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¿Qué hace tu cerebro mientras duermes?

Michel Olguín Lacunza

El cerebro es un órgano activo las 24 horas del día, se encuentra atento para realizar las tareas necesarias y mantener una comunicación constante con el medio ambiente, mientras que durante la noche, cuando dormimos, continúa su trabajo para mantenerse en buenas condiciones.

Al respecto, Fructuoso Ayala, jefe de laboratorio de Neurociencias, de la Facultad de Psicología de la UNAM explicó que el cerebro no sólo descansa cuando dormimos sino que recupera la energía que consumió durante el día con las diferentes actividades. De hecho, “el sueño es un proceso vital tan importante como alimentarse”.

A continuación, el experto en el tema describe para UNAM Global algunas de las funciones que el cerebro realiza mientras dormimos:

1.- Repara terminaciones sinápticas que nos comunican con el medio ambiente: Cuando una persona está despierta se comunica con el medio ambiente a través de las vías sensoriales, donde participan cadenas de neuronas que liberan sustancias químicas llamadas neurotransmisores que facilitan esta actividad. Cuando el cerebro duerme bloquea la entrada a estas señales para descansar.

Si la persona estuviera en vigilia constantemente, esos neurotransmisores se agotarían y cesaría la comunicación. Por esta razón, el cerebro se aísla cuando duerme y comienza a trabajar en otras actividades. En este caso, restaura esos neurotransmisores liberados en las terminales sinápticas durante el día anterior, para restablecer la comunicación cuando despierte.

2.- Consolida la memoria: Cuando estamos despiertos las vías sensoriales conducen la información captada por diferentes receptores hacia el cerebro donde es procesada para aprender. Durante el sueño el cerebro consolida esos datos que aprendió en el día y quedan almacenados en la memoria.

¿Cómo se procesa? El cerebro asimila toda la información durante el día pero es transitoria y necesita un espacio para almacenarla. Cuando dormimos, esos datos aprendidos son conducidos de un lugar a otro y así se almacenan en circuitos nerviosos dentro del cerebro y luego en forma de sustancias químicas.

La información que entra al cerebro favorece la“plasticidad cerebral”, facilitando el establecimiento de conexiones nuevas que es la base del aprendizaje.

De la información que recibimos mientras estamos despiertos, el cerebro realiza una selección y durante el sueño por medio de una especie de poda sináptica”, elimina un exceso de conexiones sinápticas que se desarrollaron durante la vigilia.

De esta manera, se selecciona la información que es adecuada para el buen funcionamiento cerebral. Así por ejemplo, las áreas frontales y prefrontales están relacionadas con los procesos de planeación, y mantienen un nivel funcional adecuado.

“No es que adivine el futuro, sino que establece las bases para realizar las tareas más allá del presente. Por ejemplo, lo que harán en el transcurso día”.

Dentro de este contexto, es importante resaltar que cuando los jóvenes se desvelan la noche anterior estudiando para un examen, su eficiencia de aprendizaje es muy baja debido a que no durmieron. Al otro día, aplican algunos conocimientos que lograron captar durante la noche, pero esa información no se consolida porque no durmieron y la olvidan fácilmente.

A decir de. investigador, es mejor que los jóvenes estudien sistemáticamente durante el día y duerman lo mejor posible la noche anterior al examen. Así retendrán mejor lo aprendido.

3.- Elimina moléculas nocivas que dañan al cerebro: Cuando estamos despiertos, como producto de su funcionamiento, el cerebro libera moléculas que al acumularse pudieran resultar nocivas, por lo que deben eliminarse cuando dormimos.

Durante el sueño el sistema glinfático encargado de la eliminación de desechos, facilita la eliminación de metabolitos del sistema nervioso central que pudieran entorpecer el buen funcionamiento cerebral.

“El cerebro debe eliminar productos del metabolismo que pudieran ser tóxicos y dar origen a enfermedades mentales”. De hecho, los padecimientos de tipo mental se incrementan cuando no se duerme adecuadamente, y se ha planteado que el Alzheimer podría estar ligado a este tipo de problema.

4.- Soñar: Actualmente, se han desarrollado varias pruebas intentando identificar la función de los sueños. De hecho, a través de técnicas de resonancia magnética funcional se ha podido detectar la activación de diferentes áreas cerebrales mientras se sueña.

En la antigüedad, hace muchos siglos, se le atribuían al sueño funciones divinas o mágicas inclusive se consideraba como un medio para comunicarse con los difuntos.

Hasta el momento la tecnología no ha podido decifrar el contenido de los sueños, pero si ha logrado identificar áreas cerebrales con sus neurotransmisores respectivos que participan en la regulación de la alternancia vigilia-sueño.

Finalmente hay que resaltar que el sueño no es un proceso continuo, sino que se presenta en una serie de ciclos, cada uno de aproximadamente 90 minutos de duración, integrado de varias etapas que se repiten en el transcurso de la noche. Termina un ciclo y comienza otro. En total se presentan entre dos y cinco ciclos cada noche.

Cada ciclo se inicia en la etapa de sueño lento o NoMOR que progresivamente se vuelve más profundo y continua con la etapa de sueño MOR (Movimientos Oculares Rápidos) durante la cual se presenta mayor parte de las ensoñaciones.

“Habrá que esperar el avance de la ciencia y la tecnología para llegar a comprender el papel funcional de las ensoñaciones. Parece ciencia ficción pero podría ser realidad. Hay que tener paciencia”, concluyó.

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