Cultura

Vivas o muertas, ¿quiénes son las mujeres de la poderosa ola feminista?

María Eugenia Sevilla

¿Qué tuvo que pasar para que el 8M de 2020 el grito de las mujeres se escuchara como nunca antes en Ciudad de México? Aquella marcha histórica, según cifras oficiales, habría reunido a unas 80 mil manifestantes en el Zócalo capitalino, aunque cálculos extraoficiales hablan de más de 100 mil voces que se hicieron escuchar en contra de la violencia feminicida y del machismo que impera en este país.

Su antecedente más cercano, la marcha del 8M de 2019, ya era un hito: ahí se dejó sentir el fortalecimiento del movimiento feminista mexicano, en concordancia con el resto del mundo.

“El crecimiento ha sido exponencial”, sostiene la historiadora Julia Antivilo. Para ella, la ola feminista es un tsunami que continúa in crescendo. Pero, ¿quiénes fueron y quiénes son las mujeres que con su voz y sus acciones, incluso con su muerte, han abierto y allanado este camino?

La respuesta se despliega ante los ojos en la exposición ¡En la calle y en la historia! 40 años de lucha feminista mexicana, que bajo la curaduría de Antivilo, titular de la Cátedra Rosario Castellanos de Arte y Género, abrió sus puertas en Casa del Lago, en el bosque de Chapultepec.

En ella se reúnen cerca de 400 piezas de archivo, entre fotografías, video y carteles, que dan cuenta de los movimientos que feministas y disidentes sexuales han llevado a la calle desde los años 70 del siglo pasado hasta 2019.

“La lucha feminista en México lleva más de cuatro décadas, pero elegimos como punto de partida un hito de 1979: la marcha que por primera vez conjugó este movimiento con el arte”, explica Antivilo, también activista por los derechos de la mujer y de las disidencias sexuales desde los años 90.

Una corona luctuosa recibe a los visitantes en las instalaciones de Casa del Lago. Lleva flores pero también plumas de ave, sondas, pastillas y otros instrumentos utilizados para inducir el aborto. Es una reproducción de la que un grupo de mujeres portó durante aquella manifestación emblemática del 10 de mayo de 1979, en Ciudad de México, como se ve en las fotografías que la acompañan. La potencia de los objetos contenidos en esta pieza, que rinde memoria a las mujeres fallecidas en abortos clandestinos, da inicio al recorrido cronológico.

Los materiales que integran la muestra provienen de dos archivos. Uno de ellos, el de Ana Victoria Jiménez, se encuentra bajo resguardo en la Biblioteca Francisco Xavier Clavijero de la Universidad Iberoamericana y contiene unos cuatro mil documentos que la artista y activista mexicana reunió entre las décadas de los 70 y los 90. Otra parte de las piezas proviene del acervo del colectivo Producciones y Milagros, que abarca hasta este siglo. Aquí es posible ver los rostros de quienes hicieron historia: Alaíde Foppa, Elvira Trueba, Adelina Zendejas, entre otras militantes –como se les llamaba entonces–, reunidas con motivo de The International Dinner Party, que rindió un homenaje en vida a la luchadora feminista Lilia Lucido, también en 1979.

Las fotografías de las marchas de los 80 dan cuenta de la intensidad de los movimientos y colectivos en el país; un despliegue documental que en el segmento dedicado a los años 90 disminuye notablemente. Antivilo atribuye este impasse a múltiples factores, entre ellos la cooptación de ONG’s por parte del poder. Pero admite que la ilusión de las democracias que siguió al fin de la Guerra Fría pudo jugar un papel relevante, amén de que en México el eje de la conversación osciló entre la crisis político-económica y la irrupción del EZLN.

En el siglo XXI el movimiento vuelve a tomar consistencia, azuzado por expresiones como #MeToo, pero también por la creciente ola de violencia de género. En el apartado dedicado a estos años, la muestra destaca casos emblemáticos que han detonado importantes movilizaciones: el de la joven Yakiri Rubio, encarcelada por matar en defensa propia a su violador, así como el asesinato de las estudiantes Aidée Mendoza, alumna del CCH Oriente, y Lesvy Berlín, en Ciudad Universitaria (este último caso demoró casi un año para que un juez lo determinara como feminicidio).

La muestra estará hasta el 30 de abril en la Sala José Emilio Pacheco, Galería 3, 4 y Rejas Milla de Casa del Lago.

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