Nacional

49 cruces blancas, la novela para entender la tragedia

Daniel Francisco / Damián Mendoza
A 10 años del incendio en la guardería ABC, donde murieron 49 niños no ha pasado nada, señala el escritor Imanol Caneyada

¿En qué tipo de sociedad nos convierte el hecho de que hubo un incendio donde murieron 49 bebés, más de 100 niños quedaron con secuelas de por vida y no pasó absolutamente nada?, cuestiona el autor del libro 49 cruces blancas, Imanol Caneyada.

Acota que el sistema judicial mexicano criminalizó a los padres de las víctimas convirtiéndolos en sospechosos, a través del dinero que empieza a repartir de manera grotesca. “A los dos días llegaban funcionarios del gobierno estatal con el dinero, tocaban a la puerta y decían: aquí está el dinero, cállate. No fue un proceso en el que se estableció una reparación del daño”.

Añade que el gobierno estatal logra asociar este dinero a una especie de “se están corrompiendo y están vendiendo el dolor de sus hijos”. Después de varios años se les empezaba a señalar: “ah mira, ya se compró casa, ya tiene carro nuevo”. De manera que se convirtieron en los villanos, es una labor quirúrgica que hace el sistema.

Indica que “una de las preguntas que yo quería plantear en la novela es: ¿hasta dónde fuimos cómplices, somos cómplices al aceptar y comprar esto? Logran criminalizarlos al responsabilizarlos: ¿A quién se le ocurre dejar a sus hijos en una guardería así? ¿Que no vieron cómo estaba la guardería? Debemos tener en cuenta que son los hijos de los obreros, si olvidamos eso estamos olvidándolo todo. Y los hijos de los obreros merecían un puto almacén de mierda igualito a donde se acumulan los papeles, porque era exactamente lo mismo, sólo había una pared que los separaba. Esto es lo que te ofrezco como Estado, no olvidemos que era una guardería subrogada con el IMSS, era responsabilidad del Estado darles a esos niños una guardería digna”

Los padres de los niños de la guardería ABC se tienen que convertir en actores sociales, “de pronto se tienen que convertir en expertos para dialogar con los medios, ni siquiera tuvieron la oportunidad de tener un duelo digno, al día siguiente tenían que estar en las calles dialogando con el poder que es de una perversidad brutal”.

Caneyada afirma que se cumplen diez años y no ha pasado absolutamente nada. Todos los años hay una marcha, cada cinco de junio hay una marcha, de la guardería al centro de la ciudad, a las escalinatas de la Universidad de Sonora, y hay un pase de lista donde se mencionan a los 49 niños.

El libro 49 cruces blancas fue presentado en abril durante la Feria Internacional del Libro de Xalapa. El escritor cuenta que las primeras palabras fueron escritas desde la rabia y el dolor. El reto más importante era distanciarse de la historia. “Era el encabronamiento llevado a las palabras, pero sabemos que eso no es literatura. No quería escribir una novela sobre la tragedia, sino respecto a en qué nos habíamos convertido después de la tragedia. Quería contar la historia de nosotros como sociedad, como Estado, como país después de una tragedia como ésta, y sobre todo después de una tragedia en la que no sucede absolutamente nada”.

Concluye que el reto era contar esa nada, ese silencio, contar esa indiferencia, la incapacidad del Estado.

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