Cultura

Tiburón: el encuentro de dos viajeros en distintos tiempos y un mismo destino

CulturaUNAM Nota: María Eugenia Sevilla
El montaje sobre el misionero José María de Barahona se presenta hasta el 20 de febrero en el Teatro Juan Ruiz de Alarcón

José María de Barahona se embarcó hacia el Oeste alimentado por historias de aventura y de conquista, de una ciudad reluciente de oro y plata en los caminos del norte de la Nueva España. El periplo lo llevó –sin encontrar oro ni plata- a una árida playa que ante sus ojos extendió un misterio: una isla. No tan lejana. ¿Qué encontraría en ella?

El descubrimiento de aquel hombre, que pasó 10 años en esa tierra de malezas y saguaros y rodeada por el Golfo de California, se relata en Triunfos de la fe sobre estas tribus, las más bárbaras del norte, de 1645. Son los diarios del viajero que el sacerdote jesuita Andrés Pérez de Ribas recuperó en un libro que, de niño, el actor Lázaro Gabino Rodríguez escuchaba como historias fantásticas de labios de su abuela.

Esto es lo que Lázaro Gabino Rodríguez -no se sabe si el actor o el personaje de sí mismo que encarna en escena- afirma desde las tablas donde ha montado una pieza unipersonal. Aunque el término quizá no convenga para describir Tiburón –la obra que repone en el Teatro Juan Ruiz de Alarcón, con la compañía Lagartijas Tiradas al Sol-, porque en ella se despliegan las historias de dos personas –acaso tres, o muchas más-, en un juego de espejos: la de Barahona y la que –afirma el personaje desde el escenario- es la suya.

Al poner pie en la isla –la isla Tiburón, frente a las costas de Sonora-, Barahona supo que aquel viaje era un destino. Mientras las flechas de los tokariku lo amenazaban y aprisionaban, y conforme miraba estupefacto costumbres tan distintas, se determinó a llevarles la fe, la palabra de Dios. Aquella que brota del propio espíritu.

Desde una pantalla de video que pende sobre el escenario, Lázaro Gabino Rodríguez cuenta, con el libro que narra las andanzas de aquel fraile en las manos, cómo este encuentro de la infancia ejerció un extraño influjo. Décadas más tarde, aquel relato de diarios –posiblemente poblado de imaginaciones- le guiaría hacia un viaje personal en un momento de crisis: se determinó a seguir los pasos de Barahona en 2019; medio siglo después.

Frente a Tiburón, sobre las playas de Sonora, a Lázaro Gabino Rodríguez se le abría un misterio ante los ojos. ¿Qué habría en esa isla? ¿Qué encontraría en ella?

La isla es hoy una reserva natural. Y se sabe que los tokariku, que la habitan desde hace 600 años, no reciben visitas. La restricción no desalentó al personaje que iba en busca de… no sabía de qué. Así se lo confesó al Gran Brujo Piernas Largas Como Saguaros cuando, después de ser recibido, como Barahona, por una comitiva de guardianes, se le permitió quedarse por un tiempo.

Lo que sí sabía el viajero era que –al igual que Dante al inicio de la Comedia– había llegado a un punto a mitad del camino de la vida, en el que sólo había oscuridad.

¿Qué encontró? Cuando menos, un relato. Un relato que el actor despliega ante los ojos del público en múltiples planos, intercalados entre la escena viva y el registro proyectado en pantallas en las que el tiempo se desdibuja y se dibuja el hallazgo: el reencuentro con la emoción –ese paraíso perdido-, con la vitalidad que corre en un abrazo inesperado, en el encuentro con el ídolo de la infancia, o al liberar a un tiburón varado en la arena.

Con dramaturgia de Luisa Pardo, Tiburón es el relato de lo que Lázaro Gabino Rodríguez atestiguó entre los tokaritu, y la magia de otro mundo que lo trastocó, como también le sucedió a Fray José María de Barahona; el encuentro de dos viajeros en dos tiempos y un mismo lugar: aquel territorio aparentemente inhóspito, vedado a todo aquel que no tenga cifrado allí un misterioso destino. Un relato múltiple y a la vez unísono sobre la fe, el teatro, la identidad y la memoria.

Tiburón, montaje que forma parte del programa México 500, tendrá aún seis funciones en el Teatro Juan Ruiz de Alarcón del Centro Cultural Universitario: miércoles 16, jueves 17 y viernes 18 a las 20 horas, sábado 19 a las 7 pm y el domingo 20 a las 12:30 y 18 horas. El cupo está limitado a 160 personas. Más información en la página teatrounam.com.mx.

 

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