer Movimiento de Radio UNAM, la presentación de la manifestación de impacto ambiental se dio a principios de este año, cuando ni siquiera el gobierno tuvo tiempo de revisar la manifestación.

“’A mediano plazo van a decir qué está pasando, por qué no preguntaste, por qué no hiciste un verdadero estudio’, y entonces vamos a ver las consecuencias de si estas instituciones internacionales quitan o no quitan los reconocimientos (que tiene Xochimilco)”.

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