Academia Cultura

Neurofisiología del silbido

Fernando Guzmán Aguilar / Emiliano Sánchez

 

  • Silbar puede ser una forma de comunicación rica, precisa e incluso con tintes emocionales.
  • Como con la palabra, con el silbido se pueden decir “cosas bonitas o no tanto”. Todo depende de quién te silbe.
  • Hay quien habla silbando, como algunos habitantes de las Islas Canarias

Se cree que silbar es tan ancestral como el lenguaje. Es una forma de comunicar rica y precisa, que culturalmente se ha asociado al piropo o al repudio a un personaje, o a un insulto, o simplemente para avisar: “ya llegué”.

Versar sobre chiflar parecerá chiflado, pero es algo que compartimos con las aves cantoras e incluso con los murciélagos.

Silbar es más que el ¡fuiiiii fiuuuuuuuuu! o el tatatantata-ta-tan, pues hay quien habla a silbidos o crea música al chiflar.

Para la doctora Alicia Castillo, experta en neuroanatomía de la UNAM, se puede aprender a silbar porque el silbar está regulado por los mismos genes asociados al aprendizaje del lenguaje, aunque no todos silben como un ruiseñor.

Genéticamente nos parecemos a las aves cantoras. Tenemos más de 50 genes en común. Uno de ellos es el FoxP2, involucrado con el lenguaje y con otros genes, que cuando fallan, se asocian a problemas de lenguaje, como incapacidad para hablar o “no hablar bien”. El gen FoxP2, aclara la académica de la Facultad de Medicina, no lo tienen las aves no cantoras.

Silbar puede ser una variante del lenguaje, es una forma para comunicarse. Ciertas aves y humanos tienen la capacidad de usar su sistema sonoro para cantar y silbar. En los pájaros cantores es su único lenguaje.

Entre humanos y aves cantoras hay un eslabón: los murciélagos. No sólo los jóvenes aprenden de los mayores sonidos para comunicarse, sino para ubicarse en el espacio. Sus emisiones sonoras son como idiomas, ya que varían sus frecuencias dependiendo de la región donde habitan.

Hablar a silbidos

El acto de silbar es una comunicación “rica, precisa e incluso con tintes emocionales” que ayuda a la integración de la comunidad, tanto de pájaros como de seres humanos.

Por imitación, apunta la profesora de neuroanatomía, el bebé humano aprende primero a balbucear. Sucede lo mismo con las crías de aves cantoras.

Hay también comunidades humanas que hablan mediante silbidos. Por ejemplo, el silbo gomero es practicado por algunos habitantes de las islas Canarias, España, para comunicarse a través de barrancos.

El silbo transforma los sonidos vocalizados de cualquier lenguaje natural humano en silbidos tonales reconocibles a distancia. En la actualidad reproduce el castellano hablado en la isla de La Gomera.Neurofisiología del silbido

Vocales y silbidos

En el cerebro de quien silba o se comunica a través de silbidos, se activan partes totalmente asociadas al lenguaje, principalmente los lóbulos temporales y parietales. Es decir, el cerebro procesa los silbidos como si fuera una forma de hablar.

— ¿En qué se parecen los silbidos con las palabras?

Los silbidos se componen de dos vocales, o sea, hay dos sonidos que equivalen a nuestras vocales y cuatro que equivalen a nuestras consonantes.

Con estas dos vocales y cuatro consonantes se genera todo un lenguaje. El silbido tiene variaciones que se pueden alargar, hacer intermitentes y con diferentes frecuencias.

Lengua y silbido

Silbar activa también muchas partes de la corteza cerebral asociadas  con el movimiento: partes motoras promotoras y motoras complementarias, así como partes asociadas a la audición (lóbulo temporal superior y lóbulos frontales).

A nivel motor, silbar involucra también muchos y diferentes músculos. Uno de ellos es la lengua. Hay personas —dice Castillo— que tienen una mayor capacidad para modular su voz o los sonidos que emiten silbando. Esto está asociado con el uso fino de los músculos de su lengua y de todo el sistema de laringe, así como el sistema de retroalimentación (o la capacidad de escucharse), para ajustar o no el tono y poder hacer las variaciones necesarias para que se escuche como ellos  buscan que se escuche.Neurofisiología del silbido

Silbido emocional

Genes como el FoxP2 tienen que ver con el funcionamiento de los núcleos de la base (estructuras subcorticales ubicadas abajo de la corteza) y están implicadas en el movimiento en tres vertientes:

  1. El aprendizaje de nuevos movimientos.
  2. La emisión o la ejecución de movimientos.
  3. La puesta del matiz afectivo a los movimientos que estamos haciendo.

Por eso se pueden percibir emociones en los silbidos. El hemisferio izquierdo, principalmente, es el que va descifrando “esta palabra me quiere decir esto”. Con el hemisferio derecho, “vamos percibiendo el tono, la frecuencia y la intencionalidad que va a ir aderezando a estos sonidos”.

El placer de silbar

Silbar a veces causa placer y otras no. El silbido per se no tiene esa recompensa. Pero un silbido ancla (asociado a cierta persona o mensaje) o un silbido musical, profesional, activan completamente el sistema de recompensa, porque si algo le gusta a éste es la música. El silbido artístico causa satisfacción.Neurofisiología del silbido

 Silbar para rehabilitar

Sobre la utilidad médica del silbido, la doctora Alicia Castillo dice que “ha habido iniciativas” para ayudar con el acto de silbar en la rehabilitación  de pacientes que sufrieron un evento cerebral vascular y quedaron  con algún problema de lenguaje o lesión motora. “Se ha visto que el silbido les ayuda para recuperar la habilidad del habla”.

El silbido es el mensaje

El silbido per se “no está diciendo nada”, pero puede tener una connotación. Si lo asociamos a un significado específico (avisar, por ejemplo: ya llegué o ya me voy)  y dependiendo de quién lo emita, nos va a impactar de diferente manera. Con la palabra, como con el silbido, se “pueden decir cosas lindas y cosas no tan lindas”.

También te podría interesar:

¡Dame un silbidito!

¿A qué suenan las aves?

¡Fuiiiiit Fiuuuuuuuuu!

Deja tu comentario

Comentarios