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¿Qué papel juega el ejercicio en el fortalecimiento del sistema inmune?

El ejercicio físico, junto con un buen descanso y una alimentación adecuada, constituye una de las herramientas más accesibles para mejorar la salud física y emocional, afirmó Carlos Vázquez Villegas, psicólogo deportivo de la Dirección General del Deporte Universitario de la UNAM. Se trata, dijo, de una “píldora gratuita” al alcance de todas las personas, con efectos positivos tanto en el cuerpo como en el estado de ánimo.

De acuerdo con el especialista, el ejercicio no sólo ayuda a prevenir la posibilidad de desarrollar una enfermedad grave, sino que refuerza el sistema inmune frente a cualquier enfermedad, siempre que se practique de manera constante y adecuada a las condiciones de cada persona.

Cambios químicos que influyen en el bienestar

Vázquez Villegas explicó que al realizar actividad física el organismo genera diversas sustancias químicas, entre ellas dopamina, serotonina, oxitocina y endorfinas, las cuales están asociadas con el buen humor y la sensación de bienestar. Esta respuesta favorece una mejoría general en las personas, tanto a nivel físico como emocional.

La producción de estas sustancias contribuye, además, a disminuir los niveles de cortisol, hormona relacionada con el estrés. Al reducirse el estrés, señaló, se favorecen una mejor condición física y una mayor resistencia, así como beneficios en la atención y la concentración.

Ejercicio, alimentación y autoestima

El psicólogo deportivo subrayó que los efectos del ejercicio se potencian cuando se combina con una buena alimentación. Esta relación favorece la pérdida de peso, el aumento de la autoestima y una mejor percepción del propio cuerpo, elementos que influyen directamente en la salud emocional.

Asimismo, destacó que la actividad física tiene efectos positivos tanto durante su práctica como después de haberla realizado, lo que contribuye a mantener una sensación de bienestar a lo largo del día.

Impacto emocional y social

Realizar ejercicio también puede facilitar la creación de nuevas redes de amistad, las cuales resultan necesarias para afrontar distintas etapas de la vida. Vázquez Villegas recordó que al inicio de la pandemia se detectaron niveles elevados de tristeza y ansiedad, asociados al cambio repentino en la rutina y el estilo de vida de muchas personas.

En ese contexto, la actividad física representó una herramienta para enfrentar el impacto emocional generado por el aislamiento y la modificación de hábitos cotidianos.

Iniciar de manera gradual

El especialista recomendó acercarse a personas con conocimientos previos sobre la actividad física que se desea realizar, con el fin de iniciar de manera progresiva y segura. También exhortó a no añorar las capacidades físicas del pasado, ya que compararse con etapas anteriores puede afectar el estado emocional necesario para enfrentar las situaciones actuales.