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DESCUBREN LIBRO DE MÁS DE 300 AÑOS QUE ESCRIBIÓ EL ‘CAZADOR DE MICROBIOS’

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  • Se trata de un ejemplar impreso en 1722, Arcana naturae detecta, del investigador neerlandés Antoni van Leeuwenhoek, a quien se le considera el padre de la microscopía

Un ejemplar impreso en 1722 de Arcana naturae detecta (Los secretos de la naturaleza al descubierto), obra en latín del neerlandés Antoni van Leeuwenhoek (1632-1723), fue descubierto en el Fondo Reservado de la Biblioteca Nacional de México (BNM) por un grupo de investigadores bajo el liderazgo de Parsifal Fidelio Islas Morales, coordinador general de la Cátedra UNESCO de Diplomacia y Patrimonio de la Ciencia en la UNAM y profesor de la Facultad de Ciencias de esta casa de estudios.

“Leeuwenhoek es considerado el padre de la microbiología. Aunque era autodidacto, gracias a su pericia y a su gran talento logró formar parte de los círculos académicos, intelectuales y filosóficos europeos de los siglos XVII y principios del XVIII. Ahora bien, más allá de eso, podríamos afirmar que fue la primera persona en la historia de la humanidad en ver células, microbios, espermatozoides…, con los microscopios que él mismo construyó y que fueron los más poderosos de su tiempo”, informó Islas Morales.

La primera edición de Arcana naturae detecta se publicó en 1695 en la ciudad de Delft (Delphis Batavorum), en los Países Bajos. En opinión del académico universitario, este libro es uno de los más importantes de la historia de la ciencia. En cuanto al ejemplar hallado en la BNM, pertenece a la segunda edición, corregida y aumentada. “Arcana naturae detecta es una compilación de las cartas que el propio Leeuwenhoek escribió a The Royal Society, la sociedad científica más antigua del Reino Unido, para comunicar sus hallazgos a manera de artículos científicos. Muchas de ellas van acompañadas de ilustraciones. En este libro hay cuestiones formidables, como la primera observación de los protozoarios, de las bacterias, que él no sabía que eran bacterias, de los capilares sanguíneos de las anguilas y de los espermatozoides de diversas especies, y el planteamiento de preguntas muy avanzadas para la época, como dónde se origina la vida o de dónde viene la vitalidad de las cosas”.

Vía el puerto de Veracruz

Según Islas Morales, Leeuwenhoek pretendía que su conocimiento circulara no solamente en el ámbito anglosajón, sino también en Francia, España, Italia e Hispanoamérica, es decir, en todo el mundo intelectual de su tiempo, donde la lengua franca era el latín.

El ejemplar de Arcana naturae detecta que descubrieron los investigadores en la BNM es de 1722 y llegó al continente americano tan sólo 24 años después, en 1746, vía el puerto de Veracruz, como lo hacían todos los libros destinados a la Nueva España; posteriormente fue adquirido por la Orden de los Carmelitas Descalzos, que ya tenía una presencia relevante en este virreinato, y llevado al Colegio de Artes Liberales de San Joaquín, en Ciudad de México.

“Al igual que los jesuitas, los Carmelitas Descalzos estaban muy interesados en la educación, la filosofía y las artes, y habían fundado varios colegios en todo el territorio de la Nueva España, entre los que destacaba el Colegio de Artes Liberales de San Joaquín, donde establecieron una biblioteca con obras científicas y filosóficas de vanguardia. Así pues, nuestro libro se sumó a una biblioteca que de alguna manera ya era especializada; o sea, no era una curiosidad aislada… Debemos tomar en cuenta que, en el siglo XVIII, los escritos sobre microscopía ya circulaban en las disertaciones que se llevaban a cabo en la Real y Pontificia Universidad de México, particularmente en las de la carrera de Medicina, por lo que es muy probable que dicho ejemplar fuera citado en ellas”.

Tesoro material e histórico

Con la Ley de Nacionalización de Bienes Eclesiásticos, expedida por el presidente Benito Juárez en 1859, todos los bienes de las distintas órdenes religiosas y del clero en general fueron confiscados y pasaron al Estado mexicano.

“Más tarde, los liberales concibieron e hicieron realidad el proyecto de crear una biblioteca nacional. Entonces, las colecciones de libros de las órdenes religiosas, incluidas las de los Carmelitas Descalzos, quedaron bajo el resguardo de la BNM. Por cierto, en el inventario inicial, hecho por José María Vigil, ya aparece nuestro ejemplar de Arcana naturae detecta, el cual integró la colección Obras Raras y Curiosas hasta 2024”.

