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Si te gustan los ajolotes, así puedes ayudarlos junto con la UNAM

Fabiola Méndez / Erik Hubbard / Dolores Rojas / Gab Vázquez

Los ajolotes son originarios de México, de los canales de Xochimilco, son una especie de salamandras que se desarrollan en el agua, pueden alcanzar hasta 30 centímetros de largo aunque su tamaño promedio es de 15 cm.

En la época prehispánica, el ajolote representaba a “xólotl”, el dios que escapó de la muerte y huyó de un sacrificio. Hoy, ese pequeño anfibio endémico de la cuenca de México posee la forma más avanzada de medicina regenerativa que se conoce.

Sin embargo, se encuentra en estado crítico: de los seis mil por kilómetro cuadrado que se calculaba había en los canales de Xochimilco en 1998, para 2014 se redujeron a sólo 36 por kilómetro cuadrado. “Hay un peligro muy fuerte de extinción del ajolote, lo vemos ahora en billetes de 50 pesos, en los juegos de Minecraft y en muchas peceras a nivel mundial, pero en realidad debería de estar aquí, en los canales de Xochimilco, que es su hábitat”, explicó Luis Zambrano González, investigador del Instituto de Biología (IB) de la UNAM.

De acuerdo con el ecólogo, esta situación ha sido provocada por la contaminación, el mal estado del agua, el turismo irresponsable y a especies de peces introducidas a los canales, como la carpa y la tilapia que depredan a este anfibio. Desde hace 20 años la UNAM, a través del Laboratorio de Restauración Ecológica, que se encuentra dentro del IB, trabaja para rescatar Xochimilco y con ello ayudar a la conservación de esta especie.

A través del proyecto Chinampa-Refugio, investigadores y estudiantes de la Universidad trabajan con los chinamperos de la zona de Cuemanco para rehabilitar su chinampa como refugio para los ajolotes y, al mismo tiempo, hacer productivo ese pedazo de tierra. “Elaboramos un filtro que funciona de retén para mantener la buena calidad del agua y además evita que entren las carpas y las tilapias; este refugio funciona muy bien para la sobrevivencia del ajolote, pero también para charales y acociles”, detalló Luis Zambrano.

Todos los días, desde 2018, recorren las 40 chinampas que están incluidas en el proyecto Chinampa-Refugio, para cuidar que la calidad del agua, nivel de oxígeno, pH y la cantidad de alimento sean óptimos para los ajolotes. También vigilan su actividad que, mayoritariamente, se da por las noches.

Otro grupo se encarga de tener las mismas medidas en la colonia de ajolotes que se crían en el laboratorio, los cuales serán reintroducidos para su reproducción natural en un hábitat sano, “la principal característica de esta especie es la regeneración de sus miembros y ciertos órganos, pero más allá de ser un animal utilizado como modelo de investigación, es muy importante el hecho de que podamos algún día reintroducirlo a su hábitat”, explicó Zyanya Deolarte, integrante del Laboratorio de Restauración Ecológica.

En el laboratorio, actualmente hay 180 ajolotes, entre exploradores (aquellos que ya irán a algún refugio) y juveniles, donde se vigila permanentemente el estado de su piel, salud, se mantiene la calidad del agua y la temperatura que tendrían en su estado natural, así como la alimentación para que no pierdan el instinto de caza a la hora de ser liberados.

Por ello, para lograr la meta de rescatar más espacios que puedan ser refugio para los ajolotes el Instituto de Biología de la UNAM lanzó la campaña “Adopta un axolote”, con la que se busca que más chinamperos se conviertan en un refugio para esta especie y rescatar su hábitat.

Hasta ahora se cuenta con la colaboración de cuarenta Chinampas, pero en palabras de Zambrano González hace falta mucho más, “cerca del ochenta o noventa por ciento de las chinampas están abandonadas en Xochimilco y necesitamos multiplicar esto por 100 aproximadamente para tener un xochimilco digno y una población de ajolotes que esté fuera de peligro de extinción”.

La campaña del Instituto busca promover la conservación de la especie con la recaudación de fondos para darle mantenimiento a las chinampas-refugio en Xochimilco a través de adoptar a la especie de manera virtual ya sea por un mes (600 pesos), seis meses (3600 pesos) o un año (7200 pesos); también, se puede apoyar al “tunear” su casa por 1000 pesos o sólo invitarle la cena por 200 pesos.

Hay varias opciones para apoyar esta causa, después de elegir la de preferencia, la UNAM envía un kit digital que incluye un certificado de adopción, postales e infografías sobre las chinampas-refugios de Xochimilco y los ajolotes.

Si se adopta uno de estos animalitos se puede elegir su sexo y hasta ponerle nombre. “Una especie no es una especie sin su hábitat, a todos nos gustan los ajolotes, nos caen bien, los hemos revalorizado muy bien, lo que nos ha costado trabajo es revalorizar su casa y ésta es Xochimilco”, finalizó Luis Zambrano.

Si te interesa adoptar y contribuir a salvar a la especie mexicana, puedes hacerlo directamente en la página de Restauración Ecológica del Instituto de Biología de la UNAM o en la Tienda en línea UNAM (https://www.restauracionecologica.org/).

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