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¿Qué es la afasia, la enfermedad que llevó a Bruce Willis a retirarse?

Rafael Paz / Diana Rojas

El actor Bruce Willis anunció su retiro de los escenarios hace unas semanas.  La decisión, de acuerdo con un comunicado, fue provocada por la afasia que el intérprete sufre desde hace unos años atrás que le impide desempeñarse de manera adecuada en los sets de filmación.

La afasia es “un trastorno del lenguaje. Cuando éste ya ha sido adquirido, por lo regular se pasa en adultos y se debe a alteraciones en el cerebro como infartos cerebrales, hemorragias, tumores o alguna otra patología que altere los circuitos del cerebro. Es supercomún verlo en pacientes que tienen un infarto cerebral”, comentó Annel Gómez Coello, académica de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Medicina.

La especialista añadió que aquellos pacientes con afasia tienen dificultades para seguir instrucciones y reconocer palabras o repetirlas, asimismo su lenguaje no es fluido, por lo cual tienen complicaciones para estructurar oraciones –“su lenguaje es telegráfico, espaciado, es palabra por palabra”–.

“Hay muchos tipos de afasia, algunas que se presentan con menor frecuencia presentan, por ejemplo, dificultad para nombrar a los objetos por su nombre. Es decir, les enseñamos unos lentes y no nos pueden decir que se llaman lentes o dicen es algo que se usa para ver, pero no pueden decir lentes, no pueden acceder a su diccionario”, refirió Gómez Coello y añadió:

“(Para su tratamiento) primero tenemos que saber qué tipo de afasia es, porque hay muchos tipos y depende de la clasificación para definir el tratamiento. Hay afasias que les va muy bien con la terapia, logran recuperar casi en la totalidad el lenguaje, pero depende de qué tan cercano se inicie el proceso a cuando sucedió el evento”.

Asimismo, la investigadora señaló que es necesario distinguir la afasia de otras enfermedades relacionadas con la pérdida de la memoria, ya que los pacientes no olvidan sucesos sino que son incapaces de nombrarlos.

“Es como si perdiéramos el diccionario de nuestra cabeza, no podemos acceder a él. Por ejemplo, los trastornos de memoria por lo regular están ligados a los sucesos en nuestra vida, ya sea memoria inmediata o la remota. Esa es la diferencia”, recalcó.

Diferente a la disfasia

A pesar que comparten raíces gramaticales, es indispensable separar a la afasia de la disfasia, dado que la segunda “es un término que se usa desde más o menos como los 50 y los 60, y causa mucha controversia entre los psicólogos y los médicos foniatras –que nos dedicamos a la comunicación–, en esencia es un es una alteración en la estructuración del lenguaje”.

“Los niños tienen dificultad para estructurar un lenguaje, no pueden decir oraciones o frases cortas, incluso no pueden conectar las palabras. En general, se les dificulta expresarse y esto genera un gran conflicto con el entorno, porque son niños. En la escuela no les va nada bien y, a pesar de que los metamos a terapia, a veces no se logra el avance que queremos”, comentó Gómez Coello.

La académica de la Facultad de Medicina agregó que para diagnosticar la disfasia es necesario hacer un diagnóstico de exclusión, esto significa que otros padecimientos deben ser descartados a lo largo del tiempo antes de llegar a este trastorno.

“La gente debe saber que estos padecimientos, si bien no tienen cura, sí tienen tratamiento. Deben ser valorados por un especialista, quien va a hacer las pruebas especializadas y va a referir a los pacientes a terapias, dependiendo de lo que de lo que encontremos”.

Subrayó que cualquier problema de lenguaje después de los 3 años debe ser atendido por un especialista: “los papás a veces van con los pediatras y les dicen que los niños están muy consentidos. Ante cualquier sospecha, les sugiero que acudan a cualquier unidad del DIF, de Pilares, que también ayudan terapia, o a los hospitales infantiles, como el Instituto Nacional de Rehabilitación, que es el servicio de terapia más grande del país”.

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