Una vez que uno pasa por las aulas de la UNAM, nunca deja de ser universitario y eso es algo que les debe emocionar, afirmó la presidenta del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y egresada de la Facultad de Economía (FE), Graciela Márquez Colín, a los estudiantes de nuevo ingreso de esa entidad académica.
“Han emprendido un recorrido de vida y no van a dejar de ser universitarios, independientemente de los derroteros que tomen sus trayectorias profesionales. (…) Han dado inicio no solo a una licenciatura, sino a una de las etapas más importantes de su vida en términos académicos y profesionales”, resaltó ante las y los jóvenes de la generación 2026-2030, reunidos en el auditorio Alfonso Caso.
Allí, quien también ha sido profesora de esta casa de estudios, compartió tres reflexiones sobre las contribuciones que las y los economistas hacen cotidianamente al país.
“Explicar, informar y robustecer decisiones son algunas de las principales aportaciones que ustedes aprenderán a hacer a partir de ahora. La sociedad y el Estado las requerimos. Y por ello, es una gran noticia que todas y todos estén aquí”, dijo acompañada de la directora de la FE, Lorena Rodríguez León; y de la Defensora de los Derechos Universitarios, Igualdad y Atención a la Violencia de Género, Guadalupe Barrena Nájera.
“¿Por qué nos afecta la globalización? ¿Por qué cambian los precios?
¿Por qué hay más pobreza en unas comunidades que en otras? ¿Por qué hay más hombres con un empleo remunerado que mujeres? Son solo algunos ejemplos de las preguntas a las que les debemos encontrar una respuesta y explicarla”, expresó.
Otra segunda aportación, prosiguió, es medir y al hacerlo, generar datos e información útiles para la toma de decisiones.
“Se trata de responder preguntas, pero en lugar del porqué llevan el interrogante de cuánto. ¿Cuánto dinero vale todo lo que se produce en México? ¿Cuántas personas viven en pobreza? ¿Cuánto ingreso percibe un hogar promedio en México y cuánto gasta?¿Cuánto subieron o bajaron los precios respecto al año pasado? Para cada una de estas y muchas más preguntas hay datos que ayudan a responderlas”, indicó.
La presidenta del INEGI detalló que hay muchas y muchos economistas dedicados a buscar la manera de medir conceptos que pueden sonar muy abstractos como desarrollo humano, calidad de vida, salud financiera y hasta la felicidad. “Al medir y generar datos, sobre cada vez más temas y conceptos avanzamos en la búsqueda de evidencia robusta”.
Además, indicó que al generar y mejorar la información disponible para la sociedad, ayudan a que se tomen mejores decisiones.
Márquez Colín remarcó que quienes pasan por las aulas de la Facultad de Economía de la UNAM también se caracterizan por su conocimiento técnico, pero sobre todo, por su vocación social y la posibilidad de aplicar ambas para fortalecer las decisiones económicas del país y que pueden marcar la vida de millones de personas.
“Es necesario que estas decisiones estén bajo la influencia de personas con vocación social, con la intención de impulsar el desarrollo y el bienestar, pero también con el conocimiento suficiente para vislumbrar buenos cursos de acción, no solo buenas intenciones”, expresó.
La también exsecretaria de Economía llamó a las y los jóvenes de nuevo ingreso a aprovechar los libros y revistas a su alcance, que deliberen con sus pares, busquen respuestas a las interrogantes del siglo XXI y se comprometan a construir un mundo más incluyente, con más bienestar y sostenible para todas y todos.
“Porque sin importar si entre ustedes hay alguna persona con dotes de genialidad, esas convicciones los harán mejores economistas, pero sobre todo mejores ciudadanas y ciudadanos”, sostuvo.
La UNAM, institución generosa
Previamente, en entrevista, la egresada de la FE sugirió a los estudiantes aprovechar todo lo que la UNAM les ofrece dentro y fuera de las aulas. “Es una institución muy generosa en términos de la formación no solo académica sino también cultural, en la socialización, en sus espacios culturales, deportivos; en las experiencias para entender el mundo”.
Recordó haber pasado muchas horas en la Universidad Nacional y no necesariamente todas ligadas a sus estudios de Economía, pues estudió inglés, francés en el entonces Centro de Estudios de Lenguas Extranjeras, y acudió con frecuencia al Centro Cultural Universitario, a los partidos de los Pumas, a muchas manifestaciones en Las Islas o en la propia FE.
“La Universidad ofrece una visión muy rica, muy amplia, por la diversidad y libertad -no solo de cátedra- sino en el sentido más amplio del término del desarrollo del pensamiento”, dijo.
Compartió que un libro que leyó en esta casa de estudios y la marcó fue Pedro Páramo; y su rincón favorito es el espacio de las jacarandas, entre la Facultad de Economía y Derecho.
Recordó también que entre las y los docentes que dejaron huella en su vida están María Eugenia Romero Sotelo y Carlos Urzúa. Finalmente, la presidenta del INEGI destacó la gran variedad de becas que hay en la UNAM y consideró que la nueva, para dar apoyo de alimentación, llamada Ifigenia Martínez, es un merecido homenaje a una figura señera en la formación de las y los economistas en México y de quien inició el estudio de la desigualdad en el país y de la situación fiscal nacional, temas de gran vigencia.