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Semáforo de alerta volcánica del Popocatépetl en amarillo fase 2

Redacción UNAM Global
En las últimas horas el volcán Popocatépetl arrojó emisiones de gas y ceniza constantes, con una dirección de dispersión hacia el este, informó el Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED).

En la mañana de ayer se habían reportado para las 24 horas previas, 19 exhalaciones y 12.3 horas de tremor (oscilaciones o vibración continua). Por la tarde se reportaron 10 exhalaciones más y 2.9 horas de tremor.

 El CENAPRED exhorta a no acercarse al volcán, sobre todo al cráter, esto debido al peligro que implica la caída de fragmentos balísticos, y en casos de lluvias fuertes alejarse de los fondos de barrancas debido al riesgo de flujos de lodo y escombro. El semáforo de Alerta Volcánica del Popocatépetl se encuentra en amarillo fase 2.

 De acuerdo con el CENAPRED, los balísticos son fragmentos de roca de tamaños superiores a 64 mm, expulsados durante las explosiones volcánicas.  Las velocidades de impacto van de 300 hasta 500 kilómetros por hora.

 Los balísticos pueden perforar estructuras sólidas. Si las rocas caen a altas temperaturas sobre el bosque pueden causar incendios. No obstante, este tipo de peligro ya fue considerado cuando se estableció la zona de exclusión de 12 kilçometros desde el cráter.

 Desde la UNAM

 A decir de Robin Andre Campion, investigador del Instituto de Geofísica (IGf) de la UNAM, el volcán Popocatépetl registra una tendencia de aumento progresivo en su actividad, sin llegar a los niveles intensos que presentó en algunos momentos durante los años recientes. “Lo que hemos visto en los últimos días es parte de su condición normal”.

 Este incremento se inició a finales del mes pasado. Específicamente del 20 al 25 de diciembre se dieron emisiones de ceniza acompañada de tremor (oscilaciones o vibración continua) con una amplitud baja a mediana.

 “Todo comenzó de manera gradual y la tendencia progresiva de aumento todavía continúa; ahora sigue en incremento la amplitud y la energía diaria del termo volcánico”, añadió el investigador universitario.

 Este fenómeno se produce por varias causas: ascenso de magma o de gas presurizado a través de un conducto relleno de material, así como la fragmentación del magma o de rocas debido a los gases.

 “Pensamos que el tremor esencialmente se genera por la perforación de gas presurizado a través de un conducto que está lleno de material fragmentado”.

 De hecho, posiblemente haya un poco de fragmentación magmática (masas de rocas fundidas). Sin embargo, por el momento no mucha, porque no hay señales infrasónicas, añadió el experto.

 El IGf en conjunto con el Centro Nacional de Prevención de Desastres monitorean al volcán. “Se trata de una actividad multidisciplinar donde se miden las señales sísmicas e infrasónicas (ondas de presión que se propagan en la atmósfera, creadas por la actividad volcánica superficial) y medición de gases.

 El trabajo del investigador universitario consiste en analizar imágenes satelitales para determinar el flujo del bióxido de azufre. Desde mediados de diciembre registraron su incremento gradual, pero sin llegar a niveles preocupantes, lejos de valores de febrero de 2019 o agosto del año pasado, que fueron los últimos periodos intensos.

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