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La conectividad ecológica, clave para los espacios verdes de la CDMX

Coordinación Universitaria para la Sustentabilidad (COUS UNAM)

 

Los espacios verdes amortiguan los impactos socioambientales del crecimiento urbano en  la Ciudad de México, además de contribuir a mejorar la calidad de vida de la población, generar ciudades más resilientes y avanzar hacia el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Este ha sido un tema de investigación en auge en los últimos 10 años, reconociéndose cada vez más la importancia de los beneficios ambientales, tanto en términos de servicios ecosistémicos como de conservación de la biodiversidad.

En este sentido, la conectividad ecológica es clave en los contextos urbanos, donde la fragmentación es aguda y los espacios naturales suelen estar muy aislados, explicó el Dr. David Prieto-Torres, académico de la FES Iztacala, al iniciar el primer seminario del proyecto “Identificación y priorización de áreas para incrementar la conectividad ecológica y social como detonadores de la sustentabilidad urbana en el sur de la Ciudad de México”, impulsado por la Coordinación Universitaria para la Sustentabilidad de la UNAM (COUS), bajo el auspicio del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) y la Red Internacional de Campus sustentables (ISCN).

El Dr. Prieto enfatizó que, aunque en la Ciudad de México hay estudios importantes para mejorar el manejo de los espacios verdes, persiste una fuerte necesidad de realizar estudios integrativos enfocados en la aplicación de sus resultados, para lo cual resulta fundamental definir de manera colectiva las líneas de acción, áreas y temas prioritarios de atención.

En respuesta a lo anterior, el proyecto plantea realizar un análisis de uso del suelo y cobertura vegetal en el área de estudio, una caracterización de la zona en temas de agua, biodiversidad, movilidad, espacio público y contexto sociodemográfico, así como la integración de esta información en un índice de priorización y factibilidad de atención de las áreas clave. También se considera la modelación de la conectividad potencial del paisaje urbano para algunas especies de fauna nativa y la intervención de un área como proyecto piloto, mejorando su manejo mediante la participación social en el diseño, manejo y monitoreo del área a intervenir; para ello se realizarán una serie de seminarios de contextualización de los temas clave y varios talleres participativos de identificación de objetivos y amenazas en los diferentes temas considerados.

En este primer seminario estuvo invitada la Dra. Claudia Ortiz Chao, de la Facultad de Arquitectura de la UNAM, quien presentó los resultados de un estudio de riesgos socioambientales de la ciudad, la cual es considerada como un sistema socioecológico dinámico y heterogéneo. Mencionó que la Ciudad de México, debido al proceso de secado de los lagos y posterior sellado del suelo, tiene una alta vulnerabilidad a inundaciones y sismos, además de la subsidencia del terreno debido a la extracción de agua del subsuelo y al peso de las construcciones. Sin embargo, el riesgo no es igual para todos los habitantes, ya que la densidad poblacional y el grado de marginación se agudizan en las periferias; a la par de las actividades de alto riesgo ambiental por contaminación en toda la ciudad.

Ante esta complejidad espacial, la Dra. Ortiz resaltó la necesidad de impulsar procesos de planeación urbana y territorial sistémica y articulada, integrando las perspectivas del urbanismo y el ordenamiento ecológico del territorio. Hizo referencia a su proyecto en el que integró 43 capas de datos en un sistema de información geográfica, analizadas bajo un modelo multicriterio de soporte a las decisiones, en el que un grupo de expertos discutieron y consensuaron el peso de cada criterio. De este modo generaron mapas de los servicios ecosistémicos, las amenazas y el grado de vulnerabilidad para la ciudad. Entre los aprendizajes más importantes de este trabajo se resalta la importancia de la interdisciplina, el carácter dinámico de la cuidad, así como el reto que representa la disponibilidad, vigencia y compatibilidad de información en temas claves para una planeación adecuada.

Por su parte, la Mtra. Irene Pisanty, de la Facultad de Ciencias, habló sobre la importancia del suelo de conservación de la ciudad, que reside primordialmente en los servicios ecosistémicos que provee. Hizo referencia al Estudio de Biodiversidad de la Ciudad de México, realizado por la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, en donde se presenta una regionalización de la ciudad por zonas ecológicas y se incluye un mapeo de los servicios ecosistémicos que cada una aporta. La biodiversidad se concentra en el suelo de conservación (del extremo sur de la ciudad), mientras que la flora y fauna lacustres, muy deterioradas, se presentan en relictos en Xochimilco y Tláhuac. El suministro de agua presenta una desigualdad lacerante, además de una dinámica anual de escasez alternada con exceso e inundaciones, mientras que el manejo de los ríos ha sido extremadamente deficiente. Las áreas verdes urbanas, por su parte, están muy dispersas y distribuidas de manera heterogénea, y aunque hay más de los 9 m2 mínimos por habitante, existen grandes zonas de la ciudad sin áreas verdes.

Para sumar a lo anterior, el Ing. Rafael Obregón, director del Sistema de Áreas Naturales Protegidas y Áreas de Valor Ambiental de la Secretaría de Medio Ambiente de la Ciudad de México (SEDEMA), presentó el modelo de política pública que se está impulsando en esta materia, en el que resulta fundamental la revalorización de los servicios ecosistémicos y la productividad primaria; dado que el valor económico del terreno es mucho mayor en suelo urbano que en suelo de conservación, se ha generado una urbanización de áreas que son importantes en términos ambientales, por lo que esta política busca promover actividades económicas rentables y sustentables que conjuguen los beneficios de conservación con la reducción de desigualdades.

Las prioridades son el mejoramiento de la conectividad ecológica, el manejo de microcuencas y recuperación de ríos, barrancas y cuerpos de agua; la generación de cadenas de valor para actividades productivas sustentables y el impulso del ecoturismo como una alternativa económica de bajo impacto en la Ciudad de México.

El representante de la SEDEMA planteó que aunque se piensa que con tecnología y dinero se pueden solucionar los problemas socioambientales, en realidad lo que se necesita es fortalecer la participación social y promover la revaloración del contacto con la naturaleza como base de una perspectiva alternativa de manejo de los espacios verdes urbanos.

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