Reportaje

Sofía mujer trans que cambió su sexo en su historial académico de la UNAM

Sandra Delgado
Desde 2015 se ha reconocido la identidad de género de casi cinco mil personas en México, sobre todo en la capital del país. En la UNAM, de 2017 a la fecha, se han realizado más de 200 trámites de cambio de sexo.

 

Durante sus estudios en el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH), Ana Sofía Rosas Pastrana, de 22 años, comenzó a reconocerse como mujer. Pero fue en 2021 cuando cursaba el octavo semestre de la carrera de Economía en la UNAM cuando decidió cambiar su identidad de género.

Dijo que hacer el trámite implica “algo” de trabajo porque no está bien difundido, pero que en cuanto encontró a las personas correctas fue muy rápido y sencillo. Afirmó sentirse contenta porque ya no tenía que enviar correos electrónicos a los profesores explicándoles la situación, sino que a la hora de pasar lista ella escuchaba su nombre tal y como ella quería.

“Al momento de cambiar mi nombre en la Universidad, automáticamente también cambió en la preparatoria donde iba, en el CCH. Fue entonces cuando pude ingresar solicitudes de empleo y conseguir uno de medio tiempo en una cafetería; pero ya era: ‘Ana Sofía está trabajando’”, subrayó.

En el ámbito mundial las personas transgénero son entre 0.3 y 0.5 por ciento de la población total, según la Organización Mundial de la Salud. Pero en México, datos de la Organización de Estados Americanos publicados en 2020 muestran que desde 2015 se ha reconocido la identidad de género de casi cinco mil personas, en su mayoría en Ciudad de México.

En la UNAM este trámite se efectúa a petición de partes, es decir, la alumna o alumno interesado debe solicitarlo y realizarlo con el acta de nacimiento y credencial con la nueva identidad y sexo. De acuerdo con datos de la Dirección General de Administración Escolar, de 2017 a 2022 se han hecho 205 trámites.

“En una fiesta de fin de año se me acercó un familiar y me pidió no saludarlo si nos veíamos en la calle, porque no quería que lo relacionaran con alguien como yo. Me dolió mucho porque es un ser muy querido, pero desde entonces no lo visito ni lo saludo”, comentó la universitaria.

Por lo anterior, ella ha creído que lo más complicado es “quizás” la misma sociedad, porque la gente teme a lo desconocido y cuando está ante algo así puede generarle sentimientos como enojo o miedo; pero al final dijo que lo más importante es ser uno mismo como persona, porque sólo uno mismo sabe cómo vive los distintos procesos en su vida.

“Con mi transición he recibido algunas agresiones por dos lados: una, por la parte física, porque me han acosado por ser mujer al salir a la calle, aunque use pants; y en las redes sociodigitales también, por ser mujer transgénero y expresarme libremente me escriben mensajes con insultos. Entonces sí he sufrido discriminación; sin embargo, no por esto debo dejar de ser lo que soy, y menos lo que estoy construyendo”, destacó.

Sofía logró graduarse y actualmente está dedicada a su tesis que está relacionada con la automatización en la angroindustria. Sus planes son titularse y después especializarse en el área de Finanzas, porque aseguró que le gustan las estadísticas y las bases de datos, ya que se autodefine como objetiva y directa.

De acuerdo con la Comisión Nacional de los Derechos Humanos ser trans es una manifestación más de la diversidad de la naturaleza humana, por tanto este sector forma parte esencial de las comunidades y culturas. Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales han destacado la importancia de adoptar leyes, políticas integrales y transparentes para reconocer la identidad de género autodefinida y dar garantías legales y sociales.

Por ello, el 31 de marzo de cada año se conmemora el Día Internacional de la Visibilidad Trans (Travesti, Trangénero, Transexual), con el propósito de remarcar el valor de vida de manera abierta, sin prejuicios y, además, sin dejar de reconocer la lucha que ha conllevado este sector.

 

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