Para conmemorar los 90 años de la Orquesta Filarmónica, el universitario abordó su relación con la agrupación y rememora algunos de los conciertos y temporadas más memorables
Como dice José Julio Díaz Infante (JJDI), Director General de Música UNAM, 90 años de historia son “muchísimos”, por ello ha acompañado a la Orquesta Filarmónica de la Universidad Nacional Autónoma de México durante el 2026 para conmemorar su nonagésimo aniversario.
“Es un honor poder estar al frente de la Dirección General de Música en este momento en que la Orquesta cumple nueve décadas ininterrumpidas de actividad artística”, asegura el universitario que en entrevista abordó su relación con la agrupación, algunos de los momentos más importantes de la misma y la manera en que buscan cumplir con la misión de esta casa de estudios.
Haciendo un balance, ¿cómo describiría el paso de la Filarmónica desde 1936 hasta ahora?
JJDI: Ha pasado por muchas etapas y creo que también es importante que la orquesta se vaya renovando. Hay momentos en los que algunos miembros pueden quedarse mucho tiempo en la orquesta, a veces hasta 40 años, entonces le van pasando la estafeta a los nuevos miembros. De alguna forma hay una parte del ADN de la orquesta que siempre está presente y se va transmitiendo, se hereda de generación en generación y es muy interesante porque hay muchas cosas que hacen única a una orquesta, desde la manera en que se acomodan los atriles, la posición que tiene cada músico, las dinámicas que se generan naturalmente al interior.
¿Cuáles son sus momentos favoritos de la historia?
JJDI: 90 años de historia son muchísimos y muchísimos los hitos por los que ha atravesado la orquesta. Por ejemplo, el primer concierto de lo que se acabaría convirtiendo en la OFUNAM fue un 15 de marzo en un cine de la alcaldía Venustiano Carranza, que ya no existe. Ya ni siquiera podríamos encontrar el lugar de la primera presentación, aunque al día siguiente se presentó en el Anfiteatro Simón Bolívar de la entonces Escuela Nacional Preparatoria, ahora el Colegio de San Ildefonso.
Un hito muy importante fue el paso del maestro Eduardo Mata por la orquesta, uno de nuestros grandes directores nacionales que estuvo a cargo de OFUNAM y fue un gran impulsor de la creación de una sala de conciertos adecuada para una orquesta sinfónica que tuvo como resultado la Sala Nezahualcóyotl, un referente en América Latina y en acústica para presentación de orquestas sinfónicas.
¿Qué la distingue de otras orquestas?
JJDI: En principio es una orquesta universitaria, es una orquesta que funciona de acuerdo a los valores universitarios y a las metas universitarias. Una de las funciones sustantivas de la UNAM, es la difusión de la cultura y es una orquesta que en principio se debe a las comunidades universitarias. También es la Orquesta Filarmónica de la Universidad de la Nación, entonces es una orquesta que abre un espectro muy amplio a todo el público en Ciudad de México y a través de las transmisiones, a todo el país y a todo el mundo.

Una de sus características más peculiares es que es de las pocas que tiene la oportunidad de ensayar y presentarse en el mismo lugar. Todos sus ensayos se llevan a cabo en el escenario de la Sala Nezahualcóyotl, y los conciertos también. Es un lujo que no muchas orquestas tienen.
También es la única orquesta que transmite en vivo vía streaming sus conciertos (los de los sábados) y ya se quedan colgados en YouTube para que el público los pueda volver a disfrutar. Las transmisiones de los domingos de TV UNAM también son históricas, incluso esas emisiones preceden a la creación misma del canal, empezaron la televisión universitaria que posteriormente se convertiría en tribuna.
La programación se ha caracterizado siempre por abordar el gran repertorio sinfónico, buscar la presencia de grandes directores, directoras y solistas que se presentan con la orquesta. Últimamente hemos tenido grandes solistas internacionales, de la mano con el Patronato y la Sociedad de Amigos de la OFUNAM, que se caracteriza por emprender proyectos innovadores un poco fuera de la caja.
En ese sentido tenemos el concierto de jazz sinfónico mexicano que hicimos el año pasado y que luego se transformó en un álbum de Jazz Sinfónico Mexicano que ya está disponible en plataformas digitales. Apenas lo lanzamos hace un par de semanas.
Existen otros con lenguajes diversos como el de música tradicional mexicana, donde tuvimos en el escenario de la sala Neza a un trío huasteco, un quinteto jarocho interactuando con la orquesta. Mandamos a hacer arreglos especialmente para esa ocasión, para que la orquesta pudiera interactuar. Por otro lado, hemos emprendido una serie de proyectos multidisciplinarios en los que la orquesta convive con el teatro, el cine, la danza y se hacen algunas adecuaciones al escenario, porque éste está pensado para albergar exclusivamente una orquesta sinfónica; pero eso no nos ha impedido tener algunas ampliaciones que nos han permitido abrirlo a una vocación escénica.
