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“Nunca se queden con el yo no puedo, el límite de nuestros logros lo ponemos nosotras mismas”

Michel Olguín Lacunza
La astronomía le apasiona a la investigadora Ángeles Pérez Villegas porque se imagina que “somos un pequeño granito de arena entre un mar de estrellas”

 

“Por ser mujer siempre he tenido que esforzarme tres veces más para demostrar que soy igual de capaz que un hombre, porque si eres mujer tienes que hacer más. Evidentemente el sexo no tiene nada que ver con las capacidades”, señaló Ángeles Pérez Villegas, investigadora del Instituto de Astronomía de la UNAM en la sede de Ensenada.

 En el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia invitó a todas las pequeñas que así lo deseen a dedicarse a esta área. “Nunca se queden con el yo no puedo, el límite de nuestros logros lo ponemos nosotras mismas”.

 Aunque sea difícil y vayan contra la sociedad o la misma familia no se dejen vencer. “La satisfacción que se tiene a la vuelta de los años es invaluable, trae muchas recompensas y una es inmensamente feliz”.

El camino no fue fácil

Desde muy pequeña le ha apasionado la astronomía, cada vez que miraba el cielo se quedaba embelesada. De esa época recuerda a los tres reyes magos, que hoy sabe son el cinturón de Orión.

 En el camino se decidió por estudiar una ingeniería en sistemas computacionales en el Instituto Politécnico Nacional, pero después entendió que la astronomía seguía siendo su pasión.

 Su curiosidad por las estrellas la cambió de rumbo y se encaminó por una maestría en Astronomía en la UNAM. Después siguió con el doctorado.

 Durante su estancia como estudiante de ingeniería las mujeres eran minoría. A veces los hombres hacían chistes machistas e incluso tuvo que modificar su forma de vestir, no usar falda para no recibir comentarios de mal gusto. Con el tiempo aprendió a ignorarlos.

 Para el doctorado llegó un punto en que las personas le preguntaban: ¿ya estás casada? Y cuando les decía que no, lo que seguía era: ¿y cuándo vas a iniciar una vida?

 Quedó impresionada con esos comentarios porque en la sociedad “empezar una vida para una mujer” significa casarse y tener hijos, nunca se piensa en desarrollarse profesionalmente y esto último también es una elección de vida.

 Un día, trabajando con un grupo de investigadores, dio su opinión sobre cómo detectar un problema y la ignoraron. Después explicó sus ideas a sus amigos y les pareció que su planteamiento tenía mucho sentido.

 Posteriormente en el equipo de trabajo alguien más comentó lo mismo que ella y a todos les pareció una idea genial. Ella sintió que quizás no la escucharon por ser mujer o no se explicó muy bien.

 Al respecto, cree que una chica siempre debe luchar para ser escuchada, porque hay quienes piensan que lo dicho por una mujer no tiene sentido, pero si lo comenta un hombre entonces es completamente distinto.

 Su pasión por la ciencia

 La astronomía le apasiona porque se imagina que “somos un pequeño granito de arena entre un mar de estrellas, que al mismo tiempo están dentro de un enorme cúmulo de galaxias y nosotros somos algo tan pequeñito que preguntarnos cómo llegamos aquí es impresionante”.

 Su entusiasmo la llevó a especializarse en la dinámica galáctica, es decir, cómo se mueven las estrellas dentro de una galaxia.

 Si las niñas tienen interés por la ciencia, la investigadora universitaria les recomienda que sigan sus sueños.  

 

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