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Xyoli Pérez Campos, una niña que soñaba con la sismología

Omar Páramo / Francisco Medina
La doctora Xyoli Pérez se describe como una mujer a quien los planes le sobran. “Desde niña he sido de esas personas que si se fijan una meta no se detienen hasta alcanzarla"

“Enseñar es erigir el futuro que anhelas y yo, como deseo un mejor país, más me vale formar a buenos ingenieros”, indicó la profesora Xyoli Pérez Campos al recibir el Early to Mid Career Alumni Award, reconocimiento otorgado por la Universidad de Standford a aquellos alumnos que más han aportado a la sociedad y a las ciencias de la Tierra. “Y el alcance de su trabajo no es corto; ella se encarga de monitorear los movimientos sísmicos de todo México”, agregó el codirector del Southern California Earthquake Center, Greg Beroza, quien fuera su mentor y guía durante sus días de doctorante.

Al respecto, la galardonada explica: “Es la segunda vez que la School of Earth, Energy & Environmental Sciences otorga esta presea de la cual soy recipiendaria y la cual, si me apresuran, traduciría como ‘premio a una trayectoria aún a la mitad’, pues es para quienes tienen 20 años o menos de haber egresado. Se trata de la contraparte del Distinguished Alumni Award, que busca destacar los logros de toda una vida y que en este 2019 recayó en el geólogo Brad Mills”.

De Xyoli Pérez se ha dicho que “es el rostro público de los terremotos en México” y entre sus credenciales figura el haberse matriculado en la Facultad de Ingeniería de la UNAM al iniciar los 90, doctorarse de Stanford en 2002, entrar al Instituto de Geofísica en 2005 y asumir la jefatura del Servicio Sismológico Nacional (SSN) desde 2014; sin embargo, esta historia comenzó a escribirse mucho antes, un 19 de septiembre de 1985, cuando la académica tenía apenas 11 años, iba camino a la escuela y vio cómo el suelo se comenzó a mover.

“Acababa de entrar a la secundaria e iba a bordo del automóvil familiar sin sospechar que, en punto de las 7:17 am, el vehículo comenzaría a bambolearse con tal fuerza que, por un momento, me sentí como en una de esas lanchas a las que me subía durante mis vacaciones en Acapulco. Me tocó ver un hotel y un colegio colapsados muy cerca del cruce entre Tlalpan y Miguel Ángel, y enterarme de que el edificio Nuevo León, donde vivía mi tío, había caído (por fortuna él sobrevivió). Había nubes de polvo por doquier e ignoraba qué estaba pasando, pero quería saber. Todo ello hizo surgir en mí una certeza de vida: yo sería sismóloga”.

Armando rompecabezas y buscando respuestas

El 19 de septiembre de 2017 ocurrió lo impensable: no bien habían transcurrido dos horas del megasimulacro con el que se buscaba conmemorar —como cada año— la tragedia de 1985 cuando la Ciudad de México volvió a verse sacudida por un temblor. Era la una de la tarde con 14 minutos cuando un terremoto de magnitud 7.1 (con epicentro en Axochiapan, Morelos, casi en los límites con Puebla y a 57 km de profundidad), sorprendía a millones de capitalinos que no podían creer que lo mismo pudiera repetirse justo 32 años después.

En esta ocasión a Xyoli Pérez no le tocó vivir este evento como una niña desconcertada, sino como jefa del SSN, papel que le permitió tomar los registros y mediciones generados en el momento y transmitirlos no sólo a las autoridades y a la población, sino a sus colegas a fin de esclarecer qué había pasado. “Me gusta hallar cosas nuevas, plantear preguntas y resolver rompecabezas”, compartió la profesora a quienes la acompañaron en la ceremonia de Stanford, por eso no sorprende que para ella tanto el evento del 19, como el de 12 días antes, se convirtieran en fuentes invaluables de información.

“Mi padre era bibliotecario y por eso, cuando pequeña, cada que le exponía una duda él sacaba la enciclopedia y cinco títulos más sobre el tema, los colocaba en la mesa y me decía: ‘la respuesta está aquí, ¡encuéntrala!’, y si acudía con mamá era peor, me daba una pila de libros similar. Eso me enseñó a investigar desde la primaria y, de alguna manera, me preparó para lo que hoy hacemos en el Servicio, donde a partir de un mundo de datos buscamos explicaciones”.