¿Cómo suma miembros la Filarmónica?
JJDI: Como cualquier orquesta profesional, los músicos llegan a ella a través de una convocatoria pública y un proceso de audiciones, que son de alta demanda para músicos de alto rendimiento. Es decir, a veces las audiciones quedan desiertas porque no se trata de sumar a las filas de la OFUNAM a una persona que no está 100 % al nivel, aunque haya sido la mejor de ese set de audiciones. Necesitamos tener siempre a las y los mejores músicos para que formen parte de la Orquesta. Por otro lado tenemos a la Orquesta Juvenil Universitaria Eduardo Mata, que es un proyecto de becarios también de alto rendimiento. Es una orquesta preprofesional que también se nutre de músicos de todo el país a través de audiciones. He de decir que muchos de estos becarios, antes de terminar su periodo terminan ganando audiciones en muchas de las orquestas de la nación y varios de ellos en la UNAM. De alguna forma, naturalmente, se da ese paso de la Orquesta Juvenil preprofesional y luego, a través de un proceso de audición, compitiendo con todos los demás músicos, acaban siendo músicos de OFUNAM.
¿Cuántos integrantes tiene? ¿Hay un número estándar?
JJDI: Hay un total de 105 plazas, no todas están ocupadas todo el tiempo. A veces alguien se jubila, fallece o se retira por alguna razón y hay que esperar los nuevos procesos de audiciones para completar la orquesta. Ese es un estándar general de las agrupaciones de gran formato y no en todos los programas se presentan todos, depende mucho del repertorio. En ocasiones tenemos la participación de músicos invitados para programas muy específicos. Entonces, es muy variable, depende del programa que se presente cada semana. Hay obras que requieren más músicos porque tienen orquestaciones muy nutridas, incluso se necesitan músicos invitados para completar. Y hay piezas que son, por ejemplo, las obras de repertorio clásico, que requieren algo más pequeño. En la primera mitad podríamos tener alguna obra clásica con 60 miembros de la orquesta en el escenario y, para la segunda mitad, como una gran sinfonía romántica, hay 90 o más músicos en el escenario. Hay piezas que incluso implican que algunos de los músicos estén en la parte del coro o atrás en las butacas, tocando algunos metales. Estos elementos le dan una riqueza muy interesante a lo que está haciendo la orquesta, de repente escuchas unas trompetas por acá o unos trombones y porque así lo pide la obra.
¿Recuerda algún concierto sobresaliente que lo haya marcado?
JJDI: Hay muchos. Incluso antes de estar al frente de la Dirección de Música, buscaba venir con regularidad y, muy peculiarmente, tuve la oportunidad de colaborar con la OFUNAM cuando yo estaba en la Coordinación Nacional de Música y Ópera en Bellas Artes y me tocó dirigir el Foro Internacional de Música Nueva. Entonces, hacíamos muchas colaboraciones interinstitucionales, las cuales seguimos haciendo, ahora desde acá.
Hay muchos, muchos, muchos conciertos memorables. Recuerdo el de clausura de la segunda temporada del año pasado. Hicimos toda una temática a lo largo del año que tenía que ver con música y medio ambiente. La primera temporada se centró en el agua, la segunda en reciclaje y la tercera en naturaleza. En la que tenía que ver con reciclaje, realizamos el proyecto del Jazz Sinfónico Mexicano, ya que el jazz de entrada es una música que recicla mucho los temas, tiene una naturaleza de compartir, de improvisar y es una forma de reciclar. Luego tuvimos una obra que se llama Concierto Basura, en la que la orquesta utiliza instrumentos, tal cual, reciclados de basura. Lo interpretó el trío mexicano Barra Libre.
Tuvimos la proyección de la película Redes con la orquesta de Silvestre Revueltas en vivo. Fue una temporada muy activa en cuanto a todo lo que significa la UNAM y esta visión que estamos buscando ahora a partir de su 90 aniversario.
¿Qué mensaje le daría a la comunidad que ha acompañado a la OFUNAM durante estos 90 años?JJDI: Es muy satisfactorio ver que la OFUNAM tiene su público arraigado. Desde hace muchos años me ha tocado ver gente y convivir con personas del público que estuvieron en la inauguración de la Sala Neza hace 50 años y siguen viniendo religiosamente semana con semana y buscándola. Por ejemplo, ahora que la sala está en un proceso de rehabilitación, hubo una gira universitaria que fue muy interesante. Es muy enriquecedora esa comunicación con el público y que sepan que siempre están las puertas abiertas para recibir todas sus opiniones, toda su retroalimentación.