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Se agudiza la tensión en Venezuela

Enrique Flores Oropeza

Los días álgidos en la escalada de tensión por el conflicto de poderes que vive Venezuela tienen ya una fecha próxima: viernes 22 y sábado 23 de febrero.

El viernes, en el Puente Internacional Las Tienditas -que conecta a Táchira, Venezuela, con Norte de Santander, Colombia, y que se ha convertido en el símbolo del bloqueo fronterizo impuesto por Nicolás Maduro para impedir el ingreso de la ayuda humanitaria, proveniente principalmente de Estados Unidos- será el  escenario de un megaconcierto musical en el que participarán Juanes, Carlos Vives, Ricardo Montaner, Luis Fonsi, Fonseca, Miguel Bosé y Peter Gabriel, entre otros solistas, y al que se prevé que tenga una afluencia de 300 mil personas, una cifra verdaderamente exagerada, pero congruente con la imagen de apoyo masivo que se quiere atribuir al autoproclamado presidente interino Juan Guaidó. Al siguiente día, y este puede ser el día de más tensión, la oposición venezolana tiene previsto el ingreso, a través de los pasos binacionales, de más de 60 toneladas de contribuciones aportadas por países extranjeros.

A casi un mes de cumplirse la autoproclamación de Juan Guaidó, la tensión había escalado con el reconocimiento inmediato que le dio el gobierno estadunidense, y el posterior de algunos países de Europa y de América Latina. En consecuencia, países agrupados en organismos internacionales, como el Grupo de Lima y el Grupo Internacional de Contacto por Venezuela se reunieron para buscar una alternativa de solución que no derive en la intervención militar estadunidense, que a decir de John Bolton, asesor de Seguridad Nacional, de la Casa Blanca, está contemplada como una posibilidad para supuestamente devolver la democracia a Venezuela. En el interior del país sólo se realizó una marcha masiva de opositores y, desde entonces, se había entrado en un impasse, que se romperá este fin de semana con el concierto musical y con la pretensión de ingresar la ayuda humanitaria al territorio venezolano.

Pero, una vez que los opositores definieron su estrategia a seguir, Nicolás Maduro busca contrarrestar este festival musical, con otro festival de la misma índole, éste con músicos locales, y si el de los opositores se realizará en la frontera del lado colombiano, el del gobierno en funciones lo hará del lado venezolano, en el Puente Internacional Simón Bolívar, por el que pasa el 80 por ciento del flujo comercial entre este país y su vecino Colombia.

Para tensar más el ambiente, el presidente Donald Trump advirtió a los militares venezolanos, que por ahora apoyan a Nicolás Maduro, que “tienen una opción clara: trabajar hacia la democracia para su futuro y el futuro de sus familias, o perder todo lo que tienen”. El mandatario aseguró que Estados Unidos “sabe dónde tienen escondido el dinero en todo el mundo; los militares (venezolanos) y sus familias”, por lo que éstos “deberían escuchar al presidente (Juan) Guaidó y permitir que entre la ayuda humanitaria en Venezuela“.

Así pues, están dadas las condiciones para que este fin de semana pase algo grave en Venezuela, o bien, pudiera ser que quepa la cordura en Maduro y Guaidó, y las fuerzas que los respaldan, para crear las condiciones mínimas para un diálogo constructivo que dístienda la situación.

Cabría también esperar una actitud sensata de parte de quienes pretenden participar en los conciertos musicales para que puedan distinguir entre servir de portavoces de la inconformidad social venezolana o prestarse a intereses ajenos a los que no les importa el bienestar de los venezolanos sino recuperar un área económica estratégica que desde hace dos décadas habían ido perdiendo, o a los que quieren mantenerse en el poder, a costa de lo que sea.

 

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