Ese año, precisamente, como parte de la Cátedra UNESCO de Diplomacia y Patrimonio de la Ciencia en la UNAM, el académico y algunos de sus colegas se dedicaron a buscar en la BNM aquellos libros que son fundamentales para la ciencia en nuestro país y encontraron el registro del libro de Leeuwenhoek, que parecía ser un ejemplar original.

“Vinimos aquí, al Fondo Reservado, y con el apoyo de la doctora María Andrea Giovine Yáñez, directora del Instituto de Investigaciones Bibliográficas (IIB), tuvimos acceso a él y constatamos que, en efecto, se trataba del libro original del investigador neerlandés, y de inmediato comenzamos una investigación en la que colaboraron siete colegas más de las facultades de Medicina y de Ciencias, así como del IIB, todos de la UNAM, y gracias a esa labor en equipo logramos reconstruir la historia de nuestro ejemplar, sobre todo con base en evidencias materiales. Cabe agregar que este libro no solamente es único por su contenido, sino también porque tiene un ex libris donde se indica que fue adquirido por los Carmelitas Descalzos en 1746 y una marca de fuego del convento de esta orden religiosa”.

A decir de Islas Morales, en el contexto de la historia de la ciencia, este hallazgo demuestra que la microscopía y el interés por lo microscópico en Ciudad de México se inició mucho antes de lo que se pensaba, debido a lo cual no solamente es un tesoro material, sino también histórico.

Por lo que se refiere a América Latina, existe otro ejemplar en Chile, pero carece de las marcas históricas que tiene el de México. Y en Estados Unidos se localizan algunos otros ejemplares, pero fueron adquiridos con posterioridad como parte de los programas de adquisición de antigüedades de las bibliotecas estadunidenses. Para finalizar, el académico apuntó: “Siem-pre nos preguntan cuál es la importancia de descubrir un patrimonio científico como éste.

En términos históricos es muy grande. Sin embargo, la misión que tenemos en la Cátedra UNESCO de Diplomacia y Patrimonio de la Ciencia, bajo la dirección de Ana María Cetto, es que la ciencia en México se valore como un patrimonio cultural, es decir, que su función sea inspirarnos para que nos reconozcamos como pueblo mexicano en la trascendencia creadora del conocimiento. Y este libro es prueba de esa trascendencia”.

En impecable conservación

Comparado con los ejemplares de Arcana naturae detecta que hay en Madrid, el que está resguardado en la BNM se encuentra en un estado de conservación excepcional.

“Por eso no fue necesario hacerle ninguna intervención. Es un ejemplar con 304 años de tránsito en diferentes circuitos. Una de las características de los libros es su fluidez: cambian de propietario y de estancias de manera muy azarosa. Pero nuestro ejemplar se ha conservado impecablemente”, dijo Alberto Partida Gómez, técnico académico del IIB.

Antes, los libros muy antiguos, como el Arcana naturae detecta, se manipulaban con guantes. No obstante, esta práctica se desechó hace unos 30 años. Martha Romero Ramírez, investigadora del IIB y coordinadora de la BNM, comentó al respecto: “Se ha demostrado que con los guantes se pierde sensibilidad para dar vuelta a las hojas y, con ello, se corre el riesgo de maltratar un libro antiguo. Además, algunos guantes pueden dejar residuos de su material en él y, por lo tanto, dañarlo igualmente”.

Equipo de Investigación

Conformado por Parsifal Fidelio Islas Morales, Ruy Echeverría Rodríguez, Martha Eugenia Rodríguez Pérez, Alberto Partida Gómez, Martha Romero Ramírez, Yudy Tibaduiza Roa, Lourdes Segura Valdez y Luis Felipe Jiménez García. Los ocho investigadores publicaron el artículo titulado “Leeuwenhoek in México: new paths in the global circulation of scientific knowledge” (“Leeuwenhoek en México: nuevas vías en la circulación global del conocimiento científico”) en la prestigiosa revista Notes and Records of The Royal Society; está disponible en la dirección electrónica https://royalsocietypublishing.org/rsnr/article/doi/10.1098/rsnr.2026.0030/483186/Leeuwenhoek-in-Mexico-new-paths-in-the-global