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No se puede pensar el futuro sin arte: es una manera de politizar

Omar Páramo / Francisco Medina

 

Con tanto líder al estilo Trump o Bolsonaro que ha hecho de las contraculturas patrimonio de la extrema derecha (o al menos eso afirman ciertos intelectuales), ¿se puede hablar aún de contracultura o hay que enterrar esa palabra y dejarla atrás?, pregunta Francisco Carballo, director del Centro de Estudios Poscoloniales de la London University y uno de los curadores de El mundo hoyun ciclo de charlas donde artistas y pensadores analizan éste y otros temas.

“Acabamos de presenciar la toma del Capitolio y ya estamos viendo motines en Holanda por parte de conservadores. Antes, apropiarse de las calles parecía cosa de izquierdas (como en el 68 con la Primavera de París, o en el 2011 con el Occupy Wall Street o Los Indignados de Madrid), pero dicha estrategia es ahora de gente de derechas y algo clave en su manera de entender la política”, agrega.

A decir del académico, si bien es cierto que el planeta no es el mismo tras la crisis del coronavirus, la contingencia sanitaria no explica del todo la situación actual, pues ya había muchos movimientos empujando retenes a fin de transformar la realidad, y justo eso es lo que se abordará en el ciclo de charlas Arte, política y contracultura. El mundo hoy, organizado por el Museo del Chopo, la Universidad de Londres, el Instituto de Geografía de la UNAM y Cultura en Directo.

Cuando pensar es un acto transgresor

No iniciamos el fuego/, pero ha estado ardiendo desde que el planeta gira”, cantaba Billy Joel en 1989 tras reflexionar sobre los acelerados cambios sociales que veía a su alrededor; “no lo empezamos, pero con él lidiamos”, remataba. Carballo también considera a nuestro entorno como una conflagración que transforma el paisaje y con la que debemos lidiar, algo que en su opinión sólo es posible mediante el diálogo y el análisis, actividades no practicadas como se debería.

El filósofo alemán Peter Sloterdijk ya lo advertía: “La vida actual no invita a pensar”, en referencia a lo proclive que somos a quedarnos en las capas más superficiales de la existencia y a lo reacios que somos a ir a profundidad y dar un paso atrás para observar el escenario en que nos desenvolvemos, con todo y sus tramoyas.

Por ello, Carballo sostiene que reflexionar es un acto transgresor que nos ayuda a detectar las piezas que conforman ese rompecabezas al que llamamos realidad. “Por ejemplo, no podemos hacernos una imagen fiel de la actualidad si no consideramos al feminismo, y aquí no hablo de ése con aires corporativos que sólo persigue cuotas de género y pugna porque todo siga igual, sino del comprometido, de aquel que pretende repensar al mundo y desmantelar al patriarcado, lo cual implica cuestionar al capitalismo. De eso van algunas charlas”.

Como alguien que dejó México hace mucho para vivir en el Reino Unido, Francisco Carballo ha sido espectador de primera fila de lo que él llama “desoccidentalización” o “aprender a pensar a pensar el mundo más allá de Europa”, un fenómeno que le ha interesado tanto que hoy dirige el Centro de Estudios Poscoloniales de la London University, donde impulsa varias investigaciones sobre el tema.

“En América, Europa y Asia hay un gran debate sobre los legados coloniales y las formas de explotación vigentes surgidas de ahí, por ello nos pareció importante incluir a activistas indígenas y afros latinoamericanos que están creando un pensamiento político nuevo no emanado de las universidades, sino de las calles, comunidades y de las tradiciones que han resistido a 500 años de colonización”.

¿Cuál es el papel del arte en el mundo?

Decía Gabriel Celaya que en el poema debe haber barro ya que la poesía no es un fin en sí misma, sino un instrumento para transformar el mundo, ¿y qué más se esperaría del autor de la frase: la poesía es un arma cargada de futuro? En esta línea de pensamiento, Carballo asegura que no se puede pensar el futuro sin arte, ya que hoy éste, más allá de una expresión estética, es una manera de politizar.

“El activismo contemporáneo tiene una dimensión artística y política imposible de evadir, lo cual nos lleva a preguntarnos, ¿qué legitima el arte y cuál es el poder social y de los artistas? Siempre que abordamos estos temas llegamos al mismo planteamiento: el artista ya no se siente cómodo exponiendo en las paredes blancas de un museo; ahora busca participar en la vida social y política, y ello nos obliga a imaginar cómo es un arte de ir más allá de los objetos”.

Por ello, el académico asevera que es tiempo de que los museos se replanteen su función y pongan bajo la lupa su papel institucional, por ello celebra que el Chopo tenga la apertura suficiente como para abrirle puertas a debates que cuestionan su rol tradicional, pues esa disposición a autoexaminarse es indispensable para un buen diálogo.

“La pandemia hace inevitable preguntar dónde estamos y a dónde queremos ir, de ahí el interés de escuchar voces de diversas disciplinas, hemisferios y generaciones. Abrirnos a ellas nos permitirá no sólo discutir el presente, sino imaginar futuros distintos”.

Las sesiones de Arte, política y contracultura. El mundo hoy, se transmitirán en vivo todos los martes y jueves a las 12 del día, desde el 6 de abril hasta el 18 de mayo, por el FacebookLive y la página de YouTube del Museo Universitario del Chopo, así como en la página de YouTube de Cultura en Directo, y además permanecerán ahí para quien no esté en posibilidad de seguirlas en tiempo real.

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