Por esta razón, para la doctora Pérez los movimientos de tierra de hace dos años son una oportunidad inmejorable para ahondar en estos fenómenos, en particular porque ambos se dan en escenarios que obligan a replantear mucho de lo que hasta hace poco eran certezas. “Estamos en un momento inmejorable para eso porque hoy contamos con algo que no teníamos en 1985, muchas estaciones (entonces eran un puñado) y registros digitales de buena calidad”.

Sobre el temblor del 7 de septiembre la experta refiere que no sólo es el más grande del que se tenga noticia en México, sino que se generó en una zona dentro de la placa de Cocos donde se creía que eran casi imposibles los sismos. “Los modelos de temperatura nos decían que ahí el material era muy dúctil y eso hacía muy improbable una ruptura; sin embargo, esto se dio y ello nos obliga a plantearnos otros modelos que sí nos expliquen por qué esta zona puede ser caliente y frágil al mismo tiempo; en esas indagaciones estamos”.

Por su parte, el del 19 de septiembre de 2017, por haberse gestado al este de la capital (en los límites entre Morelos y Puebla), hizo que la doctora Pérez se preguntara, ¿este tipo de movimientos pueden darse más al oeste? “Los resultados obtenidos tras varios análisis nos muestran que sí: bien podría repetirse un sismo de ese tipo, pero con un epicentro mucho más cercano a la Ciudad de México. Ése es un punto al que deberíamos prestarle atención”.

A decir de la doctora Xyoli Pérez, ésta es una de las tareas más importantes del Sistema Sismológico Nacional: monitorear la sismicidad del país de manera oportuna, eficaz y con poca incertidumbre para, a partir de eso, generar conocimiento. “Es un poco como aquello que aprendí de niña, tenemos preguntas, muchos datos enfrente, y con ellos debemos intentar construir respuestas”.

El lastre de los mitos

Durante la gestión de la doctora Pérez, el Servicio Sismológico Nacional ha intentado acercarse al público mediante las nuevas tecnologías y, por ello, desde junio de 2017 mantiene al aire el proyecto Platicando con un Sismólogo, en el que, a través de streamingvía Facebook, un experto responde en vivo a las preguntas que le formulan multitud de internautas desde sus casas.

“La idea era romper con esta tendencia monolítica de emitir todo vía boletines; ello nos impide ver si la gente asimiló la información y tomarle el pulso a la efectividad con que comunicamos. Este proyecto nació tres meses antes de los sismos de septiembre y, sin proponérselo, poco después se convertiría en un vehículo para canalizar las inquietudes de la gente tras los temblores. El interés era tanto que cuando iniciamos teníamos una audiencia de unos pocos miles, después de los sismos este número rebasó los dos millones”.

Esta labor de divulgación es crucial —asegura la doctora Pérez Campos— pues a pesar de que desde 1985 se realizan simulacros de forma regular y se habla cada vez más de estos temas en escuelas y centros de trabajo, han pasado ya casi 35 años y seguimos perpetuando muchos equívocos y mitos sin fundamento.

“Todavía confundimos magnitud con intensidad (la primera refiere al tamaño del evento y la segunda describe qué tan violento fue el movimiento en un lugar en específico) y aún creemos que los sismos se clasifican en oscilatorios y trepidatorios (eso sólo apunta a cómo se mueve el terreno; la clasificación se hace de acuerdo a su origen). No obstante, hay mitos aún más extraños que relacionan a estos fenómenos con la actividad solare incluso hay quienes aseveran cosas tan temerarias como que en septiembre tiembla más”.

A fin de evitar que estos bulos se propaguen por el boca a boca y como una medida para erradicarlos el SSN ofrece un diplomado para profesores de bachillerato. “Llevamos ya dos generaciones de graduados y estamos por lanzar una versión en línea a fin impartir el curso en América Latina. La idea es instruir a los docentes para que ellos transmitan dichos conocimientos a sus alumnos. Somos un país con una alta actividad sísmica y por eso no podemos permitirnos la mala información. Suena ambicioso, pero creemos que incidir desde ya en las nuevas generaciones es la mejor estrategia para tener, dentro de pronto, una sociedad mucho más preparada y resiliente”.

La doctora Xyoli Pérez se describe como una mujer a quien los planes le sobran. “Desde niña he sido de esas personas que si se fijan una meta no se detienen hasta alcanzarla; eso ha marcado mi carrera y vida. Por lo pronto uno de mis compromisos en puerta es con Standford; cuando me dieron el premio accedí a ir a California para charlar con sus alumnos y dejarlos plantearme sus inquietudes y dudas. Se puede decir que será como lo que hacemos desde 2017 con los streamingsde Platicando con un Sismólogo; sin saberlo, el SSN me estaba preparando ya para ese tipo de dinámicas”.

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